Lentamente, los rostros de los demás viajeros se volvieron hacia él. Todos reflejaron una misma expresión de incertidumbre, casi de zozobra y temor.
—¿Grave? —se atrevió a indagar Rick McDarren.
—Muy grave, sí —admitió seriamente el comandante, sin mover un músculo de su moreno rostro curtido.