Acerca del movimiento (De motu)
Berkeley y su Teoría Nominalista
Ana Rioja Nieto
del movimiento y las fuerzas
BERKELEY Y SU TEORÍA NOMINALISTA DEL MOVIMIENTO Y LAS FUERZAS
I Consideraciones preliminares
El presente escrito, De motu sive de motus principio & natura, et de causa communicationis motuum [Acerca del movimiento o del principio y naturaleza del movimiento, y de la causa de la comunicación de los movimientos], es una memoria redactada por Berkeley con motivo del premio convocado por la Academia de Ciencias de París en 1720 sobre el tema que le da título. Publicada en Londres en 1721, cuando el filósofo irlandés había cumplido treinta y seis años, venía precedida de obras tan significativas como
An Essay towards a New Theory of Vision [1] (Dublín, 1709), A Treatise
concerning the Principles of Human Knowledge [2] (Dublín, 1710) o Three
Dialogues between Hylas and Philonous [3] (Londres, 1713).
George Berkeley (1685-1753)[4] se había formado en el Trinity College de Dublín, institución en la que había ingresado en 1700 y donde cursó estudios de matemáticas, ciencia, filosofía, teología, lenguas (griego, hebreo). Nombrado «fellow» de la misma en 1707, dos años más tarde se convertía en pastor de la iglesia anglicana. En 1713 dejó Dublín para trasladarse primero a Londres y posteriormente iniciar viaje hacia Francia e Italia, prolongándose durante varios años su estancia en el continente. Es en Francia, y concretamente en Lyon, donde redacta De Motu, antes de regresar a Londres en 1720 y más tarde a Dublín. Allí retoma sus actividades como «fellow» del Trinity College, hasta que en 1724 es nombrado deán en Derry. Cuatro años después emprende camino hacia América con el misionero propósito de fundar un colegio en las Bermudas. No llegará a su destino sino a Newport (Rhode Island), en donde trata de llevar a cabo el mismo proyecto sin conseguirlo. Regresa a Londres en 1731 y en 1734 es nombrado obispo de la diócesis de Cloyne.
En 1732 había publicado [5] Alciphron, or the Minute Philosopher, obra redactada entre 1729 y 1731 durante su estancia en Rhode Island. Concebida como una apología del cristianismo frente a los librepensadores, lo cierto es que se contienen en ella interesantes reflexiones sobre el lenguaje y el significado de los términos, que enlazan con tesis defendidas en el Tratado sobre los principios del conocimiento humano (especialmente en la Introducción que apareció publicada, así como en la Introducción
manuscrita[6] que había redactado en 1708) y también en el De Motu. En 1744 vio la luz Siris, a Chain of Philosophical Reflexions and Inquiries concerning the Virtues of Tar-water, and divers other Subjects connected
together and arising One from Another[7], en la que, entre otras cosas, se formulan consideraciones críticas con respecto a la noción mecánica de fuerza que enlazan asimismo con lo defendido en el De Motu.
El tema del escrito que aquí nos ocupa venía dado por la Academia de Ciencias de París, según se ha indicado ya, pero eso no significa que a Berkeley le fuera en modo alguno ajeno. Se trataba de reflexionar sobre un tema central de la filosofía natural que el siglo XVIII había heredado del Barroco, a saber, el movimiento y la causa de su transmisión. Indudablemente los autores de referencia en esa rama del conocimiento eran Galileo (1564-1642), Descartes (1596-1650), Newton (1642-1727) o Leibniz (1646-1716). Otros nombres propios que podrían añadirse a la lista, no ya en filosofía natural sino en filosofía en general, y que no dejaron de influir en Berkeley, son los de Locke (1632-1704), introducido por W. Molyneux en el Trinity College de Dublín, Hobbes (1588-1679), Boyle (1627-1691), Malebranche (1638-1715), Spinoza (1632-1677) o Bayle (1647-1706). En el De Motu, sin embargo, las referencias explícitas son en concreto a Galileo y su discípulo E. Torricelli (1608-1647), al amigo asimismo de Galileo el matemático G. A. Borelli (1608-1679), a Newton y a Leibniz. Y a modo de telón de fondo, como no podía ser menos en un escrito redactado en Francia
para la Academia de Ciencias parisina, la filosofía cartesiana[8].
Los conceptos fundamentales de la filosofía natural mecánica (movimiento, espacio y tiempo) habían sido ya analizados en el Tratado sobre los Principios del Conocimiento Humano (§§ 101-117). Allí el destinatario principal de sus críticas era Newton y su planteamiento al respecto en la obra Philosophiae Naturalis Principia Mathematica de 1687 (muy especialmente en el Escolio a la Definición VIII, en la que el autor distinguía entre una
acepción absoluta y otra relativa de los mismos)[9]. En los Principios de Berkeley, y concretamente en el parágrafo 103, también se aludía al «gran principio mecánico en boga de la atracción», el cual desde luego no podía escapar a la crítica berkeleyana, pero el centro de atención recaía más bien en los conceptos anteriormente mencionados.