Blackwater
Nota del autor
Este libro no habría sido posible sin el incansable esfuerzo de mi colega Garrett Ordower. Garrett es un extraordinario periodista de investigación que dedicó innumerables horas a cursar solicitudes a los organismos oficiales para que nos enviaran datos de sus archivos en virtud de la Ley federal estadounidense de Libertad de Información, así como a realizar sus propias pesquisas sobre personajes y hechos dificultosos, a indagar datos y cifras, y a entrevistar a nuestras fuentes. También redactó espléndidos borradores iniciales de algunos capítulos del presente libro. Estaré eternamente agradecido a Garrett por la labor cuidadosa y diligente que ha invertido en este proyecto y por su inquebrantable dedicación a la vieja y ya desusada costumbre de sacar «trapos sucios» a la luz. Este libro es tan suyo como mío. Aguardo expectante los futuros proyectos que nos depara Garrett en el mundo del derecho y del periodismo. Para mí sería un honor volver a trabajar con él de nuevo.
Por otra parte, querría expresar mi gratitud a Eric Stoner, quien me prestó su ayuda en labores de investigación durante las actualizaciones de este libro para su versión en rústica. Quiero también alertar al lector de que Blackwater se negó a autorizarme entrevista alguna con sus ejecutivos. Una persona que actuaba como portavoz de la compañía me escribió una nota de «agradecimiento» por mi «interés por Blackwater», pero me aclaró que la empresa «no podía complacer» mi solicitud para entrevistar a los hombres que la dirigen. Estoy en deuda con los concienzudos reportajes publicados en sus respectivos periódicos por Jay Price y Joseph Neff (del News & Observer de Raleigh) y por Bill Sizemore y Joanne Kimberlin (del Virginian-Pilot). Estos reporteros y su trabajo pionero han hecho un gran servicio a los estadounidenses narrándoles la crónica de la historia de Blackwater y el explosivo crecimiento del sector militar privado. También quiero dar especiales gracias a T. Christian Miller, del Los Angeles Times, y a Anthony Shadid y Rajiv Chandrasekaran, del Washington Post, así como a P. W. Singer y Robert Young Pelton, autores de libros sobre el tema. Animo también a los lectores a leer el apartado de agradecimientos incluido al final de este libro para que se hagan una idea más exacta de la gran cantidad de personas que han contribuido al proceso de elaboración de esta obra.