El juego del alma
Nota del autor
Cualquier lector familiarizado con las zonas de Queens, Rockaway, Brooklyn, Staten Island y el bajo Manhattan se dará cuenta de que he tratado de mantener las descripciones de estos lugares lo más fidedignas a la realidad como me ha sido posible, con los límites que impone el excesivo uso de descripciones en el ritmo y el desarrollo de los acontecimientos. También debo admitir que me he tomado ciertas licencias para modificar algunos parajes, zonas de acceso y caminos de tierra por motivos puramente dramáticos o de belleza. Los medios de comunicación que se mencionan son inventados, salvo los accesorios y sin importancia en la trama, y cualquier parecido de la historia con personas reales, vivas o muertas, casos abiertos o cerrados y situaciones particulares dentro de la historia o relacionadas con ella, es fruto de la simple y omnipresente casualidad.