La noche del miedo
0 Un tiro en la boca
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Un tiro en la boca
Primero escuchó un cántico. Como de niño.
Imagínate la madrugada, por aquí, sin un alma… Mal panorama.
Hacía frío… porque era ya el invierno. Se asomó al ventanuco y notó que alguien se había colado dentro. Oyó como si se agitasen las ramas más próximas a la tapia. Cogió el arma, salió fuera… y justo en ese momento se detuvo todo. Se hizo un silencio: como cuando no oyes más que tu propia respiración.
No se escuchaba nada. Como el vacío.
Cuentan que, justo en esa parte, cuando se construyó el edificio, hace ya muchos años, hubo un suicidio por aquellos árboles de allí, más allá de las verjas. Gente que vio algo raro y se colgó.
A lo peor por eso estaba tan nervioso.
No sabemos por qué no llamó a nadie, por qué ni siquiera gritó. Dicen que se volvió a sentar y, entonces, apenas tuvo tiempo. Escuchó una voz que decía palabras raras…, en otro idioma…, cada vez más cerca de él…, y después, justo enfrente, apareció una figura a lo lejos. Una mujer alta, vestida de blanco, como con un traje de novia, que se movía con el viento…, o como una mortaja.
Luego escuchó una risa. Una risa que se burlaba de él.
Alguien malo era.
La cara, muy alargada, pálida… la boca llena de arrugas.
Se fue acercando poco a poco, abriendo los brazos. Entonces vio que no tenía manos…
Él quería ir hacia atrás y dio con la espalda dentro de este hueco… justo aquí.
La mujer avanzaba como si fuese por un carril… sin doblar las piernas.
Entonces este hombre cogió el arma y abrió la boca. Se escuchó un disparo y se reventó la cabeza. Así lo encontraron.
Dicen que dejó una nota en la que explicaba todo… por eso los más antiguos nos lo contaron así. No era la primera vez que la había visto y ya debía estar preso del miedo. El secreto de si habló o no habló con aquello se lo llevó a la tumba.
Por eso no gusta este lugar.
Trascripción. Cinta 11.