Las pesadillas del Marabú
Prólogo
Hora de dar las gracias otra vez. Siempre en primer lugar y ante todo a Anne, por
motivos sobre los que se podrían escribir todos los libros del mundo sin hacerles la
más mínima justicia.
Después, a Kenny McMillan y Paul Reekie por suministrarme no sólo montones
de ideas para este libro, sino también gran parte de la información que necesitaba
para completarlo, además de a numerosos otros chicos del East Terracing[0] (ahora,
lamentablemente, East Stand) por su información especializada. A Kevin Williamson,
Barry Graham y Sandy McNair por echar sus pequeños y afanosos ojos sobre el
manuscrito y suministrar útiles feedbacks. Ni que decir tiene que no puede
responsabilizarse a las personas citadas de los numerosos defectos, sólo que tales
fragmentos de mierda habrían abundado más sin su intervención.
A las autoridades locales de la ciudad de Munich, sin cuya generosa hospitalidad
no se habría completado este libro tan rápidamente.
A todos los editores, en especial a Robín Robertson y Nicky Eaton, y a Lesley
Bryce, el mejor editor de Europa occidental. A Jeff Barratt en Heavenly.
A varios amiguetes de Edimburgo, Glasgow, Londres, Manchester, Amsterdam y
otros lugares con los que siempre puedo contar para que me lleven a rastras hasta
clubs o pubs, o a terrazas para hacer travesuras cada vez que hay un peligro
inminente de irrupción de la cordura. Ya sabéis quiénes sois; muy bien, a todos y a
cada uno de vosotros.
Cabeceos, guiños y mis mejores deseos a todos los elementos y pandillas que he
conocido a lo largo del último año en Puré, Yip Yap, Slam, Sativa, Back to Basics,
The Ministry, Sabresonic, Desert Storm, The Mazzo, The Roxy, Sunday Social y Rez.
Felicitaciones a todos los DJ por mantener las cosas en marcha.
Unas gracias enormes a mi familia por no ser la que sale en este libro.
Massive respect para todo el mundo.
Irvine Welsh, Amsterdam,
octubre 1994.
El escepticismo fue fundado en Edimburgo hace doscientos años por David Hume y Adam Smith. Dijeron: «Llevémosle la religión al hombre negro, pero no creamos realmente en ella». Es ésta la vanguardia del comercio.
-P. R.
Deberíamos condenar más y comprender menos.
—Major.