Yo soy mi casa

Guadalupe Amor · Capítulo 1 de 21

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Yo soy mi casa

Capítulo II

… y me quise volver inalterable,

y lo logré volviéndome de piedra.

Era tan tormentosa mi tragedia,

que tuve que ceder y no fui nadie.

Y no fui nadie… y yo seguí existiendo

como existen las plantas y las piedras,

que soportan el sol y las tinieblas,

sin lograrse expresar, tal vez sintiendo.

Sintiendo que este mundo las rodea,

que las cobija el cielo y las alumbra,

pero a pesar de todo, la penumbra

es más grande, más grande que la idea,

que la idea de salir y levantarse

hacia un mundo mejor, desconocido,

donde puedan por fin en escondido

claro rincón, por una vez hallarse.