Birgit, historia de una muerte
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A l principio fue muy divertido. Todo comenzó hace tres semanas o algo así, porque, un día, Birgit se despertó bizca; así, sin más. Estaba tan graciosa que me entró la risa y a ella luego también, cuando le puse el espejo delante.
A mamá, en cambio, no le hizo gracia; se asustó mucho y enseguida llamó a papá y al doctor también, y luego dijo que no iríamos al colegio, porque tenía que llevarse a Birgit al médico, papá también iría, y que yo me quedaría en casa de la vecina, la señora Müller. Vive en el piso de abajo y es muy simpática, a veces me cuida. Y a Birgit.
Ese día solo cuidó de mí. Yo no podía ir al médico y Birgit, que podía, no quería. Pero mamá dijo que tenía que ir porque bizqueaba de una forma muy rara. A Birgit le dio un berrinche porque tenía gimnasia y le gusta mucho, además de dibujo, claro; son sus asignaturas favoritas. Precisamente ese día y no otro tenía que ponerse bizca, se quejaba. Pero, al final, se fue con mamá y a mí me dejaron con la señora Müller, que al verme se alegró mucho y me llevó de compras. Pero no me lo pasé tan bien como otras veces, porque. … no sé, fue raro.