Canciones
La canción vuelve al poeta (Chaman Jim)
Jim Morrison
Canciones
ePub r1.1
Troktrok 19.12.14
Jim Morrison, 1984
Traducción: Alberto Manzano
Editor digital: Troktrok
Corrección de erratas: dekisi
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LA CANCIÓN VUELVE AL POETA
(CHAMAN JIM)
“Jim era como el chamán en el ritual del peyote, que realiza esa extraña danza
india, brincando con una maraca. Nuestra labor consistía en crear la música para ese trance, un ritmo hipnótico… Después de haber escuchado ‘La Celebración del Lagarto’, el público se iba, ni un solo aplauso. El efecto era catártico”.
“Nunca habrá otro como tú
Nunca habrá otro
Que haga lo que tú haces
.........
Está sudando, míralo, la promesa óptica
Estaréis muertos y en el infierno antes de que yo nazca Eso seguro, dama de honor,
La única solución, ¿no es asombroso?”
Jim Morrison fue una antorcha provocadora batiéndose con la noche, a su
manera, un revolucionario demasiado intelectual y práctico, cuyo decisivo compromiso con el menor gesto de su vida, le llevó a ser perseguido, acorralado, finalmente juzgado por el traumatizado Orden, y crucificado, pero ¿quién sabe si resucitó entre los “muertos”? La jugada, por lo menos, le habría librado de malgastar seis difíciles meses en la cárcel por: palabras obscenas, mostrar su miembro viril, y masturbarse en público, durante un concierto en Miami. Jim había acostumbrado demasiado bien a su público, que acudía a sus conciertos no sólo para escuchar música y poesía. Quería algo más. Fue eso lo que volvió loco a Jim aquel día en Miami. Les dijo: “Vosotros no queréis música, vosotros queréis otra cosa, ¿no? No habéis venido aquí para ver a los Doors. ¿Por qué habéis venido en realidad? ¿Qué queréis? ¿Queréis ver mi polla? ¿Es eso lo que queréis? Pues quizá os la enseñe…” Jim empezó a hacer un strip-tease, se quitó la camisa, se la puso delante, y empezó a tocarse… “¿La habéis visto? ¿Si? ¿No?…” Al final el público de Miami se volvió completamente loco, fue una especie de alucinación colectiva…
“No niego que me lo haya pasado bien en estos últimos tres o cuatro años. He
conocido a mucha gente interesante, y he visto cosas en un espacio de tiempo muy corto, de las que probablemente no habría sabido nunca nada en veinte años de vida normal. Pero… si tuviera que_volver a empezar, creo que escogería el ‘viaje’ tranquilo, demostrativo del artista que trabaja duro en su propio jardín.”
Estoy frente a la puerta de la Casa de Jacinto. Lo diré otra vez. Necesito un
flamante nuevo amigo, necesito a alguien que no me necesite. El Fin. El Renacimiento. De Jim se puede esperar todo, incluso lo más imprevisible. Una nueva vida. Soy un pescador que vive en su cabaña junto al mar. Las olas son fantasmas agonizantes del pasado que exhalan su último suspiro sobre la playa, a mis pies. Es mi película.
A veces quisiera cerrar los ojos, y regresar a paisajes que no conozco, regresar a
la cueva. ¿De qué sirve soñar? Sueña conmigo. ¿Eres feliz pensando que nada de lo que te rodea es real, solo tus sueños? No oirás lo que esperas oír, no verás lo que quieres ver, no abrazarás a quien amas más que en tu solitario sueño. Ven, baja, húndete en mis sueños. Tu eres mi pesadilla.
Lamento las telarañas
Este libro quiere ser un apasionado reconocimiento al valor apocalíptico y
profano, salvaje y zoológico, visionario y mitológico, mágico rompehielos de la obra poética de Jim Morrison. Por esta razón no encontrarás en estas páginas, una tras otra, la totalidad de las canciones que Morrison cantó con los Doors en sus discos, sino únicamente los textos de los temas escritos por él. A través de este nítido enfoque, he debido situar fuera de campo ciertas excelentes telarañas como “Alabama Song” de Kurt Weill y Bertold Brecht, “Back Door Man” y “You Nedd Meat” de Willie Dixon, y “Crawling King Snake” de John Lee Hooker. “Light my Fire” y “Love Her Madly” pertenecen a la pluma de Robbie Krieger, cuyo mediocre ingenio poético apenas supone un breve entre-acto en la función vital de la noche eterna del Rey Lagarto.
Tras la aparición en España del libro de Morrison Señores y Nuevas Criaturas
(Star Books), y el álbum “An American Prayer”, que recoge los poemas anteriormente publicados en un libro del mismo título, su obra queda supuestamente completa con la inclusión en este volumen de un poema titulado “Oda a Los Ángeles”, en memoria de Brian Jones, y un artículo publicado en la revista americana Eye en 1968.
“Siempre seré un hombre de palabras
Mejor que un hombre pájaro”
¡Damas y caballeros!
Desde el infierno paradisíaco
¡Poesía, Rock-Blues, Alcohol!
¡Esto no es una trilogía!
¡Esto es la nueva Trinidad!
Alberto Manzano