Canciones

Jim Morrison · Capítulo 116 de 144

Páginas del PDF

Canciones

Autopista del amanecer

 

Indios esparcidos por la autopista del amanecer sangrando

Espíritus atestados de frágil mente de cascara de huevo de un niño 235 >>

“Yo y mi —esto— madre y padre —y una abuela y un abuelo— estábamos viajando por el desierto, al amanecer, y un camión cargado de obreros indios había chocado con otro coche, o algo así —no sé lo que ocurrió— pero había

indios esparcidos por toda la autopista, sangrando hasta morir. 236 >> Así pues el coche se detuvo. Esa fue la primera vez que saboreé el miedo. Yo debía tener unos cuatro años —y un niño es como una flor, una cabeza flota en la brisa, tío. La reacción que ahora me produce al pensar en eso, mirando atrás —es que las almas de los espíritus de aquellos indios muertos… quizá una o dos… estaban corriendo enloquecidas, y saltaron dentro de mi alma.

Y aún están ahí.” 237 >>

Indios esparcidos por la autopista del amanecer sangrando Espíritus atestan la frágil mente de cáscara de huevo de un niño Sangre en las calles de la ciudad de New Haven Sangre tiñe los tejados y las palmeras de Venecia Sangre en mi amor en el terrible verano

Rojo sol sangriento de la Fantástica Los Ángeles 238 >>

Sangre mana de su cerebro mientras le tronchan los dedos Sangre nacerá en el nacimiento de una nación

Sangre es la rosa de la unión misteriosa

Sangre en aumento, me sigue

Indio, indio ¿de qué sirvió tu muerte?

El indio no dice nada 239 >>