Cometierra
Capítulo 6
—De dónde sacaste la plata —preguntó mi hermano sin poder evitar una sonrisa enorme.
—Pero ¿te gusta?
Él levantó la campera y la miró como si fuera un fantasma y yo recordé a Hernán probándosela para calcular el talle y me dio risa. No íbamos a poder ver la peli. Tendría que ser otro día.
—Estoy trabajando, Walter. Agarré viaje. —Como mi hermano se quedó callado, seguí—: Estoy ayudando a la doña del otro día. Ya me pagó.
Por un rato llegué a pensar que el Walter no me había escuchado: no hablaba, no se movía, no me miraba, no se enojaba. Nada. Después sí, levantó la cabeza para mirarme:
—¿Estás segura, hermanita? Si lo hacés solo por la plata, no da.
—No va a pasar nada —le contesté sin pensarlo—. Estoy segura.
Mi hermano se acercó y me dio un beso. Después me dijo que la campera era lo más, que dónde la había comprado. Yo me reí.
—Es una sorpresa, Walter.
Él se la llevó a su pieza diciendo que esa no era una campera para hoy, que era especial y que por eso la iba a guardar.