Cuentos de fútbol argentino

AA. VV. · Capítulo 1 de 21

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Cuentos de fútbol argentino

Pólogo / Cortita y al pie, por Roberto Fontanarrosa

AA. VV.

Cuentos de fútbol argentino

ePub r1.0

GONZALEZ 28.02.15

AA. VV., 2011

Selección y prólogo: Roberto Fontanarrosa

Diseño de tapa: Raquel Cané

Editor digital: GONZALEZ

ePub base r1.2

Prólogo

 

Cortita y al pie

 

No crecí queriendo ser como Julio Cortázar. Crecí queriendo ser como Ermindo Onega. Por eso llegué a la literatura por la puerta de atrás, con los botines embarrados y repitiendo siempre el viejo chiste: “Mi fracaso en el fútbol obedece a dos motivos. Primero: mi pierna derecha. Segundo: mi pierna izquierda”. Tal vez por eso, todo prolegómeno que demore un partido de fútbol, me molesta. La ceremonia de los himnos, las fotografías previas, la entrega de alguna plaqueta, los proyectiles que caen sobre el arco de los visitantes dilatando el inicio del encuentro, me sacan de quicio. Y algo de eso se trasunta en el cuento mío que integra este libro. Conocedor de esa ansiedad por el pitazo inicial, sabiendo la expectativa que a uno lo carcome hasta el momento en que empieza a correr la pelota, abreviaré en lo posible este dichoso prólogo. Entiendo largamente el deseo imperioso del amigo lector por deleitarse con un Juan Sasturain, un Pacho O’Donnell, un Negro Dolina o un Gordo Soriano. Figuras que quizás, caprichosamente —junto con Costantini, Fernández Moreno y quien esto escribe—, pueden ir al banco de suplentes si el primer equipo forma, como se anuncia, con Saccomanno, Cohen o Lucero, Fresán, Borges y Valenzuela; Gandolfo, Heker y Bioy Casares; Feinmann, Mayer y Libertella. Pero es bueno aclarar que, en esta lista de buena fe y mejor letra, no hay titulares ni suplentes. La editorial nos ha prometido que todos podremos lucirnos, ya que este maravilloso grupo humano es como si fuera una gran familia. Tanto que, vale consignarlo para evitar sorpresas, queridos aficionados al viril deporte del balompié, Inés Fernández Moreno, Liliana Heker y Luisa Valenzuela han sido aceptadas en el plantel siendo, como sus nombres lo indican, mujeres. Bellas literatas que acceden a este mundillo supuestamente de hombres cabalgando en el crecimiento del fútbol femenino y en la innegable pasión que alberga en el corazón de toda niña argentina. Y basta de palabras. Señores, a lo nuestro. Que la pelota está en el centro del campo, el árbitro consulta con sus asistentes y ya damos vuelta la primera página de este partido para gozar del juego que los argentinos, como diría el Serrat, mejor jugamos y más nos gusta.

Roberto Fontanarrosa