Debes saberlo todo
Prólogo
«No hay acero que traspase de modo más certero el corazón humano que un punto en el momento indicado». Durante toda su vida, el hombre que escribió esta frase luchó penosamente con las palabras. Las arduas normas que Bábel se imponía a sí mismo, unidas a la feroz censura estalinista, restringieron su producción a una obra reducida. Su fama se debe principalmente a unos cincuenta cuentos, la mayoría de los cuales están agrupados bajo el título de Caballería Roja.
En el momento de su arresto, en mayo de 1939, Bábel había sido totalmente «silenciado». El círculo de represión se había estrechado a su alrededor, hasta el punto de volverse asfixiante. Por una parte, estaba bajo un severo ataque oficial por su falta de «producción» (una docena de cuentos y unos pocos artículos fue todo lo que publicó en los años 30); por otro lado, lo que enviaba a sus editores era muy a menudo juzgado «impublicable». Las pocas entrevistas que concedió fueron profusamente alteradas para su publicación, o, simplemente, no fueron publicadas. Bábel no protestó, pero tampoco «mejoró» su estilo de acuerdo a las teorías leninistas-estalinistas sobre literatura. Prefirió el silencio antes que el compromiso —escribía para sí mismo.
Todo aquel que entraba en el despacho de Bábel en esta época veía estantes repletos de manuscritos, pero el escritor no los leía a nadie. Todos estos manuscritos fueron confiscados en el momento de su arresto, y a pesar de que las autoridades soviéticas han estado dispuestas a cooperar en su búsqueda durante los últimos años, no ha sido posible localizarlos. Lo más probable es que quedaran reducidos a cenizas, junto con el resto de los archivos de la policía secreta, en el incendio de diciembre de 1941 que se prolongó durante muchos días y noches, a medida que los alemanes se aproximaban a Moscú.
Entre 1939 y mediados de la década de los 50, el nombre de Bábel fue tabú en la Unión Soviética. Sus contemporáneos no se atrevían a mencionar su nombre y, para la nueva generación, Bábel no existía —había sido suprimido de los libros de texto y de las enciclopedias—. A partir de 1957 se ha iniciado un lento y tímido proceso de «rehabilitación» en el país natal de Bábel: la publicación de sus obras, aunque incompleta y poco frecuente, ha sido nuevamente reasumida. Por otra parte, merced a la paciente búsqueda llevada a cabo por algunos especialistas, se han podido rescatar varios cuentos de su época post-revolucionaria, cuentos que fueron publicados una sola vez, en anónimos periódicos de provincia, y después olvidados.
Una de las peculiaridades de Bábel, ya fuera en Moscú, en Leningrado o en Kiev, era la de establecer un lugar secreto donde trabajar. Solía «esconderse» en la casa de algún amigo íntimo, a quien también confiaba copias o versiones de sus relatos. Algunos cuentos inéditos han sobrevivido gracias a esta costumbre, así como al valor y a la fe de dichos amigos, y dado que el temor a las represalias ha disminuido en los últimos tiempos, estas personas han cedido los antiguos manuscritos de Bábel para su publicación.
Un ejemplo bastante significativo de estos descubrimientos es el diario de Bábel, redactado durante la Guerra Ovil (a los veinticinco años se enroló en el Ejército Rojo como corresponsal de guerra, y siguió a la Caballería cuando ésta expulsó de Ucrania a los polacos). Las anotaciones del diario abarcan desde el 3 de junio hasta el 15 de septiembre de 1920. Las páginas 69 a 89, que comprenden el período entre el 6 de junio y el 11 de julio, se han perdido. El texto, escrito sobre la montura de un caballo, es un registro, a veces casi indescifrable, de observaciones y reacciones personales: nombres de personas y lugares, sorprendentes detalles y asociaciones de ideas se alternan con reminiscencias, fragmentos de conversaciones, descripciones de cosas vistas. El elemento coordinador del aparente desorden es la repetida exhortación a «describir» que el escritor se hace a sí mismo. Éste fue material en bruto que más tarde elaboraría el escritor: de hecho, el diario es claramente el venero de donde saldrían los cuentos sobre la Caballería Roja. Por desgracia, este inapreciable documento para el estudio de la evolución de Bábel no se ha hecho aún accesible al público. Aparentemente, al diario se le sigue considerando demasiado contencioso —a pesar de que fue escrito hace ya casi cincuenta años— como para permitir que, salvo breves extractos, se publique en la Unión Soviética.
Los veinticinco cuentos incluidos en este volumen pueden clasificarse en las categorías siguientes:
Cuentos que aún no han sido publicados en la Unión Soviética:
Y LUEGO NO QUEDO NINGUNO
LA JUDÍA
Cuentos que sólo recientemente han sido publicados por primera vez en la Unión Soviética:
DEBES SABERLO TODO
CREPÚSCULO
Cuentos publicados por primera vez en periódicos soviéticos en vida de Bábel:
PÁGINAS DE MI CUADERNO (cuatro cuentos)
SHABOS-NAJMU
DIARIO (seis cuentos)
OBSERVACIONES SOBRE LA GUERRA (cuatro cuentos)
UNA NOCHE CON LA EMPERATRIZ
EL CHINO
BAGRAT-OGLY Y LOS OJOS DE SU TORO
GRISHCHUK
UNA MUJER TRABAJADORA
SULAK
El discurso de Ehrenburg y la entrevista con Bábel que se incluyen en los Apéndices demuestran cuán difícil ha sido asegurar que el lugar ocupado por Bábel en la historia de la literatura rusa sea reconocido de manera más rotunda. Estos textos están relacionados con el homenaje público en honor del 70.º aniversario del nacimiento de Bábel, que tuvo lugar en Moscú el 11 de noviembre de 1964. Esta reunión seguía siendo un tema candente de conversación cuando yo visité Moscú semanas más tarde. En aquel momento parecía que declararse «amigo» de Bábel implicaba no solamente un orgullo renovado, sino también un inquietante sentimiento de culpa por su muerte, y un deseo de absolución. Entre los contemporáneos de Bábel esta necesidad se evidenciaba con urgencia creciente. Por ello, una sensación de alivio y una satisfacción legítima acompañaron al hecho de que, si bien no habían podido ayudar al hombre, al menos se había hecho lo posible por corregir el largo ostracismo impuesto al escritor. Visto bajo esta perspectiva, creo que el discurso de Ilya Ehrenburg —nunca publicado anteriormente— ha adquirido, desde su reciente fallecimiento, una dimensión aún más significativa.
Quizá tengamos un día las obras completas de Bábel. Considero que la presente colección de relatos es un paso más hacia este fin.
Las deudas de un editor son tanto más numerosas debido al hecho de que su trabajo a menudo parece exigir una especie de omnisciencia. Quisiera expresar mi gratitud hacia aquellos sin cuya ayuda la presentación de este libro —tal como yo lo había concebido— no hubiera sido posible.
El profesor Robert A. Maguire, de la Universidad de Columbia, supervisó cuidadosamente la preparación de esta colección. Sometió el manuscrito de mis notas a un completo examen crítico que significó revisiones y correcciones en innumerables puntos del mismo. Debo a su generosa ayuda y a su estímulo, tan a menudo necesitado, el más profundo agradecimiento.
Quisiera también hacer constar la asistencia del profesor Alexander Erlich en la elucidadón de algunas notas particularmente confusas, así como la ayuda del profesor Serge Gavronski en mis traducciones del francés.
Debo a Michael di Capua, mi editor en Parrar, Straus y Giroux, un especial reconocimiento por su lectura y crítica de las primeras versiones, sus muchas correcciones estilísticas y su notable paciencia.
La preparación de este libro ha requerido de mí una peculiar combinación de devoción filial y de habilidad profesional. La persistencia y la constancia necesarias para la consumación de este proyecto no hubieran sido posibles sin d amor de mi marido. El libro también es suyo.
Nueva York
1969
NATHALIE BÁBEL
Escribo sobre cosas largamente
olvidadas.
ISAAK BÁBEL