¡Deja de chingarte!
01 En el principio…
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EN EL PRINCIPIO…
ESTA ES UNA CACHETADA DE PARTE DEL UNIVERSO PARA QUE DESPIERTES Y CONOZCAS TU VERDADERO POTENCIAL, PARA QUE DEJES DE CHINGARTE Y TENGAS UNA VIDA ESPECTACULAR.
CAPÍTULO 1
¿Alguna vez te has sentido como un hámster que corre ferozmente sobre una rueda intentando avanzar por la vida, sólo para darte cuenta de que no vas a ningún lado?
Lo peor es que, mientras lo haces, te atoras en una plática interna en la que te juzgas infinitamente y no puedes dejar de escuchar esa vocecita que te dice que eres flojo, tonto o algo tan simple como que no eres tan bueno. Ni siquiera notarás qué tanto le crees a esa voz y cuánto te agota; sólo seguirás pasando el día intentando sobreponerte al estrés y a la presión, intentando vivir tu vida, y, en cierto momento, te enfrentarás a la resignación de que, si no sacas tu trasero de esa maldita rueda, nunca llegarás a donde deseas. Tal vez la felicidad que buscas o los kilos de más que quieres perder o la carrera o la relación que tanto anhelas siempre estarán fuera de tu alcance.
Estas páginas están dedicadas a quienes saben de qué se trata ese monólogo fatalista, a esa fuente infinita de dudas y pretextos que limita y mancha cada día de tu vida. Es una cachetada de parte del universo para que despiertes y conozcas tu verdadero potencial, para que pares de joderte y tengas una vida espectacular.
Empecemos en el lugar correcto. Hay dos tipos de pláticas que tienes todos los días: las que tienes contigo mismo y las que tienes con los demás. Tal vez eres una de esas personas que dice: «Yo no me hablo a mí mismo», cuando de hecho la mayoría de las conversaciones que tienes durante el día son contigo mismo y cada una de estas se «disfruta» en la soledad y privacidad de tu mente.
No importa si eres introvertido o extrovertido, creativo o práctico, ¡pasas gran parte de tu tiempo hablando CONTIGO mismo! Lo haces mientras te ejercitas, trabajas, comes, lees, escribes, caminas, texteas, lloras, peleas, negocias, planeas, oras, meditas, tienes sexo (contigo o con otras personas), o menciona cualquier otra actividad que se te ocurra. Ah, sí, incluso mientras duermes.
De hecho, lo estás haciendo en este preciso momento.
Tranquilo, eso no significa que estés loco. O tal vez significa que todos estamos un poco locos. Como sea, todos lo hacemos, así que abróchate el cinturón y bienvenido al show de los locos.
Algunos estudios demuestran que tenemos más de 50 000 pensamientos al día. Piensa en todas las cosas que te dices a ti mismo y preferirías no haberte dicho, o en las que tratas de sobreponerte o vencer. Aunque tenemos poco o nada de control sobre estos pensamientos automáticos y reaccionarios, sí tenemos un control espectacular sobre el significado que damos a esos pensamientos. Ojo: ¡no vienen ajustados de fábrica!
Los descubrimientos más recientes de la neurociencia y la psicología también señalan que las conversaciones que tienes contigo mismo afectan profundamente tu calidad de vida. El profesor Will Hart de la Universidad de Alabama llevó a cabo varios experimentos en los cuales los participantes recordaban o experimentaban un evento positivo, negativo o neutral. Descubrió que la gente que describía un evento neutral como si estuviera sucediendo en ese momento se sintió más optimista, y cuando recordaban el evento negativo de la misma manera, experimentaban más negatividad. En otras palabras, el lenguaje que utilizas para describir tus circunstancias determina cómo las percibes, las experimentas y participas en ellas, además afecta dramáticamente cómo lidias con tu vida y cómo te enfrentas a problemas grandes y pequeños.
La conexión entre lo que decimos y cómo lo decimos fue descubierta hace cientos de años, si no es que miles. Filósofos como Wittgenstein, Heidegger y Gadamer conocían la importancia y el significado del lenguaje en nuestras vidas. Wittgenstein dijo: «… la armonía entre el pensamiento y la realidad puede encontrarse en la gramática del lenguaje».
Entonces, la buena noticia es que los estudios han descubierto que las pláticas positivas que tienes contigo mismo pueden mejorar de manera considerable tu estado de ánimo, tu seguridad, tu productividad y más, muchas cosas más. De hecho, según comprobó el profesor Hart en sus estudios, esto puede ser la receta secreta para tener una vida feliz y exitosa.
La mala noticia es que si lo decimos al revés, también es cierto: las pláticas negativas no sólo pueden ponerte de malas, también nos hacen sentir indefensos; pueden hacer que los problemas pequeños parezcan más grandes e incluso crear problemas de la nada. Pero la noticia de última hora es que. tus pláticas contigo mismo te están jodiendo de formas que ni siquiera puedes imaginar.