El cuarto de la plancha
El cuarto de la plancha
EL CUARTO
DE LA PLANCHA
Ya no importa el dolor ni el fracaso;
por encima de humana contingencia,
los eleva su amorosa humildad,
que se derrama, repetida y distinta
en cada cosa, grande o pequeña,
como si un milagro nos la hiciera rosal
que deshojamos —y florece fragante cada aurora—
sin preguntar por qué todas las noches
ha de quedar desnudo y sin espinas.
ANTONIOCHACÓNCUESTA, 1965