Fin
atardecer de otoño
desvergonzado un acre escupe
frutos negros…
todas las imágenes de la virgen
se alejan de mí…
la lámpara de paisajes enseñegra…
un hombre viejo
con un tallo
tierno de solidango
un ojo
saca
a la luna….
el otro soy yo
nadie me saca
de mi cueva amarilla…
a regañadientes un gendarme
me besa
en la espalda…
las estrellas se enfrían
como ojos de manteca…
y ninguno de los niños tiene pies
para las tardes
de las ciruelas maduras….
me recuestas en el enebro
como una falda blanca…
tus ojos son graznidos que
desvían
las luces de los salones…
las golpeo unas con otras
como chinelas fogosas….
la oscura parturienta
es tumba hinchada
y pantallas de lámpara
tus cáscara calientes…
con gracia va una dama
otoñal
de pasada
por sobre mis cejas
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