Legado de silencio
Prólogo
—¡Qué hermosa eres! Pareces Rebeca en el pozo —dijo el amante de mi madre.
¿Me pregunto si acaso lo soñé? Mi madre, Caroline, murió antes de que yo fuera lo bastante grande para conocerla. Eve casi nunca hablaba del amante de Caroline. En realidad, cuando lo pienso bien, fue Lore quien me lo dijo.
Me contó cuánto se parecían Eve y Caroline, con sus exóticos ojos negros y apenas veinte años de diferencia entre ellas, de modo que a pesar de ser madre e hija la gente solía pensar que eran hermanas.
Los mundos en los que nacieron no pudieron ser más diferentes. Uno era un pueblo impasible y tranquilo cerca de las orillas del lago Erie, mientras que el otro era Europa, sangrante a las puertas de la guerra. Al final, estos mundos con sus secretos se fusionaron, entrelazados en un manto multicolor, como hubiera dicho el amante de mi madre.