Mientras otros duermen
Palabras preliminares
Suena el Bagua en la galería sur oeste. El viento tenue del mediodía despierta música en mí. Fernando conjuga melodías sazonadas con la captación en cada instante de su vida, como un mago, y las expande en cada compás que arriesga entre el supra e inframundo.
Su primer libro transmite una profunda gratitud por la vida y, como pocos, la cuenta desde su gestación, donde tenía signos chinos, solares y mayas de un hombre con gran capacidad para “escuchar las señales” que el universo le ofrecía para transformarlas en materia viva, orgánica y creativa.
Su vida conmueve por la vocación precoz, perseverancia, audacia para tocar puertas y aceptar ser parte de quienes lo convocaran en cada etapa de su versátil existencia, siendo una parte fundamental del todo. Su hipersensibilidad para integrar lo cercano, lejano, bizarro, extraño, lo convierte en un artista multifacético. Su curiosidad lo sumerge en experiencias, no se pierde nada, liba el néctar de la vida como un picaflor.
Los viajes lo moldean como una escultura, eólica, lunar y solar; es flexible, abierto, intenso; la cultura encontró un buen juglar para traducirla. Cuando nos reencontramos en el Tao hay alegría, ideas, viajes galácticos y promesas de llegar al Tibet serrano en su moto-nave.
A un conejo-gato-liebre y Tzikin 6 no hay que ponerle condicionamientos. Solo esperar que el viento lo traiga.
LUDOVICA SQUIRRU DARI