Muerte y juicio

Donna Leon · Capítulo 1 de 28

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Muerte y juicio

Capítulo 1

Para Tony Sepeda y Craig Manley Questo è i fin di chi fa mal;

E de' perfidi la morte

Alla vita è sempre ugual.

Este es el fin del que hace el mal;

y de los pérfidos la muerte

es a la vida siempre igual.

Mozart, Don Giovanni

1

El último martes de septiembre cayó la primera nieve en las montañas que separan el norte de Italia de Austria, más de un mes antes de lo habitual. La nevada empezó de repente, traída por gruesos nubarrones que se habían presentado de improviso. Al cabo de media hora, en el puerto de montaña de Tarvisio, la carretera estaba resbaladiza y peligrosa. Hacía un mes que no llovía, y la nieve se posaba en un asfalto cubierto de una reluciente capa de aceite y grasa.

Esta combinación resultó fatal para un gran camión de cuatro ejes con matrícula rumana, cargado, según constaba en el manifiesto, con noventa metros cúbicos de tablas de pino. Durante el descenso hacia la autostrada y las vías más cálidas y seguras de Italia, el conductor frenó bruscamente en una curva y el enorme vehículo se salió de la carretera a cincuenta kilómetros por hora. Los neumáticos abrieron profundos surcos en la tierra que aún no estaba helada, mientras la caja del camión tronchaba troncos y partía ramas a su paso, desgarrando la ladera hasta el fondo del barranco, donde el camión chocó contra una pared rocosa y reventó, esparciendo su carga en un amplio radio.

Los primeros en pasar por el lugar del accidente, camioneros que pararon a socorrer al compañero, fueron ante todo a la cabina, pero ya no había esperanza para el conductor, que colgaba del cinturón de seguridad con medio cuerpo fuera del vehículo y el cráneo hundido por una rama que había arrancado la puerta de la cabina cuando el camión caía por la pendiente. Un hombre que transportaba cerdos a un matadero de Italia, se encaramó a lo que quedaba del capó, para mirar por el destrozado parabrisas si había un segundo conductor. El asiento estaba vacío, y los varios hombres que ya se habían congregado empezaron a registrar los alrededores, por si éste había salido despedido.