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Garcilaso de la Vega · Capítulo 60 de 67

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Capítulo VIII

Nadie puede ser dichoso;

señora, ni desdichado,

sino que os haya mirado.

Porque la gloria de veros

en ese punto se quita

que se piensa mereceros.

Así que, sin conoceros,

nadie puede ser dichoso,

señora, ni desdichado,

sino que os haya mirado.