Primer viaje en torno del globo

Antonio Pigafetta · Capítulo 17 de 20

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Primer viaje en torno del globo

Notas Libro II

[1] No es raro que el hambre fuerce a los marineros a comer ratones y el cuero de los cables. En 1540, una rata valía cuatro escudos en la escuadra de Pizarro. Las tripulaciones de Bougainville (tomo II) y de Cook (Tercer viaje, tomo I) comieron también cuero.

 

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[2] Efectos del escorbuto.

 

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[3] Quirós, Bougainville y Cook no fueron ciertamente tan dichosos.

 

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[4] Pigafetta no nos da los datos suficientemente precisos para determinar la posición de las islas Infortunadas. Hay en nuestro manuscrito una figura por la cual se ve solamente que la segunda está al noroeste de la primera; pero leyendo su relación y suponiéndola exacta, hallaremos que pertenecen a las islas de la Sociedad, al norte y al nordeste de Otaiti, pues Pigafetta dice que saliendo del estrecho navegaron por el Noroeste cuarto Oeste; en seguida en dirección del Noroeste hasta la línea equinoccial, que pasaron por el 122o o de la línea de demarcación, esto es, por el 152

del primer meridiano. Luego si desde este punto trazamos una línea del Noroeste al Sureste, pasará entre las islas de la Sociedad al norte y después al este de Otaiti. Las islas Infortunadas debían, pues, encontrarse sobre esta línea. Por consiguiente, Jaillot y Nolin las han colocado fuera de su verdadera posición geográfica. Sin embargo, no están mal los nombres que les dieron de San Pedro a una y de Tiburón a otra, porque el Anónimo portugués les da los mismos. El Transilvano dice que nuestros navegantes se detuvieron allí dos días para pescar.

 

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[5] Cincuenta y seis años transcurrieron antes que otro navegante diese la vuelta al Globo. Drake, en 1578, fué el primero después de Magallanes que atravesó este mar.

 

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[6] Dos nubéculas, esto es, dos aglomeraciones de estrellas señalan los astrónomos en el polo austral: una encima y otra debajo de la Hidra. Se ven cerca del polo muchas estrellas que forman la constelación del Octante; pero como estas estrellas son de quinta o sexta magnitud, parece ser que las dos estrellas grandes y brillantes de que habla Pigafetta son la gamma y la beta de la misma Hidra.

 

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[7] Puntuar, esto es, utilizar la punta de un compás para encontrar el aire del viento que ha de soplar para llegar al lugar donde se quiere ir, siendo conocido el Norte por la brújula. Ayudar a la aguja es añadir o quitar grados en su dirección para hallar la verdadera línea meridiana, por medio de procedimientos de que hablaremos en el Tratado da Navegación al fin de este Viaje.

 

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[8] Dante (Purgai., lib. I) habla de esta cruz en los versos siguientes: «I’ mi volsi a man destra, e posi mente all’ altro polo, e vidi quattro stelle non viste mai fuorché alla prima gente.

Goder pareva il ciel di lor fiammelle Oh! septentrional vedovo sito, poiché privato sei di mirar puelle!».

 

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[9] Linea ideal que, partiendo el Globo en dos hemisferios, separaba las conquistas de los portugueses de las hechas por los españoles, según la bula del papa Alejandro VI. (Veáse la Introducción, párrafo V).

 

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[10] Esto es, el primer meridiano.

 

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[11] Cipangu es el Japón, que tiene este mismo nombre en el globo de Behaim, donde se dice que es la isla más rica del Oriente. Sumbdit-Pradit es quizás la Antilia del mismo globo, llamada también Septe-Ritade. Pero en dicho globo estas dos islas están en el hemisferio boreal, una hacia los 20o o y la otra hacia los 24. Ramusio (tomo I, tab. III) sitúa o Cipangu hacia los 25; pero en el mapa XIX de Urbano Monti encuentro Sumbdit en los 9o de latitud meridional. Delisle, ignoro con qué fundamento, las coloca en los 17o o y 20 de latitud meridional. Sin embargo, debe observarse que Pigafetta no dice que estuvo en ellas, sino que pasó a poca distancia, esto es, que creyó haberse aproximado; como Marco Polo había hecho creer que Cipangu era la isla más oriental del mar de las Indias, por consiguiente, nuestro navegante, yendo por Occidente, debía encontrar la primera; pero no habiéndola encontrado, se imaginó haber pasado a poca distancia de ella. De vuelta en España (libro IV) habla de Sumbdit-Pradit como de una isla situada cerca de las costas de la China.

 

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[12] Con estos datos he marcado en el mapa el camino que recorrió la escuadra desde el estrecho hasta las islas de los Ladrones. Tracé una línea del cabo Victoria hacia el ecuador por el Oestenoroeste cuarto Noroeste. En seguida, partiendo del 122o de longitud de la línea de demarcación bajo el ecuador, de Noroeste al Sureste, tracé una línea que encuentra a la primera y forma con ella un ángulo obtuso en el sitio en que la escuadra cambió de dirección. Más allá del ecuador, en el hemisferio septentrional, tracé una línea por el Oestenoroeste cuarto Oeste, de un largo de ochocientas millas hasta el 13o de latitud Norte, y desde allí hasta las islas de los Ladrones. Reconozco que, no siendo completamente exactos los grados de longitud, lo demás es poco cierto; pero esta línea al menos no ofrece ninguna dificultad y parece tener algún fundamento. El camino de Magallanes trazado por los otros geógrafos es totalmente imaginario.

 

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[13] El cabo Cattigara, que nuestro autor llama Gatticara, estaba, según Ptolomeo, a 180o de longitud de las islas Canarias y al sur del ecuador; pero Magallanes sabía que estaba al norte, y, efectivamente, lo está, a los 8o 27’ de latitud septentrional; por consiguiente, para llegar a este cabo se había imaginado que debía encontrar las islas Molucas. Hoy se llama cabo ComOrin. Vespucio se equivocó aún más en la latitud, porque le creyó un cabo occidental del continente al cual dió su nombre. (Bartolozzi, locución citada).

 

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[14] La isla en que ancló Magallanes es probablemente la isla de Guahan, que Maximiliano Transilvano llama Ivagana. Podría creerse que es la isla Rota, donde Jorge Manriques, comandante de un navío de la flota de Loaisa (que en 1526 fué del Perú a las Marianas), encontró a Gonzalvo de Vigo, uno de los marineros de Magallanes, que se estableció allí voluntariamente; pero este Vigo pudo pasar a la isla Rota desde Guahan. (De Brosses, tomo I, pág. 156.)

 

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[15] El autor de la Histoire générale des voyages dice que los isleños conocieron entonces el fuego por primera vez, y cita a Pigafetta, el cual no dice nada. Parece más bien que no conocían el uso de las flechas.

 

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[16] El uso de ennegrecerse los dientes se practica aún en las islas Pelew, cerca de las Marianas. Sus habitantes hacen con yerbas una especie de pasta que se aplican durante algunos días sobre los dientes, a pesar de las molestias que les produce. (Keate, An account of the Pelew islands, pág. 314.)

 

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[17] Especie de simiente oleaginosa muy común en China. Es el Raphanus oleifer sinensis, de Linneo.

 

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[18] Estos higos son las bananas o frutos de la Musa (Masa paradisiaca). En lo sucesivo emplearé el nombre de banana, en lugar del de higo, que usa el autor.

 

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[19] Son las hojas del bananero o plátano.

 

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[20] En seguida se llamaron islas de las Velas Latinas, por el gran número de embarcaciones que por allí pasaban, y en tiempo del rey de España Felipe IV se les llamó Marianas, en honor de su esposa, María de Austria. Noorth observa que, aun en su tiempo (1599), merecían apropiadamente el nombre de islas de los Ladrones.

 

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[21] Gondolitas largas y estrechas con las que los de Fusina van a Venecia.

 

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[22] Es el balancín, muy bien ideado por estos pueblos para no zozobrar, teniendo barcos muy estrechos con velas de esteras bastante pesadas. Anson y Cook elogian grandemente la construcción de estas embarcaciones con balancín o batanga.

 

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[23] Quizás por ello se denomina isla de los Nadadores a una situada cerca de las Marianas.

 

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[24] En los mapas más modernos se la denomina Samar, y está situada, efectivamente, a los 15o, que hacen un poco menos de trescientas leguas marinas, al oeste de Guahan. Prevot, fiándose del extracto de Fabre, dice que Samar no está más que a treinta leguas de las Marianas (tomo X, pág. 198).

 

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[25] Humunu, que se llamó en seguida la isla Encantada (Histoire general des voyages, tomo XV, pág. 198), está situada cerca del cabo de Guigan, de la isla de Samar.

 

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[26] Había, sin duda, cogido esta marrana en la isla de los Ladrones, donde todos los navegantes posteriores han encontrado muchos cerdos. (De Brosses, tomo I, pág. 55.)

 

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[27] El bocací es una clase de tela muy usada antiguamente. (Veáse Du Cange).

 

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[28] Cocos nucífera, de Linneo. Tenemos en nuestro museo muchos frutos del cocotero, de los cuales alguno es más grueso que la cabeza de un hombre; otros tienen la corteza filamentosa.

 

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[29] En 1864, un misionero aprendió en Cowley a hacer de esta manera la leche de coco, que encontró excelente. (De Brosses, tomo II, pág. 55.)

 

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[30] Pheenix dacty tiferà, de Linneo.

 

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[31] Macias. Nuestro autor la llama matia: es la segunda corteza de la nuez moscada, que tiene cuatro; es muy apreciada por su sabor aromático. (Macis officinalis, de Linneo).

 

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[32] Se Ies llamó después islas Filipinas, del nombre de Felipe de Austria, hijo de Carlos V.

 

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[33] o o Las Filipinas están situadas entre los 125 y 135 de longitud occidental de la isla de Hierro; por consiguiente, entre los 195o o y los 205 de la línea de demarcación. Este archipiélago no está, pues, en los 161o de longitud de esta línea. Ignoro si al determinar la longitud Magallanes y su astrólogo San Martín obraron de buena fe, o si lo afirmaron así para encontrar las Molucas más acá de los 180o. Sin embargo, es cierto que antes de Dampierre se equivocaban en 25o en la longitud. (De Brosses, tomo II, pág. 72.)

 

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[34] Todos los navegantes hablan de las grandes orejas de los pueblos nuevamente descubiertos. El autor cuenta, además, cosas fabulosas.

 

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[35] Después de haber conquistado los mogoles las Indias, estos países fueron habitados por dos naciones diferentes, es, a saber: los moros y los indígenas, a los que nuestro autor llama tan pronto cafres como gentiles. Los moros recibieron este nombre porque son mahometanos, como los moros de España. Las dos naciones se encuentran aún hoy en muchas de estas islas, casi todas sometidas a los europeos; mas los gentiles disminuyen de día en día de población y de poder y casi no habitan más que las montañas. (SONNERAT, Voyage aux Indes. tomo I, pág. 35.) A los moros les sucede lo mismo en el centro de Africa. (Voyage de Mungo-Park dans l’intérieur de Afrique.).

 

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[36] La Taprobana de los antiguos es la isla de Ceilán, no Sumatra.

 

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[37] Desde las Filipinas hasta Malaca, se habla en todas partes la lengua malaya. No es, pues, extraño que a un hombre de Malaca le entiendan en Filipinas.

 

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[38] Ramusio dice cuchillos (coltelli), lo que parece más verosímil, pero nuestro manuscrito pone corali; sabido es que frecuentemente los navegantes traficaron ventajosamente con el coral.

 

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[39] Seguramente resina.

 

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[40] Veremos a continuación que los reyes de que se trata poseían dos países en la costa oriental de la isla de Mindanao, de los cuales uno se llamaba Butuán, y conserva aún el mismo nombre, y el otro Calagán, y ahora Caragua. El rey de Butuán lo era tam bien de Massana o Mazzana, que es, probablemente, la Limassava de Bellin.

 

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[41] Sonnerat (tomo II, pág. 117) habla también de Mindanao como de una isla en que abunda el oro. Por esta razón se ha creído que las Filipinas eran las islas de Salomón.

 

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[42] Fabre y Ramusio dicen que en cada dedo tenía tres sortijas de oro, pero en nuestro manuscrito se lee claramente: in ogni dente haveva tre machie d’oro che parevano fosseno legati con oro. Esto parecerá menos extraño sabiendo que en Macassar, isla poco lejana de las Filipinas, algunos se arrancan los dientes naturales para substituirlos con otros de oro. (Hist. gén. des voyaoes, tomo XV, pág. 97.)

 

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[43] Esto es, Mindanao.

 

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[44] Ceylon es la isla de Leyte, que Pigafetta ha dividido en dos, llamando a la parte septentrional Baybay, que es el nombre de un puerto; Calagán es Caragua, en la isla de Mindanao, y Zubu es la isla de Sebu, de la que hablará mucho el autor.

 

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[45] El uso de mascar la areca (Areca cathecu, de Linneo) envuelta en hojas de betel continúa aún.

 

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[46] Es el betel.

 

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[47] Limassava está ciertamente en la latitud indicada por el autor; pero hay un gran error en la longitud.

 

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[48] Bohol ha conservado su nombre. Canigán y Gatigán se encuentran en los mapas antiguos, y particularmente en el mapa XVIII de Urbano Monti. Bellin puso estas islas sin nombre.

 

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[49] Polo y Pozón, islas que se ven también en los mapas de Monti y de Ramusio, pero demasiado alejadas una de otra.

 

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[50] Junco, navío grande.

 

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[51] Siam.

 

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[52] El heredero presunto del trono.

 

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[53] Candish y Noorth (Hist. gén. des voyages, tomo XV, página 222) hablan del miedo que los habitantes de Filipinas tienen a la aparición del diablo.

 

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[54] Probablemente el hábito de la orden de Santiago, de la que era comendador.

 

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[55] Estos pueblos aprecian mucho el vidrio.

 

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[56] Cambaya, una de las ciudades más comerciales de la India, particularmente en telas.

 

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[57] Hoy los salvajes no usan el fuego para tatuarse; pero se hacen incisiones en las que vierten líquidos colorantes, o se aplican jugos cáusticos.

 

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[58] La costumbre de beber por cañas la observó también Noorth entre estos pueblos.

 

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[59] Aun hoy, los tambores y los címbalos son los principales instrumentos músicos de los habitantes de las islas del Sur.

 

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[60] El Sinus Magnus, de Ptolomeo, que es el golfo de China.

 

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[61] Cook (Viaje hacia el Polo Sur y alrededor del mundo) explicó la manera de dilatar los agujeros hechos en el lóbulo de las orejas, por medio de cilindros elásticos de hojas de cañas.

 

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[62] Este es uno de los cuentos que Pigafetta oyó y que cuenta de buena fe. Sin embargo, se ha observado que muchas aves viven de la carne de las ballenas muertas y lanzadas por las olas sobre la orilla. Un cuervo que haya entrado en la garganta abierta de una ballena muerta, tal vez dió origen a este cuento.

 

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[63] La casualidad o el cuidado de algún indígena que la miraría como un ídolo la conservaron hasta 1598, en que, habiendo vuelto los españoles con misioneros, la encontraron y la expusieron a la veneración; por ello pusieron el nombre de ciudad de Jesús a la que construyeron. (Hist. genérale des voy ages, tomo XV,pág. 35.)

 

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[64] Parece que el prefijo si o ci en nombres propios es un título de honor.

 

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[65] Visnú, en una de sus encarnaciones, es representado con cara de jabalí. (Sonnerat, tomo I, pág. 161.)

 

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[66] Entre los instrumentos músicos de los indios, Sonnerat encontró y dibujó un trompetón igual a los que aquí menciona el autor.

 

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[67] En la primera traducción del extracto de Pigafetta, se lee: Grandi et picoli hanno il membro bucato da una parte all’altra appresso il capo, e in quel buco hanno messo come una verghetia d’oro grossa come una penna d’oca; i altri mettono come una stella acuta sopra la testa del membro pur d’oro.

 

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[68] He abreviado mucho por decencia; sin embargo, doy a contínuación el original del manuscrito: Grandi et picoli hanno passato il suo membro circa de la testa de luna parte a laltra con uno fero de oro hovero de stanio grosso corno una penna de ocha e in uno capo e laltro del medesimo fero alguni anno como una stella con ponte soura li capi altri como una testa de chiodo da caro assaissime volte lo volfi vedere da molti cosi vequi como joveni perchè non lo poteva credere nel mezo del fero e un buio per il qualle urinano il fero e le stelle sempre stanno ferme. Loro dicono che le sue moglie voleno cussi et se fossero de altra sorte non uzariano con elli. Quando questi vogliono uzare loro medesime lo pigliano non in ordine… Questi popoli uzanno questo perchè sono di debile natura… A tuete da sey anni insù apoco apoco li aprono la natura per cagione etc. No debe sorprender la lubricidad de las mujeres de este país que han imaginado esto, después de leer en los relatos de los viajeros cuáles son sus costumbres y su industria en este respecto. (Veáse la carta de Américo Vespucio en Ramusio, tomo I, pág. 131; y Paw, Recherches sur les Amé rie a in s, parte I.) Noorth y Candisch, que viajaron por el mismo mar en 1600, y encontraron la misma costumbre; pero dicen que se podían quitar el cilindro, y les contaron que esta infíbulación la imaginaron las mujeres para impedir la pederastia. (Hist. genérale des voy ages, tomo X, pág. 357.) La moda debe haber pasado, porque los navegantes modernos no hablan de ello.

 

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[69] Magallanes no dió mas que la mitad de la vuelta al mundo; pero Pigafetta dice con razón que la dió casi entera, porque los portugueses conocían muy bien lo que faltaba de la ruta de las islas Molucas a Europa por el Cabo de Buena Esperanza.

 

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[70] Odoardo Barbosa había estado ya en las Molucas, por el Cabo; dejó una Relación de las Indias muy interesante (Ramusio, tomo I, pág. 288). Uno de sus compañeros escribió también una Relación abreviada del mismo viaje.

 

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[71] En el manuscrito de Pigafetta hay aquí un vocabulario de los isleños de Zubu, que daremos al fin del viaje.

 

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