
Romance de lobos
Don Juan Manuel Montenegro vuelve borracho una noche por los caminos de Galicia y se cruza con la Santa Compaña. Sale de allí con el escalofrío encima, sin saber por quién viene el aviso: era por su mujer, doña María, a la que humilló durante años. El viejo hidalgo se hunde entonces en la culpa mientras los cinco hijos se reparten la casona como lobos, y de ahí el título. Es la segunda de las Comedias bárbaras, de 1908. Tres jornadas de mendigos, curas, marineros y un leproso, con acotaciones que se leen como prosa narrativa más que como instrucciones de escena. Ya les había repartido la hacienda en vida para no verlos acabar en la horca, y termina pidiendo limosna en su propia puerta para los pobres que lo siguen. Son los suyos quienes le cobran esa última decencia.






