
Sonata de estío: memorias del marqués de Bradomín
Un noble gallego todavía joven se embarca en Londres rumbo a México para olvidar un amor y encuentra otro por el camino: la Niña Chole, criolla de belleza inquietante que dice ir a reunirse con su marido, el general Diego Bermúdez, y que acaba dejando ese viaje para seguir al marqués. Al general la atan dos lazos, y el segundo no se nombra. Segunda de las cuatro Sonatas, de 1903. Lo primero que se nota es la prosa: frases muy trabajadas, color casi pictórico en el puerto, la selva, el convento. Bradomín, aquel donjuán feo, católico y sentimental, recuerda desde la vejez, así que todo llega envuelto en melancolía y en cierta pose. Hay bandoleros, una fuga por tierra caliente, un reencuentro. Se lee en una tarde, aunque pide leerse despacio: importa más el cómo que el qué.






