Sansón agonista

John Milton · Capítulo 2 de 3

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Sansón agonista

Argumento

 

Cautivo Sansón, y ciego, se halla en la prisión de Gaza, para trabajar allí como en una penitenciaría común, un día de fiesta, durante la interrupción general del trabajo, y sale al aire libre, a un lugar cercano y algo retirado a sentarse un rato y lamentar su estado. Y allí acontece que lo visitan ciertos amigos e iguales de su tribu, que componen el coro, que buscan consolarlo en la medida que puedan. Después lo visita su padre, Manoa, que se esfuerza en lo mismo, y le explica su intención de obtener su libertad pagando un rescate; finalmente, que esta fiesta había sido proclamada por los filisteos día de acción de gracias por su liberación de manos de Sansón, lo que lo aflige todavía más. Luego Manoa se marcha para llevar a cabo su misión con los nobles filisteos para rescatar a Sansón, quien entretanto es visitado por otras personas, y finalmente por un funcionario que le ordena vaya con él a la festividad y comparezca ante los nobles y el pueblo para mostrar su fuerza en su presencia; al principio rehúsa, despidiendo al funcionario con una negativa en banda a acudir; pero al final está íntimamente convencido de que todo ello se lo manda Dios y accede a acompañar a quien vino a llevárselo por segunda vez con grandes amenazas. El coro permanece aún en el lugar, y Manoa regresa lleno de dichosa esperanza de conseguir prontamente la liberación de su hijo: en medio de esa conversación llega apresuradamente un hebreo con gran precipitación y confusión al principio; y después relata más claramente la catástrofe que Sansón ha causado a los filisteos y, por accidente, a sí mismo, con lo que concluye la tragedia.