Taurus. Salvar la tierra

Santiago Diaz · Capítulo 45 de 46

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Taurus. Salvar la tierra

Epílogo. El futuro

Epílogo

 

 

El futuro

 

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45

 

LA TIERRA

Año 2122

Después de que, un siglo antes, la famosa doctora Jimena Taylor y Charly Cruz evitaran su destrucción por el impacto de un meteorito, la Tierra sigue entera y habitada. Atravesamos una enorme y futurista ciudad y nos cruzamos con coches voladores y con todo tipo de robots, hasta llegar a un edificio. Hay un cartel en la puerta en el que se puede leer: notaría.

En la sala de espera de la notaría aguardan Lucas, Nara y Tony, pero están sentados separados, cada uno a lo suyo. Parece que no se conocen de nada. Lucas, tan patoso como siempre, va a servirse un vaso de agua, pero tropieza con la mesa y causa un estropicio.

—Ups…

Una secretaria se asoma a la salita y se dirige a ellos.

—¿Me pueden acompañar, por favor?

—¿Quién? —pregunta Nara.

—Los tres.

Los chicos se miran extrañados y siguen a la secretaria.

En el interior de un elegante despacho, un notario aguarda sentado tras su escritorio. Frente a él, tiene un sobre cerrado, amarillento por el paso de los años. Cuando los chicos entran, se levanta para recibirlos, amable.

—Sois Nara, Lucas y Tony, si no me equivoco. Bienvenidos.

Ellos agradecen y se miran con cierta desconfianza.

—¿Os conocíais entre vosotros?

—No, no teníamos el placer —responde Lucas—. ¿Nos puede explicar de qué va todo esto?

El notario se levanta y señala un cuadro de un hombre mayor.

—Mi abuelo, que fue quien fundó esta notaría, cierto día recibió un encargo muy especial. —Coge el sobre—. Debía guardar este sobre durante medio siglo para entregároslo hoy a vosotros tres.

—Debe de haber un error —dice Tony—. Hace cincuenta años nosotros ni siquiera habíamos nacido.

—Lo sé, es algo que siempre nos ha llamado la atención, pero las órdenes no admiten lugar a dudas.

—¿Quién hizo ese absurdo encargo?

—Se llamaba Charly, Charly Cruz. —Mira a Lucas—. Tu tatarabuelo, Lucas.

Lucas asimila. Nara y Tony lo miran.

—¿Quién era tu tatarabuelo?

—Pues… —responde el chico haciendo memoria, aturdido—. Creo que era… un inventor chiflado. Se pasó media vida diseñando un collar para hacer hablar a los animales.

—¿Lo logró? —pregunta Tony, interesado.

—No, creo que no. Pero inventó un montón de cosas más.

—El sobre seguramente os sacará de dudas —interviene el notario—. Os dejo solos.

El notario sale y los chicos miran el sobre sin atreverse a abrirlo. Finalmente, lo hace Nara. Dentro hay una especie de pen drive.

—¿Qué es eso? —pregunta Lucas.

—Un mensaje holográfico —responde Tony—. Se hicieron muy populares hace unos años. Dámelo.

Tony coge el pen drive, lo abre y lo deja sobre la mesa. Al momento aparece una imagen holográfica de un salón.

Un envejecido y sonriente Charly se sienta frente a la cámara. Va vestido de golfista y sobre su hombro lleva un gallo.

—Hola, muchachos. Soy Charly, tu tatarabuelo, Lucas. —Por el gallo —. Y él es Basal III, descendiente directo de nuestro querido Pollo. Quiero daros las gracias por haberme hecho vivir la mejor aventura de mi vida, pero sobre todo por salvar la Tierra. Como veis, todo salió bien.

Tony detiene la grabación.

—¿De qué habla este chalado?

—Vuelve a ponerlo y nos enteraremos.

Tony vuelve a poner en marcha la grabación. Charly saca la píldora deportiva de su bolsillo y la muestra a cámara.

—Seguí tu consejo y no la usé, Nara. ¿Tu lema sigue siendo «sinceridad ante todo»?

—¿Cómo lo sabe? —pregunta Nara, perpleja.

En la grabación holográfica aparece Laura. Aunque ya es una abuelita, todavía es muy guapa y también va vestida de golfista.

—¿Qué estás haciendo, cariño? ¿No recuerdas que tenemos torneo de golf?

—¿Cómo olvidarlo, Laura? Hoy gano yo.

—Llevas diciendo lo mismo desde hace cincuenta años y nunca has ganado.

—Esta vez será distinto.

—Pues te deseo mucha suerte. Nos vemos en el club. No tardes.

Laura besa a su marido y sale. Cuando lo hace, Charly guiña el ojo a cámara y se mete la pastilla deportiva en la boca.

—Llevo toda mi vida esperando ser Severiano Ballesteros por un día, y por fin ha llegado el momento.

Charly se traga la pastilla con un vaso de agua, feliz.

—Os estaréis preguntando de qué habla este viejo, supongo, así que empezaré por el principio. Todo sucedió en un lugar del que probablemente todavía no hayáis oído hablar, en el planeta Taurus, el hogar de los leones de fuego y de las águilas de garras de sable…

Nara, Lucas y Tony escuchan a ese anciano desconocido sin pestañear, totalmente fascinados…

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