Un resumen completo de El Capital de Marx
V. El estudio de El capital
Marx repitió muchas veces su otra consigna revolucionaria: “¡estudiar, estudiar, estudiar!”, y sin duda habría suscrito las palabras de Max Horkheimer: que “el que no se esfuerza en lograr un conocimiento mejor se hace vulnerable para el conocimiento peor, e incluso desarrolla una propensión a adherirse a lo primero que se le
presenta”[36]. Los marxistas se cansaron pronto de leer a Marx (si es que alguna vez lo hicieron). Hasta hoy, se han limitado en su mayoría a leer a otros marxistas sin leerlo directamente a él (normalmente porque es más sencillo leerlos a ellos, o porque les bastaba pensar que estos eran más “modernos”, es decir, posteriores en el tiempo). Por eso abunda el revolucionario marxista que se cree un hombre “práctico” (es decir, antiteórico y mal estudiante, más que cansado ya de estudiar) que, como en las superficiales lecturas habituales de la 11ª tesis de Marx sobre Feuerbach, contrapone “interpretar” a “cambiar”, y cree que hay que dejar ya de teorizar para “pasar a la
acción”[37]. No sorprende por tanto que un no marxista que estudie acierte, en la interpretación de Marx, más que muchos marxistas (lo cual debería servirles de cura de humildad). Nada menos que Isaiah Berlin, uno de los teóricos liberales más importantes del siglo XX, comprendía perfectamente por qué fue Marx un revolucionario muy especial: por su comprensión del papel de la ciencia y la racionalidad humana, pues para Marx:
“Sólo es racional aquel hombre que se identifique con la clase progresiva, esto es, la que está en ascenso (…) Marx, después de identificar la clase ascendente en las luchas de su tiempo con el proletariado, dedicó el resto de su vida a planear la victoria de aquellos a cuya cabeza había decidido colocarse (…) Su posición es, por lo tanto, la de un comandante en el campo de batalla (…); la única tarea del comandante consiste en derrotar al enemigo, y todos los otros problemas son académicos, basados en condiciones hipotéticas que no se han dado y, por lo tanto, están fuera de lugar (…) Todo lo que importa durante la guerra es el cabal conocimiento de los propios recursos y de los del adversario, para lo cual es indispensable conocer la historia anterior de la sociedad y de las leyes que la
gobiernan”[38].
Ya vimos que Engels dijo ante la tumba de Marx que este fue un gran teórico pero sobre todo un revolucionario. Pero no hace falta recurrir a un amigo para eso, sino insistir en por qué fue un revolucionario especial y “durante toda su vida” una figura “extrañamente aislada entre los revolucionarios de su época, igualmente antipático hacia sus personas, sus métodos y sus fines”, debido a que, “creyeran o no en la revolución violenta, la gran mayoría en último análisis, apelaban explícitamente a normas morales comunes a toda la humanidad”, mientras que “Marx jamás tuvo simpatía por esta actitud, común a la gran mayoría de revolucionarios y reformadores