Abducción
-Me parece que estas imágenes son reales.
Este capítulo es largo, así que está dividido en 3 partes.
-Sí, a mí también, ¡imagínate qué tecnología!
-Yo no estoy pensando tanto en la tecnología -susurró ella-, para milo más impresionante es que eso demuestra que Interterra es real, que no es un sueño.
-Ah, el buscador ha encontrado algo -dijo Arak-, el marco temporal es de hace veinticinco mil años.
Efectivamente, las imágenes perdían velocidad, hasta que una quedó congelada en la pantalla.
En la escena se veía el mismo promontorio rocoso, aunque el castillo no estaba, en la cima había una escarpa cortada en el centro para formar una cueva, en torno a la entrada de la cueva un grupo de hombres de neandertal, vestidos con pieles, trabajaban con toscas herramientas.
-Si que parece el mismo sitio - comentó Perry.
OceanofPDF.com
Un zoom acercó la doméstica escena.
-Y las imágenes son más claras.
-En aquel tiempo no nos preocupaba que pudieran ver nuestras naves -
explicó Arak-, así que podíamos bajarías hasta unos treinta metros para estudiar de cerca el comportamiento.
Uno de los hombres de neandertal, que estaba curtiendo una piel, se levantó para estirarse, de pronto alzó la vista y se quedó con la boca abierta, en una expresión de sorpresa y terror, la imagen estaba bastante cerca para dejar al descubierto sus grandes dientes cuadrados.
-Bueno, es evidente que ha visto nuestra nave, el pobre hombre seguramente piensa que ha recibido la visita de los dioses.
¡Fijaos! -exclamó Suzanne-, ¡está intentando que los otros miren!
-Su lenguaje era muy limitado, pero sé que en ese mismo período y por la misma zona existía otra subespecie que vosotros llamáis h hombre de cromagnon, este tenía un lenguaje mucho más avanzado.
El hombre de neandertal brincaba gruñendo y señalando hacia la cámara, pronto todo el grupo miraba hacia arriba, varias mujeres cogieron a sus niños en brazos y desaparecieron dentro de la cueva, mientras los demás salían huyendo.
Uno de los hombres cogió una piedra con forma de huevo y la arrojó hacia arriba, el proyectil se acercó a la cámara y desapareció de la vista.
-Vaya, no ha sido un mal lanzamiento -comentó Michael-, a los Red Sox les habría venido bien en el centro del campo.
Arak tocó su consola y la imagen desapareció al tiempo que la habitación se iluminaba, todos se arrellanaron en las sillas, Arak y Sufa miraron en torno, el grupo se había quedado en silencio, incluso Richard.
-¿Cuál es la fecha de esa grabación? -preguntó por fin Perry.
Arak consultó su consola.
-¿Según vuestro calendario, el 14 de julio del año 23342 ac no os preocupaba que vieran vuestras cámaras? -quiso saber Suzanne, que no podía olvidar el rostro del primer neandertal.
-Entonces ya empezaba a preocuparnos, incluso se habló, entre los círculos más conservadores, de eliminar a los seres cognoscitivos de la superficie de la tierra.
-¿Pero por qué os preocupaba una gente tan primitiva?
-Preguntó Perry.
-Teníamos que evitar que nos detectaran, evidentemente, hace veinticinco mil años y dado el primitivismo de vuestra civilización, no importaba mucho, pero sabíamos que al final seria un problema, sabemos que nuestras naves han sido avistadas alguna vez, incluso en vuestros tiempos modernos, y eso si nos preocupa, por fortuna los relatos de nuestra presencia han sido recibidos con incredulidad o, si no, con la creencia de que nuestras naves provenían de algún otro lugar del universo y no del interior de la tierra misma.
-Un momento -interrumpió Donald-, 1no me gustaría aguaros la fiesta, pero no creo que este espectáculo que nos has ofrecido demuestre nada en absoluto, sería muy fácil montar todas esas escenas con imágenes generadas por ordenador, ¿por qué no te dejas de rodeos y nos dices lo que representas y lo que quieres de nosotros?
Por unos momentos nadie dijo nada, Arak y Sufa consultaron entre si en susurros, y luego con Ismael y Mary, al cabo de un momento Arak se volvió hacia Donald.
-Tu escepticismo es comprensible, no sabemos si todos los demás comparten tus sospechas, tal vez más tarde puedan influir en tu opinión, por supuesto os ofreceremos más pruebas a medida que avancemos con la introducción, y estoy seguro de que os convenceremos a todos, mientras tanto te suplico un poco más de paciencia.
Donald se limitó a mirarle ceñudo.
-Prosigamos, ahora os voy a contar algo de la historia de Interterra, para esto comenzaremos por vuestro dominio, la superficie de la tierra, la vida en la superficie comenzó unos quinientos millones de años después de la formación del planeta, y tardó billones de años en evolucionar, esto lo saben muy bien vuestros científicos, lo que no saben es que nosotros, la primera generación de seres humanos, evolucionamos hace unos quinientos cincuenta millones de años, durante la primera fase de la evolución, la razón por la que vuestros científicos ignoran este hecho es que casi todos los datos fósiles desaparecieron durante la época que nosotros llamamos el periodo oscuro, ya hablaremos de ello más adelante, en primer lugar quiero mostraros algunas imágenes de aquellos primeros momentos de nuestra civilización, aunque os advierto que la calidad no es muy buena.
Las luces se fueron atenuando poco a poco, Suzanne y Perry se miraron sin decir nada.
Al cabo de unos momentos apareció en la pantalla una imagen tomada a unos dos metros sobre el suelo, en ella aparecía un entorno similar al que habían visto en Interterra, la principal diferencia consistía en que los edificios eran blancos y no negros, y las personas estaban ocupadas en tareas cotidianas y parecían muy normales, no todas eran tan hermosas.
-Cuando vemos estas escenas nos hace gracia nuestro propio primitivismo -comentó Sufa.
-Sí, en aquellos tiempos no teníamos clones obreros.
Suzanne carraspeó, intentaba asimilar toda aquella información, siendo científica, todo lo que Arak les decía chocaba con lo que ella sabia de la evolución en general y la evolución humana en particular.
-Nos estáis diciendo que estas imágenes son de hace quinientos cincuenta millones de años?
-Así es, -Arak contuvo la risa, al parecer divertido por los aspavientos de un individuo que trataba de levantar un bloque de piedra-, perdonad que nos riamos, pero es que hacía mucho tiempo que no veíamos estas secuencias, en aquel entonces existía entre nosotros algo parecido a vuestras nacionalidades, aunque todo esto desapareció después de los primeros cincuenta mil años de nuestra historia, las guerras quedaron eliminadas, como ya podéis imaginar, como veis, la superficie terrestre era muy distinta de como es ahora, y es esa apariencia la que hemos recreado aquí en Interterra, en aquella época en la superficie sólo había un supercontinente y un superocéano.
-¿Y qué pasó? -preguntó Suzanne-, ¿por qué vuestra civilización decidió vivir bajo tierra?
-Por el período oscuro, nuestra civilización disfrutó de casi un millón de años de pacifico progreso, hasta que descubrimos que se estaban desarrollando sucesos muy amenazadores en una galaxia cercana, durante un período relativamente corto, se dieron varias explosiones de supernova que descargaron sobre la tierra suficiente radiación para disipar la capa de ozono, esto se podría haber solucionado, pero nuestros científicos sabían que estos eventos galácticos habían perturbado el delicado equilibrio de la población de asteroides del sistema solar, era evidente que la tierra iba a recibir una lluvia de meteoritos, como sucedió cuando se encontraba en su estado primordial.
¡Joder! -se quejó Richard-, yo ya estoy aburrido de todo esto.
¡Silencio, Richard! -le espetó Suzanne sin apartar la vista de Arak-, así que Interterra se trasladó bajo tierra.
-Así es, sabíamos que la superficie del planeta seria inhabitable, fueron unos tiempos de desesperación, buscamos otro posible destino en el sistema solar, pero no encontramos nada, y todavía no habíamos desarrollado la tecnología necesaria para buscar en otras galaxias, entonces se sugirió que nuestra única oportunidad de supervivencia era meternos bajo tierra, o más exactamente, bajo el mar, conseguimos trasladarnos en muy poco tiempo, porque para eso si teníamos la tecnología necesaria, poco después el mundo que nosotros conocíamos quedó envuelto en radiaciones mortales y sometido a un constante bombardeo de asteroides y catástrofes geológicas, nosotros corrimos un gran peligro, incluso bajo la protección del mar, porque en cierto momento el océano estuvo a punto de hervir hasta disiparse debido al intenso calor, todas las formas de vida sobre la tierra quedaron destruidas, excepto algunas bacterias primitivas, ciertos virus y algunas algas.
De pronto la pantalla se apagó y la sala volvió a iluminarse, todos guardaban silencio.
-Bueno, ya está, ha sido un resumen concentrado de la historia de Interterra, ahora estoy seguro de que querréis hacernos algunas preguntas.
-¿Cuánto tiempo duró el periodo oscuro? -preguntó Suzanne.
-Poco más de veinticinco mil años.
Suzanne movió la cabeza, incrédula y perpleja, pero lo cierto es que todo aquello tenía cierta lógica científica, y, lo más importante, explicaba la realidad en que ella misma se encontraba en ese momento.
-¿Pero por qué no volvisteis a la superficie cuando todo acabó? -quiso saber Perry.
-Principalmente por dos razones, en primer lugar, aquí teníamos todo lo que necesitábamos y ya nos habíamos acostumbrado a este entorno, en segundo lugar, cuando la vida evolucionó de nuevo en la superficie, los virus y bacterias que se habían desarrollado eran organismos a los que nosotros nunca habíamos estado expuestos, en otras palabras, para cuando el clima permitió que saliéramos, la biosfera era nociva y hostil para nosotros, de modo que nos quedamos aquí, felices y contentos, sobre todo porque bajo el mar no estamos a merced de la naturaleza, de todos los planetas del universo que hemos visitado hasta ahora, el nuestro es el que mejor se adapta al organismo humano.
-Ahora entiendo por qué tuvimos que pasar por una descontaminación tan exhaustiva - dijo Suzanne -, teníamos que quedar libres de microorganismos.
-Exacto, y al mismo tiempo teníais que adaptaros a nuestros organismos.
-En otras palabras, la evolución se ha dado dos veces en la tierra con el mismo resultado.
-Casi el mismo resultado, había algunas diferencias entre ciertas especies, aunque no muchas, al principio esto nos sorprendió, pero lo cierto es que tiene su lógica, puesto que el ADN original es el mismo, la vida multicelular evolucionó a partir de las mismas algas en ambos casos y en unas condiciones climáticas casi idénticas.
-Por eso decís que vosotros sois seres humanos de primera generación y nosotros de segunda, ¿no es así? -observó Suzanne.
Arak sonrió satisfecho.
-Ya contábamos con que lo entenderías muy deprisa.
Suzanne se volvió hacia Perry y Donald.
-Los estudios científicos confirman parte de todo esto, los datos geológicos y oceanográficos indican que al principio sólo existía un continente en la tierra, llamado Pangea.
-Perdona que te interrumpa, pero ese no es nuestro continente originario, Pangea se formó de nuevo durante los últimos cataclismos geológicos del periodo oscuro, nuestro continente desapareció por completo en la estenósfera antes de eso.
Suzanne asintió.
-Muy interesante, y por eso seguramente no existen datos fósiles de la primera evolución.
Arak sonrió de nuevo.
-Es magnifico ver con qué rapidez asimilas los datos, pero ya contábamos con eso antes de tu llegada.
-¿Antes de mi llegada? ¿Qué significa eso?
-Nada -se apresuró a responder Arak-, tal vez deberíamos recordar a tus compañeros que los actuales continentes se formaron a partir de Pangea.
-Es cierto -dijo Suzanne, sin dejar de mirar a Arak, tenía la sensación de que le ocultaba algo, luego se volvió hacia Donald y Perry, preguntándose hasta qué punto estarían asimilando todo aquello, la introducción de Arak
sin duda estaba más allá del alcance de Richard y Michael, que parecían niños aburridos en clase.
-Muy bien, -Arak se frotó las manos intentando mostrar entusiasmo-, imagino hasta qué punto os ha afectado toda esta información, es todo un desafío a vuestras nociones preconcebidas, por eso insistíamos en introduciros poco a poco en nuestro mundo, ahora supongo que estáis un poco cansados de charla, y creo que a continuación lo mejor es mostraros como vivimos.
Ceso significa que vamos a ir a la ciudad? -preguntó Richard.
-¿Os apetece a todos?
-A mí desde luego.
-A mí también -terció Michael.
-¿Y a los demás?
-Yo me apunto -dijo Suzanne.
-Yo también -contestó Perry.
Arak miró a Donald, que se limitó a asentir con la cabeza.
-Estupendo, si sois tan amables de esperarnos aquí unos momentos, Sufa y yo dispondremos todo lo necesario, -Arak tendió la mano a su compañera y los dos salieron de la sala de conferencias.
Perry movió la cabeza.
-Estoy aturdido, esta situación es cada vez más increíble.
-Yo no sé si me creo nada -apuntó Donald.
-Pues la verdad, a mi me parece demasiado fantástico para ser mentira, y además, desde el punto de vista científico, tiene cierta lógica, -Suzanne se volvió hacia Ismael y Mary Black, que seguían sentados-, ¿por qué no nos contáis vuestra historia? ¿es verdad que venís de la superficie?
-Sí.
-¿De dónde? -preguntó Perry.
-De gloucester, massachusetts.
-¡Anda! -exclamó Michael, incorporándose-, ¡yo también soy de Massachusetts! de Chelsea, ¿lo conocéis?
-De oídas, pero nunca estuve allí -contestó Ismael.
-Todo el mundo ha estado en Chelsea -replicó Michael con una sonrisa desdeñosa-, porque precisamente de allí sale el puente Tobin.
-No he oído hablar nunca del puente Tobin -dijo Ismael, Michael le miró con escepticismo.
-¿Y cómo acabasteis aquí en Interterra? -preguntó Richard.
-Tuvimos mucha suerte, muchísima suerte, como vosotros- contestó Mary.
-¿Estabais buceando? - terció Perry.
-No, nos cogió una tormenta tremenda en la ruta de las Azores a América, nos habríamos ahogado como todos los demás que iban en el barco, pero como ha dicho Mary, tuvimos mucha suerte y nos rescató un vehículo interplanetario interterrano, fuimos absorbidos por el mismo puerto de salida que vosotros,
-¿cómo se llamaba el barco? -quiso saber Donald.
-era el Tempest, un nombre muy apropiado, dadas las circunstancias, era una goleta de Gloucester.
-¿Una goleta? -preguntó Donald con suspicacia-, ¿en qué año fue eso?
-A ver, yo tenía dieciséis, o sea que debía de ser el 1801-calculó Mary.
-¡Venga ya! -masculló Donald, cerrando los ojos y pasándose la mano por la cabeza calva, se la había afeitado esa misma mañana-, ¡y todavía os extraña que no me crea nada!
-Mary, de eso hace doscientos años -comentó Suzanne.
-Ya lo sé, cuesta creerlo, pero es maravilloso, ¿no os parece? Mirad lo jóvenes que estamos.
Esperáis que nos creamos que tenéis más de doscientos años? -terció Perry.
-Os llevará un tiempo asimilar el mundo en que os encontráis ahora, lo único que puedo aconsejaros es que no os forméis ninguna opinión hasta que hayáis visto y oído más, yo todavía me acuerdo de cómo nos sentíamos cuando recibimos la misma información que os han dado a vosotros, y pensad que para nosotros fue todavía más increíble, puesto que la tecnología ha avanzado muchísimo en la superficie en los últimos doscientos años.
-Yo estoy de acuerdo con el consejo de Mary -dijo Ismael-, no olvidéis lo que os ha dicho Arak al principio de la sesión, el tiempo tiene un significado diferente aquí en Interterra, de hecho los interterranos no mueren como sucede en la superficie.
-¿Que no mueren? ¡Y una mierda! -susurró Michael.
-Calla -le espetó Richard entre dientes.
El aerotaxi parecía idéntico al que habían visto el día anterior, pero Arak dijo que era un modelo más nuevo y muy superior, la nave trasladó al grupo
con la misma facilidad desde el palacio de visitantes hasta la ajetreada ciudad.
-Los inmigrantes suelen pasar toda una semana en la sala de conferencias antes de aventurarse a salir -explicó Sufa-, todo esto resulta agotador tanto mental como emocionalmente, espero que no os estemos presionando demasiado.
-Tenéis algo que decir al respecto? -preguntó Arak-, estamos abiertos a cualquier sugerencia.
Todos se miraron, esperando que alguien respondiera, como Sufa había mencionado, la situación era abrumadora, sobre todo con el enjambre de aerotaxis que se movían en todas direcciones, sólo el hecho de que no se produjera ninguna colisión ya resultaba increíble.
-¿Alguien tiene algo que decir? -insistió Arak.
-Todo esto es inconcebible -admitió Perry-, así que es difícil formarse una opinión, pero yo, personalmente, cuanto más vea, mejor, con sólo experimentar vuestra tecnología, como aquí en el aerotaxi, todo parece más creíble.
-¿Qué nos vais a enseñar? -preguntó Suzanne-ha sido una decisión difícil, por eso hemos tardado tanto en hacer los preparativos, no sabíamos por dónde empezar.
Antes de que Arak pudiera terminar, la nave se detuvo y comenzó a descender, un momento más tarde apareció el puerto de salida donde antes no se había visto ni una juntura.
-¿Cómo puede abrirse una puerta de esa forma? -quiso saber Perry.
-Es una transformación molecular de la materia -contestó Arak, mientras indicaba que podían descender.
Perry se inclinó hacia Suzanne.
-Pues menuda explicación.
Se encontraban frente a una estructura no muy alía, sin ventanas, de basalto negro, como todos los edificios, los lados medían unos treinta metros de longitud y seis metros de altura, y se torcían en un ángulo de sesenta grados para crear una pirámide truncada, se veían muy pocos transeúntes, pero en el momento en que los seres humanos secundarios bajaron del vehículo comenzó a congregarse una multitud.
-Espero que no os importe ser famosos, pero es que desde anoche toda Saranta está entusiasmada con vuestra llegada.
La multitud era bulliciosa pero cortés, los más cercanos tendían las manos ansiosos por tocar las palmas de los visitantes, Richard y Michael respondían encantados, en particular a las mujeres, Arak tuvo que hacer las veces de perro pastor para guiar al grupo hacia las puertas, sobre todo a los buceadores.
-Cada vez me gusta más este sitio -comentó Richard.
-Me alegro -respondió Arak.
-Todo el mundo es tan amistoso…
-Claro, es parte de nuestra naturaleza -explicó Sufa-, además, vosotros sois muy divertidos.
Suzanne se volvió hacia Donald para ver su reacción, él se limitó a hacer un movimiento casi imperceptible con la cabeza, como sí sus sospechas se hubieran confirmado.
Una vez dentro, se encontraron en una gran sala cuadrada con el interior negro, en lugar del blanco habitual, no tenía ninguna decoración, muebles ni puertas, aparte de la entrada, varios interterranos estaban de cara a las paredes, pero al ver llegar al grupo se animaron de súbito.
Arak se abrió paso hasta una parte de la pared y murmuró unas palabras en su comunicador de muñeca, para sorpresa del grupo, la pared se abrió, Arak los hizo pasar a un pequeño cubículo.
-En algún momento me gustaría que me explicaras cómo funciona esto de las puertas que se abren y se cierran -dijo Perry, tocando las paredes, por la textura y la conducción del calor, parecían algo similar a fibra de vidrio.
-Desde luego, -Arak volvió a decir algo por el comunicador y un momento más tarde la pared volvió a cerrarse y el cubículo comenzó a caer.
Todos se agarraron por reflejo al que tenían más cerca.
-¡Joder! -exclamó Michael-, ¡la habitación se está cayendo!
-Es sólo un ascensor -explicó Arak.
Todos rieron, algo avergonzados.
-¿Y cómo lo iba yo a saber? -protestó Michael, pensando que se reían de él.
-Volviendo al tema de mostraros nuestro mundo, Sufa y yo hemos decidido hacer lo contrario de lo que haríais vosotros en la superficie, en lugar de mostraros la vida desde el nacimiento hasta la muerte, os vamos a mostrar el proceso inverso.
-Debemos de estar bajando mucho -comentó Suzanne, demasiado preocupada con la situación para responder a las palabras de Arak, aunque
no se oía nada ni se percibía movimiento alguno, la sensación de ligereza que sentían indicaba la velocidad del descenso.
-Así es, y os advierto que hará un poco de calor allá abajo.
Por fin se detuvieron, todos se tensaron de nuevo, Perry tocó la pared y notó calor antes de que se abriera, Arak y Sufa salieron los primeros.
Tres pasillos iluminados se extendían ante ellos: uno hacia el frente y dos a los lados, todos ellos parecían un estudio de perspectiva, otros múltiples pasillos se unían a los principales en ángulos rectos.
Junto al ascensor esperaba un pequeño vehículo suspendido sobre el suelo, Perry y Suzanne subieron con Sufa, Donald vaciló, impidiendo el paso de Richard y Michael, miró hacia los pasillos, que parecían no tener final, como Arak había advertido, el aire era templado, Donald tenía la cabeza perlada de sudor.
-Por favor -indicó Arak, señalando un asiento en el pequeño autobús antigravitatorio.
-Esto parece una especie de prisión -comentó Donald con suspicacia.
-No es una prisión, en Interterra no tenemos prisiones.
Michael miró a Richard y le hizo una señal con el pulgar hacia arriba.
-Si no es una prisión, ¿qué es? -quiso saber Donald.
-Una catacumba, no hay de qué preocuparse, es totalmente segura y sólo vamos a realizar una corta e instructiva visita.
Donald subió por fin al vehículo de mala gana, era evidente que estar en una catacumba le hacia tanta gracia como estar en una prisión, cuando todos estuvieron sentados, Arak dijo algo en el micrófono de la consola, al cabo de un instante se movían por el pasillo como en un silencioso tren expreso.
La necesidad del vehículo se hizo evidente al cabo de unos minutos, viajando a considerable velocidad, amplificada por la proximidad de las paredes, recorrieron una gran distancia en lo que resultó ser un enorme laberinto subterráneo, al cabo de un cuarto de hora y media docena de pronunciadas curvas en ángulo recto, el vehículo se detuvo.
Arak condujo al grupo hasta una de las pequeñas salas que se abrían en el pasillo, Donald se quedó a la entrada, dejando bien claro que no le gustaba nada estar tan aislado.
Las paredes de la salita estaban llenas de nichos, Arak sacó de uno de ellos una caja y un libro.
-Hacía mucho tiempo que no venía -explicó, sacudiendo el polvo de ambos objetos-, esta caja es mi tumba, -era negra, del tamaño de una caja de
zapatos-, y este libro contiene las fechas de todas mis anteriores muertes.
¡Seguro! -exclamó Richard-, ¡ahora quiere hacernos creer que se ha levantado de entre los muertos! Y no sólo una, sino varias veces, ¡venga ya!
Suzanne asintió con la cabeza, ella pensaba algo similar, justo cuando comenzaba a creer todo lo que le habían dicho, Arak salía con una afirmación descabellada, se volvió hacia Perry para ver su reacción, pero él estaba muy ocupado con el libro.
Arak, mientras tanto, abrió con cuidado la caja y la fue pasando para que la examinaran, Suzanne miró de mala gana, dentro sólo había un mechón de pelo.
Arak y Sufa sonrieron, como si les divirtiera la confusión de sus invitados.
-Os lo voy a explicar -dijo por fin Arak-, en la caja hay un mechón de pelo de cada uno de mis anteriores cuerpos, los cuerpos han sido devueltos a la estenósfera fundida, que no está muy lejos de donde nos encontramos ahora mismo, como han de suponer, en Interterra se recicla todo.
-No entiendo este libro -le interrumpió Perry, mirando la columna de números escritos a mano, no guardaban ninguna relación con el calendario gregoriano.
-No es posible que lo entiendas -replicó Arak todavía son-riendo-, todavía no, por lo menos hasta que vayamos a la sala principal de procesamiento.
Al cabo de poco el grupo volvió a subir al vehículo antigravitatorio, el viaje de vuelta pareció más corto que el de ida, y no tardaron en encontrarse junto al ascensor.
-No sé si teníamos que sacar algo de esta visita, pero yo entiendo menos que antes -comentó Suzanne.
-Ya lo entenderéis -aseguró Arak-, tened un poco de paciencia.
Por fin, salieron del ascensor a una sala atestada de gente y algunos clones obreros, tal era la multitud que les costó permanecer juntos, sobre todo porque algunas personas los reconocieron de la fiesta de la noche anterior y se arracimaron en torno a ellos con la esperanza de tocarles las palmas, Richard y Michael estaban especialmente solicitados.
A pesar del gentío, Arak y Sufa lograron por fin conducirlos hacia una gran pantalla, en ella se leían los nombres de cientos de individuos, junto a unas cifras que indicaban números de habitación y fechas, Arak apenas tardó un instante en encontrar un nombre conocido.
-Vaya, vaya -exclamó, haciendo una seña a Sufa-, Reesta ha decidido morir, nos viene de perlas, y ha reservado la habitación treinta y siete, no podría ser más conveniente, es una de las salas nuevas, con todos los aparatos de descarga a la vista.
-Ya era hora de que se decidiera -comentó Sufa-, hace años que venía quejándose de su cuerpo.
-Y será perfecto para nuestros propósitos.
-Muy bien, yo me voy a acercar al centro de generación -anunció Sufa-, así iré preparándolo todo y avisaré a los clones de la visita del grupo.
-Estupendo, llegaremos dentro de una hora, a ver si consigues tener una emergencia para entonces.
-Lo intentaré, y luego podemos llevar al grupo a nuestras habitaciones.
-Sí, esa era la idea, espero que tengamos tiempo.
-Hasta ahora, -Sufa y Arak se tocaron las palmas.
-Muy bien, nosotros debemos seguir juntos, si alguien se separa del grupo, que pregunte por la habitación treinta y siete.
-Arak comenzó a abrirse camino entre la muchedumbre que miraba la pantalla.
Suzanne hizo un esfuerzo por permanecer junto a él.
-¿Significa "morir" lo mismo que en nuestro mundo? -Preguntó.
-No exactamente, Richard y Michael -llamó Arak, los buceadores se paraban a tocar todas las manos que les salían al encuentro-, no os separéis, por favor, ya tendréis tiempo de sobra para frotar palmas esta tarde.
-¿Vamos a presenciar alguna especie de eutanasia? -preguntó Suzanne con aprensión.
¡Desde luego que no!
-Ismael y Mary dicen que vosotros no morís como nosotros.
-Así es, -Arak tuvo que acercarse a Richard y Michael, que estaban rodeados de gente.
Suzanne se inclinó hacia Perry.
-No tengo ganas de contemplar una escena sórdida.
-Ni yo.
-Tal vez deberíamos haber recibido más seminarios antes de realizar una salida de campo -intentó bromear ella.
Perry lanzó una risa hueca.
Arak consiguió por fin que Richard y Michael se movieran, y se quedó con ellos para apartar a sus entusiastas admiradores, Suzanne y Perry
caminaban un poco más atrás, y Donald cerraba la retaguardia, de este modo lograron llegar hasta la habitación 37.
Perry reconoció en la puerta de bronce el perro de tres cabezas, cerbero, que guardaba el inframundo en la mitología griega, sorprendido, se lo mencionó a Arak.
-No lo hemos sacado nosotros de los griegos, sino al revés.
-¿Me estás diciendo que los griegos lo sacaron de Interterra?
-Exacto.
-¿Cómo?
-A partir de un experimento fallido, hace miles de años, un contingente de individuos de mentalidad liberal, procedentes de la Atlántida, se sometieron a la adaptación de la superficie con grandiosos planes de modificar el desarrollo sociológico de la tierra, por desgracia el plan fue una catástrofe, después de varios, cientos de años de trabajo en vano, quedó claro que no había manera de alterar la naturaleza violenta de la segunda generación de seres humanos, de modo que se abandonó el experimento, a pesar de todo, cuando los interterranos hundieron la isla que en principio habían creado, quedaron varios restos, como nuestras formas arquitectónicas, el concepto de democracia y algunos vestigios de nuestra propia mitología primitiva, incluyendo a cerbero.
-Así que la leyenda de la Atlántida tiene cierta base real-terció Suzanne.
-Desde luego, la Atlántida elevó uno de sus puertos de salida, en un monte submarino, para formar una isla justo a la entrada del mar Mediterráneo.
¡Venga ya! -exclamó Richard-, ¡déjate de rollos! o entramos o Mike y yo volvemos a la sala principal, que es donde está la acción.
-Está bien, lo siento, -Arak se volvió hacia Suzanne-, ya hablaremos en otro momento del experimento de la Atlántida.
-Si, me encantaría, -mientras Arak abría la puerta, Suzanne se volvió hacia Perry-, platón, en sus diálogos, localizó la isla de la Atlántida fuera del estrecho de Gibraltar.
-¿Sí? -pero Perry se interrumpió al ver la escena que surgió al otro lado de la puerta de bronce, no era nada sórdido, como temía Suzanne, sino una alegre fiesta parecida a la de la noche anterior, aunque no tan concurrida, la habitación, del tamaño de un salón grande, albergaba a un centenar de personas, ataviadas con la ropa habitual excepto por un individuo que contrastaba marcadamente con su atuendo rojo, al fondo de la habitación
había un enorme aparato en forma de donut que a Perry le recordó una máquina de resonancia magnética, junto a él había una mesa con una caja y un libro parecidos a los que Arak les había enseñado en la cripta.
¡Arak! -exclamó el hombre de rojo-, ¡qué sorpresa!
-De inmediato se apartó de la gente con la que estaba hablando y se acercó a la puerta-, ¡y has traído a los invitados! ¡Sed bienvenidos!
-Dios mío -susurró Suzanne a Perry-, ¡pero si anoche estuve hablando con él! -era uno de los dos hombres que se habían acercado a saludar a Garona-, desde luego no parece que esté a punto de morirse, -de hecho era la misma imagen de la salud y el arquetipo de belleza masculina, con espeso pelo negro, una piel sin mácula y los ojos brillantes, no podía haber cumplido todavía los cuarenta.
-Y esto no parece un velatorio precisamente -comentó Perry.
-Gracias, Reesta -dijo Arak-, pensé que no te importaría que nuestros invitados se asomaran a tu fiesta, ¿los conociste en la gala de anoche?
-Tuve el honor de conocer a la doctora Newell, -Reesta hizo una reverencia ante Suzanne y alzó la palma de la mano.
Suzanne, tímidamente, frotó la mano contra la de él.
-Te presento a Perry, Donald, Richard y Michael -dijo Arak, Reesta se fue inclinando ante cada uno de ellos, Richard y Michael no prestaban mucha atención, más interesados en las mujeres, muchas de las cuales habían estado con ellos la noche anterior.
-Sufa y yo hemos decidido mostrarles algo de nuestra cultura -prosiguió Arak-, todavía no les hemos explicado gran cosa, pero pensamos que esto disminuiría el escepticismo que normalmente encontramos durante la orientación.
-Una idea estupenda, pasad, por favor, -Reesta les hizo un gesto de que entraran-, ¿así que no tienen ni idea del motivo de esta fiesta?
-No.
-Ah, qué inocencia tan maravillosa.
-Pero acabamos de venir de mi nicho -añadió Arak-, aunque no he querido explicarles todo.
-Muy bien pensado -comentó Reesta, con un guiño y un codazo a Arak, luego se volvió al grupo y por fin miró a Suzanne-, hoy es un día muy importante para mí, hoy se muere este cuerpo.
Suzanne dio un respingo, Reesta parecía más sano que una manzana, incluso Richard y Michael prestaban ahora atención.
-Pero no os preocupéis -añadió Reesta con una sonrisa-, aquí en Interterra es un momento bastante alegre, se considera más un inconveniente que otra cosa, y además, a mi ya me tocaba, este cuerpo me ha dado muy mal resultado desde el principio, he tenido que reemplazar varios órganos y las rodillas dos veces, todos los días surge algún problema nuevo, y justo esta mañana me he enterado de que la inactividad ha quedado reducida a sólo cuatro años, debido a la falta de demanda, se ve que últimamente no se muere nadie.
-¡Sólo cuatro años! -exclamó Arak-, ¡es estupendo! Ya me extrañaba que te hubieras decidido tan repentinamente, la semana pasada decías que igual hacías algo dentro de un par de años.
-Si, es que parece que nunca es el momento adecuado, tengo que admitir que lo he estado demorando, pero ahora no podía perderme esta oferta de inactividad tan corta.
-Perdonad -terció Perry-, ¿pero cu l es la esperanza de vida media en Interterra?
-Depende -contestó Reesta con una chispa en los ojos-, en términos de tiempo de vida, hay una gran diferencia entre el cuerpo y la esencia.
-Cada cuerpo suele durar unos doscientos o trescientos años-añadió Arak-, aunque hay excepciones.
-Sí, como yo mismo he comprobado, este sólo me ha durado ciento ochenta, es el peor cuerpo que he tenido.
-¿Estáis diciendo que el dualismo mente-cuerpo es una realidad en Interterra? -preguntó Suzanne.
-Desde luego, -Arak sonrió como un padre orgulloso, luego añadió mirando a Reesta-: la doctora Suzanne aprende muy deprisa.
-Ya se nota.
-¿Pero de qué coño estáis hablando? -saltó Richard.
-Si escucharas en vez de hacer el tonto lo sabrías -le espetó Suzanne.
-¡Oh, perdón, señorita! -se burló Richard.
-¿A qué os referís al hablar de la esencia? -quiso saber Perry,
-A la mente, la personalidad, la totalidad del ser mental y espiritual, todo lo que hace que una persona sea esa persona, y aquí, en Interterra, la esencia vive para siempre, se transfiere intacta de cuerpo a cuerpo.
Suzanne y Perry comenzaron a hablar a la vez, pero Arak alzó las manos.
-Recordad que aquí somos intrusos, ya sé que tendréis muchas preguntas, y ese es precisamente el propósito de la visita, pero no es de buena educación interrumpir una fiesta privada, ya os lo explicaré todo más tarde, -Arak se volvió hacia Reesta-, gracias, amigo mío, no os molestamos más, felicidades, y que descanses.
-No tienes que darme las gracias, para mi es un honor que hayas traído a los invitados, su presencia hace que esta ocasión sea mucho más especial.
-Ya hablaremos más tarde, ¿cuándo vas a morir?
-Dentro de un rato, tenemos la habitación para unas cuantas horas, ¡pero espera!
Arak, que ya se dirigía hacia la puerta, se detuvo.
-Tengo una idea, tal vez a los invitados de segunda generación les apetezca yerme morir.
-Es una oferta muy generosa -agradeció Arak-, seria de lo más instructivo, pero no queremos molestar.
-No, si no es ninguna molestia, la verdad es que ya estoy un poco cansado de la fiesta, y además, puede seguir adelante sin mí presencia física.
-Entonces de acuerdo, -Arak hizo una seña a Richard y Michael para que se acercaran, porque los buceadores ya salían de la habitación.
-Espero que no sea algo horroroso -susurró Suzanne.
-Desde luego no en comparación con los espectáculos de vuestro mundo de la superficie -contestó Arak.
Reesta dijo unas palabras por su comunicador de muñeca antes de dar una vuelta por la sala presionando palmas con todos los presentes, la animación crecía por momentos, luego se acercó a la mesa con la caja y el libro, en ese momento la multitud estalló en vítores, primero Reesta se cortó un mechón de pelo que puso en la caja, luego anotó una fecha en el libro, entre el creciente clamor de los invitados.
Una puerta apareció junto a la máquina en forma de donut y dos clones obreros entraron en la sala con unas copas de oro que entregaron a Reesta, el hombre alzó las copas y todo el mundo guardó silencio, luego bebió los contenidos de ambas.
Reesta hizo una reverencia entre aplausos y los dos clones le ayudaron a subir a la abertura de un metro de anchura que había en la máquina, pasó primero los pies y luego se deslizó hacia dentro, en ese momento bajó un espejo para que Reesta pudiera mirar a sus invitados y estos, a su vez,
pudieran verle la cara, después de despedirse por última vez, Reesta cerró los ojos y pareció quedarse dormido.
Uno de los clones puso la palma de la mano en un cuadrado blanco a un lado de la máquina, en ese momento se oyó un zumbido seguido de un resplandor rojizo que llenó la abertura del aparato, el cuerpo de Reesta se puso rígido y los ojos se abrieron de golpe, al cabo de unos minutos el cuerpo quedó flácido, los ojos se hundieron en las cuencas y la boca quedó yerta.
La multitud guardó silencio, el resplandor rojizo disminuyó, a continuación se oyó un fuerte ruido de succión, seguido del golpe de una gran válvula al cerrarse y el cuerpo de Reesta desapareció de la vista.
El silencio se alargaba, Suzanne se encontraba desconcertada, la muerte la perturbaba, se volvió hacia Perry, que se alzó de hombros igualmente perplejo.
-¿Ya está? -preguntó Richard.
Arak hizo un gesto para que se callara.
Michael bostezó.
De pronto se activaron todos los comunicadores de muñeca, incluyendo los de los miembros del grupo, aunque Ismael y Mary les habían dado unas sencillas instrucciones para utilizarlos (sólo había que hablar junto a ellos con tono exclamativo), todavía no los habían probado, de modo que cuando se oyó la voz de Reesta, todos dieron un respingo.
-Hola, amigos míos, todo va bien, la muerte se ha producido sin complicaciones, nos veremos dentro de cuatro años, pero no olvidéis comunicaros.
Un clamor estalló entre los congregados, que se tocaron las palmas con entusiasmo.
-Vaya, aquí la muerte no es gran cosa -dijo Michael a Richard.
-Sí, pero creo que tiene que realizarse de esta manera.
-Es un buen momento para marcharnos -anunció Arak.
Intentando molestar lo menos posible Arak los guió hasta el pasillo y luego hacia los ascensores, Suzanne y Perry tenían muchas preguntas, pero Arak los hizo esperar porque estaba demasiado ocupado con Richard y Michael, Donald mantenía como siempre un rostro pétreo.
Hasta que no llegaron al aerotaxi no pudieron hablar.
-Me temo que esta visita ha suscitado más preguntas que otra cosa -
comentó Perry incluso antes de que se cerrara la puerta.
Arak asintió con la cabeza.
-Entonces ha sido un éxito, -puso la mano sobre la mesa circular central y dijo-: ¡al centro de generación, por favor!
-La nave se alzó de inmediato.
-¿Qué es exactamente lo que hemos visto? -comenzó Suzanne.
-La muerte del cuerpo de Reesta, -Arak se arrellanó en el asiento, no estaba acostumbrado a la tensión de encontrarse en público con un grupo tan numeroso de seres humanos secundarios no iniciados.
-¿y adónde ha ido el cuerpo? -preguntó Richard,
-De vuelta a la estenósfera.
-¿Y su esencia? -terció Perry.
Arak guardó silencio un momento, como buscando las palabras adecuadas.
-Es difícil de explicar, pero creo que lo entenderéis si os digo que la impronta de su memoria y su personalidad han sido trasladadas a nuestro centro de información integrada.
-¡Joder! -exclamó Michael de pronto-, ¡mirad ahí abajo, enfrente de ese edificio! ¡Es un Corvette!
A pesar del interés que despertaban las explicaciones de Arak, no pudieron evitar volverse, se trataba de un viejo Chevrolet Corvette cubierto de bálano, sobre un pedestal de basalto delante de un edificio que parecía una pila de cubos de construcción realizada por niños.
-¿Qué hace aquí un Corvette? -preguntó Michael-, es del sesenta y dos, yo tenía uno igual, pero verde.
-El edificio es el museo de la superficie terrestre -explicó Arak-, el automóvil es un objeto que normalmente simboliza vuestra cultura.
-Está que da pena -comentó Michael.
-Pasó mucho tiempo bajo el agua antes de que lo rescatáramos, pero volviendo a la pregunta de Perry, cuando el clon obrero inicio la secuencia de la muerte, la mente de reesta, es decir, su personalidad, sus emociones, la conciencia de sí mismo e incluso su modo de pensar, fueron almacenados en masa y listos para su total recuperación.
El grupo se quedó mirando a Arak sin decir nada.
-No sólo se puede recuperar la esencia de Reesta, sino que mientras tanto puede uno charlar con él a través del comunicador de muñeca, e incluso se le puede ver en su última configuración corpon?l a través del ordenador que tenéis cada uno en vuestras habitaciones, la central de
información crea una imagen virtual que acompaña la conversación que estéis sosteniendo.
-¿Y si alguien muere antes de llegar a esa máquina? -preguntó Richard.
-Eso no pasa, la muerte es una cosa muy planeada en Interterra.
-Todo esto es demasiado -afirmó Perry-, lo que nos dices es tan increíble que de momento ni siquiera sé qué preguntar.
-Es lógico, precisamente por eso Sufa y yo decidimos mostraros las cosas en lugar de hablaros de ellas.
-A mí ya me cuesta creer que la mente pueda ser almacenada -dijo Suzanne-, la inteligencia, la memoria y la personalidad se asocian con conexiones dendríticas en el cerebro humano, y en un número elevadísimo, estamos hablando de billones de neuronas con mil conexiones cada una.
-Sí, es mucha información -convino Arak-, pero no tanta, según medidas cósmicas, tienes razón en una cosa, las estructuras dendríticas son importantes, lo que hace nuestra central de información es reproducir las conexiones dendríticas a nivel molecular utilizando isómeros de átomos de carbono, es como una huella dactilar, nosotros lo llamamos huella mental.
-No entiendo nada -confesó Perry.
-No os preocupéis, pensad que esto es sólo el principio, ya tendréis tiempo de ponerlo todo en su contexto, además, en la visita al centro de generación veréis lo que hacemos con la huella mental.
-¿Qué hay en el museo de la superficie terrestre que acabamos de pasar?
-quiso saber Donald.
Arak vaciló, la pregunta había interrumpido el hilo de sus pensamientos.
-¿Qué hay, además del Corvette oxidado?
-Muchos objetos diferentes -respondió Arak con vaguedad-, una selección de objetos que representan la historia y la cultura de los seres humanos secundarios.
-¿De dónde los habéis sacado?
-Casi todos del fondo oceánico, además de las catástrofes marítimas y la guerra, vuestro pueblo ha utilizado el mar cada vez más, y de forma muy inconsciente, como un vertedero de basuras, te sorprendería la de cosas que la basura puede decir sobre una cultura.
-Me gustaría ver el museo.
Arak se encogió de hombros.
-Como quieras, eres el primer visitante que manifiesta ese deseo, teniendo en cuenta las maravillas que Interterra puede ofreceros, me
sorprende que te interese el museo, allí no encontrar s nada que no conozcas.
-Cada uno es como es.
Por fin el aerotaxi los dejó ante los escalones de entrada del centro de generación, era un edificio que recordaba al Partenón, con la diferencia de que era negro, cuando Perry mencionó esta semejanza, Arak explicó de nuevo que eran los griegos quienes habían copiado a los interterranos, y no al revés, puesto que el centro de generación tenía muchos millones de años de antigüedad.
Al igual que el centro de la muerte, la estructura estaba situada en una zona menos congestionada de la ciudad, a pesar de todo, en cuanto el grupo apareció se apiñó en torno a ellos una multitud, y de nuevo Arak tuvo que encargarse de dirigir a Richard y Michael hacia el interior, fuera del alcance de las manos de los interterranos.
El interior era la antítesis del centro de la muerte, era blanco y luminoso, como los edificios del palacio de visitantes, aquí se veían además muchos más clones obreros que correteaban ocupados de un sitio a otro.
Arak los condujo hasta una habitación con numerosos pequeños tanques de acero inoxidable que a Suzanne le parecieron biorreactores en miniatura, estaban unidos por una complicada red de tubos en lo que parecía una cadena de montaje de alta tecnología, el aire era húmedo y caliente, varios clones obreros observaban el funcionamiento de válvulas y diales.
-Esto no es lo más interesante -dijo Arak-, pero más vale que empecemos por el principio, en estos tanques hay cultivos de tejido de ovarios y testículos, los óvulos y espermatozoides se seleccionan al azar y los cromosomas se escanean para localizar cualquier imperfección molecular y luego se mezclan microsomáticamente, estos gametos modificados se inspeccionan antes de iniciarse la fecundación, si alguien quiere echar un vistazo, puede emplear el visor, -Arak señaló un visor binocular.
Suzanne fue la única que se acercó a mirar, dentro de una cámara diminuta debajo del objetivo del microscopio se veía un espermatozoide activo penetrando un oocito, el proceso fue muy rápido, un momento más tarde el cigoto había desaparecido y dos nuevos gametos fueron introducidos en la cámara.
-¿Alguien más? -preguntó Arak.
Nadie se movió.
-Muy bien, vamos a la zona de gestación, una fase más interesante.
Pasaron a una sala del tamaño de varios campos de fútbol colocados a lo largo, numerosas hileras de estanterías albergaban una enorme cantidad de esferas transparentes, cientos de clones obreros iban inspeccionando las esferas.
-¡Madre mía! -murmuró Suzanne.
-Los cigotos provenientes del proceso de fecundación vuelven a ser inspeccionados por si hay alguna anormalidad molecular cromosómica -
explicó Arak-, una vez que se determina que no tienen ninguna imperfección y que han alcanzado el número de células necesario, se implantan en una esfera para que se desarrollen.