Amores bajo fuego
Agradecimientos
Les quiero agradecer a todos los que me brindaron su testimonio para poder reconstruir estas historias de amor. También a quienes me ayudaron a lograr los contactos necesarios para las entrevistas y me facilitaron material bibliográfico y audiovisual. También a los que me escucharon durante este largo año de trabajo y colaboraron con sus opiniones y, desinteresadamente, aportaron al debate y el intercambio de ideas.
Gracias a Alberto Nadra, que me contó su historia y me abrió la puerta de su casa para mantener largas conversaciones. A Carlos Funes y a Muñeca, que me ayudaron en la reconstrucción de la historia de amor de Cabandié y Alfonsín. Y al hijo de la pareja, Juan, quien también me contó la historia de sus padres y compartió las fotos que tiene de ellos.
A Víctor Heredia, que relató en primera persona la historia de amor de su hermana, que hoy sigue desaparecida, y a Yamila Cornou, sobrina de Víctor. No me puedo olvidar tampoco de Ernesto Coco Lombardi y Boy Bruzzone, quienes también me prestaron su testimonio.
El recuerdo es para Clelia Isasmendi, hija de Clelia Luro, que no sólo me ayudó a recordar la historia de su madre y Jerónimo Podestá, sino que además me facilitó fotos y revistas de la época.
A Delia Barrera, que me contó su historia de amor. Y a Emiliano Costa, quien tuvo la paciencia necesaria para tomarse varios cafés conmigo y contarme el hermoso romance que vivió con Vicki Walsh, a pesar del dolor que siempre significa remover emociones y sentimientos tan profundos.
A quienes pude entrevistar para analizar los temas que atraviesan cada capítulo, como los casos de Rubén Dri, Daniel Campione, el Chino Zemborain, Pablo Llonto y Daniel Rafecas. Un párrafo aparte, claro, es para Estela de Carlotto, ese emblema viviente de los derechos humanos que se tomó todo el tiempo necesario para darme sus pareceres en una larga entrevista.
Un súper y especial agradecimiento al equipo que me acompañó durante todos estos meses y que hizo posible el material para contar las historias: Camila Donato, Agustina Larrea y Lucas Bo. También para Laura Miño Chescotta, que escuchó y desgrabó con mucha precisión y paciencia cada una de las entrevistas.
A mi coequíper, Mariano Hamilton, quien esta vez, en el doble rol de editor-corrector, con su mirada detallada y precisa, mejoró cada uno de los textos. Y a Rodolfo González Arzac, que en un año muy particular me tuvo infinita paciencia con los tiempos, los plazos y todo.
Y a Nacho Iraola, que volvió a confiar en mi proyecto y en las historias de amor.
No me puedo olvidar tampoco de David Mazal y de Lina Garraza, cuya historia de amor, al igual que la de Héctor Anabitarte y Ricardo Lorenzo, quedará para el segundo libro, que ya está en carpeta.