Aspectos militares de la anexión de Navarra

Jesus Maria Ruiz Vidondo · Capítulo 7 de 17

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Aspectos militares de la anexión de Navarra

2 - Situación de Navarra dentro de la política europea

NAVARRA siempre fue un territorio fronterizo entre una potencia como Francia en el norte y la Península Ibérica dominada por musulmanes, navarros, castellanos o aragoneses en el sur.

Los diferentes reinos que fueron surgiendo durante la Reconquista añoraban el antiguo reino de la España visigoda.

Sancho III el Mayor

Navarra durante el siglo XI va a llegar a ser la principal potencia entre los reinos cristianos gracias a Sancho el Mayor, que fue un monarca de dimensiones nacionales. Sería el primero que dará una estructura homogénea al territorio cristiano del norte de la Península.

Sancho el Mayor fue el primer rey de las Españas, y lo que no iba ganando por la conquista, lo hacía por la habilidad de su política y la eficacia de sus alianzas. El abad Oliba lo calificaba como « Santio regi Ibérico». El obispo Bernardo de Palencia dirá de él que «en justicia puede ser llamado rey de los reyes de España». Sancho se consideraba como rey

de las Españas. 3

Cambio de política exterior

Durante la primera época del reino de Pamplona y del reino de Navarra, la política navarra siempre giró dentro de España. Las preocupaciones de los

reyes se centraban en la política que tenía lugar en la Península Ibérica.

Esto cambió con la muerte de Sancho VII el Fuerte, que fallece sin descendientes directos que pudieran aspirar a la corona navarra. Sólo había una opción, Teobaldo, hijo de su hermana Blanca, casada con el conde de Champaña. Teobaldo era titular de un condado vasallo del rey de Francia.

Un grupo de nobles navarros, que no querían caer en la órbita de los reinos vecinos, fueron a ver a Teobaldo y le pidieron que entrase en Pamplona y tomase posesión del reino.

Cuando Teobaldo llega a Pamplona lo reciben con frialdad, y en general se puede considerar que la mayoría de los pueblos hubiesen preferido la unión con Aragón, incluso parece ser que Tudela estaba en tratos con Jaime I de Aragón. Teobaldo sería rey de Navarra, pero sin perder sus

obligaciones para con el rey de Francia por el condado de Champaña. 4

Al morir Carlos III es reina doña Blanca I (1425-1441), 5 casada con Juan II de la casa de Trastámara. Juan II intervendría en los asuntos castellanos, con fracasos y victorias, pero siempre dentro de algo que era esencial, Navarra era un reino hispánico. Carlos III había logrado acabar con las guerras de su padre con el rey de Francia y se había desentendido del mundo ultrapirenaico y de las rivalidades franco-inglesas de la Guerra de los Cien Años, pero eso no lo habría logrado hacer con los reinos de Castilla y Aragón. 6

Juan II. Beamonteses y Agramonteses

Juan II se enfrenta con su hijo, el Príncipe de Viana. La situación familiar debía ser muy mala, puesto que en el verano de 1450 el Príncipe de Viana huye de Navarra.

El Príncipe de Viana estaba apoyado por los beamonteses. Los agramonteses y los beamonteses giraron su política en cada momento, según sus intereses. Unas veces los beamonteses estaban a favor de los ingleses, y antes lo habían estado los agramonteses que luego variaron sus aliados. Sus intereses marcaron sus aliados.

Beamonteses y Agramonteses

A pesar de la guerra civil, las áreas de influencia de los agramonteses y los beamonteses no variaron. Fueron áreas de influencia más o menos constantes. En general, la Merindad de las Montañas estuvo dominada por los beamonteses, lo mismo que la ciudad de Pamplona y buena parte de la cuenca de Lumbier-Aoiz; estaban bajo su control la ciudad de Olite, las villas del condado de Lerín, el norte de la merindad de Estella, y otros enclaves como Mélida o Rada en la Zona Media y la Ribera. La mayor parte de la Ribera y de las tierras meridionales eran de obediencia agramontesa, pero también algunos enclaves del noroeste y norte, o plazas como Urroz y Monreal. Ultrapuertos pasó de una parte a otra en diferentes momentos, lo mismo que algunos valles del noreste, como Roncal, primero agramontés y luego beamontés.

Esta división de Navarra duraría décadas e influiría decisivamente en la situación política general de Navarra antes y durante la anexión por Castilla.

La guerra civil

Durante la guerra, los principales apoyos al rey y a los agramonteses llegaron desde Aragón, y al Príncipe de Viana y a los beamonteses, desde Castilla.

La guerra civil fue una guerra de movimientos rápidos, pocos muertos en combate y graves destrucciones materiales, que contribuyeron a desarticular profundamente el gobierno y la administración.

En la batalla de Aibar el 23 de octubre de 1451 caen prisioneros el Príncipe de Viana y el conde de Lerín, pero no acabó con ella el conflicto que se demostraría que no era estrictamente navarro ni por sus dimensiones ni por sus protagonistas ni por sus frentes, sino un conflicto hispano.

Tanto los seguidores de don Juan II como del Príncipe de Viana buscaron apoyos fuera de Navarra, en Aragón o en Francia. Acabada la guerra los problemas continuaban existiendo en Navarra. 7

Desde 1461 los enfrentamientos entre agramonteses y beamonteses proseguían, los dos grupos luchaban entre sí para lograr más poder, sin una oposición de alguien más poderoso.

Pero en 1461 sí cambió algo. La interferencia era mayor con los problemas franceses. Los conflictos anteriores a 1451 habían tenido que ver, casi exclusivamente, con la situación interna de Castilla y de la Corona de Aragón. Antes, Carlos de Viana no tenía derechos señoriales en Francia, ahora Leonor y Gastón IV tenían que preservar para sus descendientes una herencia de muy distinta naturaleza, poseían Foix y Bearne en Francia.

Los acuerdos de Tudela

El 2 y el 4 de octubre de 1476 se firman en Tudela unos acuerdos que parecían restablecer el orden y la paz entre los agramonteses y los beamonteses.

Con este acuerdo se reconoce a Juan II como rey y a Leonor como su heredera y lugarteniente. Las plazas beamontesas quedaron en custodia de los castellanos, mientras no se solucionaban todos los problemas entre los diferentes grupos.

Luego, Fernando el Católico se limita a poner una guarnición de 150

hombres en Pamplona y deja las demás en manos de sus antiguos capitanes beamonteses, sus aliados desde este momento. Fernando el Católico logra el apoyo de un grupo nobiliario mediante el que podía realizar una especie de protectorado.

Francisco Febo

Francisco Febo (1479-1483) dependía de la decisión de su tío materno Luis XI. Durante este período el conde de Lerín lograría dirigir una especie de

estado dentro de otro estado. 8

Catalina y Juan de Albret

La boda entre en 1486 Catalina y Juan de Albret engrandecía la casa real, pero evitaba la hispanización del reino. Había unos territorios que eran de la corona francesa, la zona de Bearne tenía más relación con Francia, mientras que los señores de Navarra estaban más relacionados con Castilla o con Aragón.

Fernando el Católico facilitó que fuesen reyes de Navarra Juan de Albret y Catalina siempre que reforzase su influencia dentro de Navarra, ya existente anteriormente.

Los reyes de Navarra se comprometían a no permitir el paso de tropas por Navarra que fuesen a luchar contra Castilla o Aragón; y a no casar a Ana o al heredero que tuviesen con nadie que no fuese hijo o nieto de los Reyes Católicos, de acuerdo con el tratado de Medina del Campo de 1494.

Los reyes de Navarra se encuentran con un reino dividido por la guerra civil y con una carencia de medios y autoridad para desempeñar el gobierno. 9

Las relaciones de los últimos monarcas navarros con los reyes de Castilla y Aragón fueron tensas desde los momentos posteriores a la coronación de 1494. Los nuevos reyes de Navarra no respondieron como los Reyes Católicos esperaban, dado que sin el apoyo de éstos últimos no hubiesen podido reinar los monarcas navarros.

Los nuevos reyes de Navarra querían dominar al sector beamontés, apoyado por Castilla y Aragón. Los Reyes Católicos veían con muy malos ojos la presencia de tropas gasconas y bearnesas en Navarra, y respondieron

reforzando las guarniciones de las fronteras castellanas. 10

Los acuerdos de Madrid

Los acuerdos de Madrid de 1495 reforzaron más la tutela de los Reyes Católicos sobre Juan y Catalina, determinando un protectorado más directo.

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Navarra dentro de la política exterior europea

El control sobre Navarra hay que incluirlo dentro de una perspectiva continental europea y no en una dinámica regional. Se encuentra instalada dentro de la lucha por la hegemonía en Europa entre el Imperio, Inglaterra,

Francia, España, algunas repúblicas italianas y los Estados Pontificios. No se puede entender lo que ocurrió en Navarra sin comprender las diferentes maniobras, alianzas y ligas que se fueron dando durante esos años. Las

diferentes batallas se libraron en Milán, Nápoles, Navarra y Flandes. 12

Como señala Tarsicio de Azcona: "Los Pirineos fueron el fiel de una balanza con dos platillos belicosos: En uno de ellos y en el Mediterráneo libraron la batalla de los condados del Rosellón y la Cerdanya, que cambiaron varias veces de dueño y fueron ganados al fin por la diplomacia de Francia. Por el otro lado pirenaico, el reino de Navarra, vivía amenazada

durante decenios por ambas potencias". 13

A principios del siglo XVI, las tensiones entre Francia y España, a causa de la rivalidad por el control de Italia, pronto generarían una guerra abierta.

Entre los dos reinos, cada vez más poderosos, sobrevivía el pequeño reino de Navarra, con territorios a ambos lados del Pirineo. 14

Los Reyes Católicos temían que Navarra permitiese la entrada de un ejército francés por los Pirineos. La hostilidad entre Francia y Aragón tenía varios frentes en Italia, donde se habían disputado el control de los reinos de Sicilia y de Nápoles y se había agravado por el apoyo de los franceses a la rebelión catalana y la ocupación de los condados norpirenaicos de

Rosellón y de Cerdeña en 1463. 15

Fernando el Católico, aunque no tenía una potestas jurisdiccional sobre Navarra, sí ejercía una auctoritas política. No solamente los beamonteses se acercaron a los Reyes Católicos, fueron todos los nobles navarros los que se acercaron a los monarcas castellanos y aragoneses, y no hicieron lo mismo con la corona francesa.

Desde 1495 Fernando el Católico tenía guarniciones en Viana, Sangüesa, Santacara y otras villas del condado de Lerín.

Entre 1498 y 1502 la presión exterior se redujo al mínimo y las guarniciones castellanas se fueron de las plazas que ocupaban desde 1495.

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