Comedias I

Aristófanes · Capítulo 1 de 36

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Comedias I

Introducción

 

Noticia biográfica

De la vida[1] de Aristófanes es muy poco lo que se sabe con certeza. Las

dos biografías anónimas[2] [3] , el artículo de la Suda, la compilación de Tomás

Magistro[4] [5] , la breve noticia del tratado Sobre la comedia, el escolio a la Apología de Sócrates platónica (19 C), los escolios y las didascalias de sus comedias proceden en última instancia de la filología alejandrina y no reposan en otras fuentes que en la propia producción dramática del poeta. Hijo de Filipo, del demo Cidateneo, de la tribu Pandiónide, nació hacia mediados de la década del 450-440 a. C. Su pertenencia al citado demo consta por sólidas razones, como son la alusión, en sus primeras obras, a personajes de esta misma localidad y su animadversión a Cleón, natural también de dicho demo. La enemistad con el demagogo, de la que dan buen testimonio Los acarnienses, Los caballeros y Las avispas, arrancaría de la representación de Los babilonios (426 a. C.), pieza no conservada, y que le acarreó más de un disgusto. En cambio, carece de fundamento su supuesta amistad y posterior enfrentamiento con Éupolis, que se ha querido deducir de los frags. 89 Kassel-Austin y 62 K.-A. (PCG V, págs. 328 y 339). Igualmente carecen de fiabilidad las noticias sobre sus tres hijos. El mejor atestiguado de ellos es

Araros[6], a quien confiaría el comediógrafo la representación de sus últimas

piezas, [7] Kókalos y Aiolosíkon . El segundo parece ser que se llamaba Filipo,

y ya los antiguos discutían sobre el nombre del tercero, Filetero[8], según

unos, y Nicóstrato[9], para otros. Se desconoce la fecha de la muerte de Aristófanes. Posiblemente tuvo lugar poco después de la representación del Plato (388 a. C.).

La vida de nuestro comediógrafo coincide, pues, con el momento del máximo esplendor económico, político y cultural de Atenas; con su derrota ante Esparta y el derrocamiento de la democracia; con la implantación del régimen de los Treinta tiranos, la restauración posterior de las libertades y la recuperación un tanto átona de la vida privada y pública en todas sus manifestaciones. Fue contemporáneo menor de Pericles y de dos testigos de excepción de este periodo, Sócrates y Tucídides. Aunque de una generación anterior, fue contemporáneo también de Jenofonte y Platón. Asistió al desarrollo de la retórica y de la sofística, cuyos presupuestos pugnaban con el tipo de educación que recibió en la niñez, aunque no por eso dejaron de influirle sus enseñanzas. Desde el punto de vista de la actividad teatral en la que vivió inmerso, conoció la obra de Sófocles y pudo observar, con cierta inquietud, cómo iba ganando progresivamente el favor del público el teatro de Eurípides. Dentro de su especialidad, rivalizó con Cratino y Éupolis, conoció el éxito y el fracaso, y asistió, al final de su vida, a la desaparición de la tragedia como género dramático y a la muerte también, por ausencia de los condicionamientos socioculturales que la hicieron posible, de la Comedia antigua, en la que fue maestro insuperable. Todo ello hay que tenerlo muy presente a la hora de estudiar su obra.