Cuentos para gente impaciente

Javier de Rios Briz · Capítulo 8 de 14

Páginas del PDF

Cuentos para gente impaciente

El Mensaje

Aquel hombre estuvo encerrado en la Biblioteca Pública ocho días, con sus correspondientes noches. Aquel texto en japonés antiguo era prácticamente indescifrable. Pero con la ayuda de todo el material que recopiló, el significado de los diferentes caracteres fue brotando poco a poco, como las últimas gotas de zumo de un limón seco. Al final del octavo día por sus venas corría café de máquina, pero ya había conseguido hallar las piezas del puzzle. Sólo faltaba unirlas.

El bedel de la biblioteca observó estupefacto a aquel hombre que abandonaba el edificio visiblemente enfadado. La curiosidad mató al gato, y de paso empujó al bedel hacia la mesa de trabajo que el hombre había abandonado. Sólo había una hoja de papel con una escueta frase: “Tonto el que lo lea”.