Factor de humanidad
Intro
What is mind? No matter.
What is matter? Never mind
—Thomas Hewitt Key (1799—1875)
Clásico inglés
Hacía casi diez años que llegaban los mensajes del espacio. La recepción de una nueva página de datos comenzaba cada treinta horas y cincuenta y un minutos, un intervalo que supuestamente era la duración del día en el mundo original de los remitentes. Hasta el momento, se habían recogido 2.841 mensajes.
La Tierra no había contestado nunca a ninguna de las transmisiones.
La Declaración de Principios Referidos a las Actividades a Seguir tras la Detección de Inteligencia Extraterrestre, adoptada por la Unión Astronómica Internacional en 1989, decía: “No debe enviarse ninguna respuesta a señales u otras pruebas de inteligencia extraterrestre hasta que hayan tenido lugar las adecuadas rondas de consultas internacionales”.
Siendo ciento cincuenta y siete los países miembros de las Naciones Unidas, el proceso iba para largo.
No había ninguna duda de la dirección de donde procedían las señales: ascensión derecha 14 grados, 39 minutos, 36 segundos; declinación menos 60 grados, 50,0 minutos. Y los estudios paralácticos revelaban la distancia: 1,34 parsecs de la Tierra. Los alienígenas que enviaban los mensajes vivían al parecer en un planeta que orbitaba la estrella Alfa Centauri A, la estrella que más se parecía a nuestro sol.
Las primeras once páginas de datos se habían descifrado con facilidad: eran sencillas representaciones gráficas de principios físicos y matemáticos, además de las fórmulas químicas de dos sustancias aparentemente benignas.
Pero aunque los mensajes eran de domino público, nadie había sido capaz, en ninguna parte, de encontrar sentido a las imágenes decodificadas posteriormente...
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