FC Mezzi 7

Daniel Zimakoff · Capítulo 9 de 10

Páginas del PDF

FC Mezzi 7

Capítulo 8

 

Esa misma tarde fui solo a ver el partido entre Málaga y Madrid. Emilio, Nicolás y algunos más ya estaban allá. Querían ver jugar a Agustín. No era por eso que yo iba, pero si llegábamos a la final, que era una posibilidad, nos encontraríamos con uno de los dos equipos. Úrsula me lo había dicho por teléfono.

Había recién terminado de tener una larga conversación con ella. Se alegró mucho al saber que estábamos en cuartos de finales. Si llegan a la final, quiero ir a ver ese partido, dijo ella. Solo tenía que convencer a su papá a que la llevara, y yo sé que ella es muy convincente. Primero tendríamos que ganar contra Mini-Barcelona en los cuartos de finales, pero se especula que ellos ganarían el torneo. Los otros estaban parados con gente que no conocía, sus nuevos amigos. Bah, tan pronto nos vayamos a casa, jamás volverán a verlos. Me paré en el lado opuesto de la cancha. El partido estaba por comenzar. El caza-talentos también estaba presente, naturalmente. Era mucho más alto que la multitud de chicos alrededor de él.

Era increíble lo buenos que eran los dos equipos. El ritmo era implacable, y los tacles eran fuertes. Agustín jugaba muy bien, pero habían varios en su equipo que estaban al mismo nivel en cuanto a técnica. ¿Cuántos de nuestro equipo podían mantener el balón sin que se los quiten cuando jugamos contra Alcalá y San Sebastián? Pero por supuesto que FC Mezzi podría ganar. El equipo con los mejores jugadores no es siempre el que gana.

“Hola, Juan.”

“Hola,” eran Emilio y Nicolás. No los había visto llegar.

“Son buenos, ¿no?” preguntó Nicolás asintiendo hacia la cancha.

“Si, hay un par que hasta podría estar en la banca de FC Mezzi.”

Emilio y Nicolás rieron.

“¿Por qué estas parado aquí solo?” preguntó Emilio. “Estamos todos allá.”

“No lo sé.”

“Pero ven entonces,” dijo Nicolás.

“No, la verdad es que no tengo ganas de hacer amigos nuevos ahora. Tenemos que concentrarnos en jugar fútbol.”

“¿No se pueden hacer ambas cosas? Has estado bastante solitario desde que llegamos.”

“Si uno quiere resultados, hay que hacer algunos sacrificios.”

“Si, pero no somos jugadores profesionales, ¿o sí?” dijo Emilio.

“De todas formas nunca me preguntaron si me quería unir cuando se largaron, tanto hoy como ayer que hicieron una fogata.”

“¿No te preguntamos?” Emilio se rascó la cabellera.

“Seguramente es porque sabíamos que no querrías venir,” dijo Nicolás algo enfadado.

“¿Cómo lo van a saber si no preguntan?”

“Tienes razón,” dijo Emilio. “Le debemos unas disculpas, Nicolás.”

“No estoy tan seguro…” dijo Nicolás. “Los primeros días acá yo me sentí bastante solo. Estuviste todo el tiempo con Úrsula.”

Lo quedé mirando. Los tres nos quedamos callados. Nicolás tenía razón: había estado más pendiente de Úrsula que de mis amigos.

“¿Qué hay de esta tarde?” preguntó Nicolás. “¿Qué si unimos al todo el equipo y hacemos algo juntos?”

“Buena idea,” dijo Emilio. “Podríamos pedirle prestado el notebook a Chris y ver una película.”

Asentí.

Justo en ese momento pasó caminando el scout. El partido estaba en el descanso de medio tiempo y no nos habíamos dado cuenta.

“Hola, chicos,” dijo mientras pasó. Murmuramos un saludo y lo miramos irse.

“¿Creen que venga al partido mañana?” preguntó Emilio. “Estaba interesado en Zlatan.”

“Es que Zlatan es bastante bueno,” dijo Nicolás. “pero no creo que sea el mejor jugador del equipo.” Me miró a mí. ¿Querrá decir que soy mejor que Zlatan? No quise preguntar.

“No,” dijo Emilio. “Tenemos a uno que es mejor. Estoy pensando en mí.” Rio. “Soy el mejor portero de FC Mezzi.”

“Lo eres, y eres genial,” dije.

“Diría que no si me ofreciera cambiarme a un club más grande,” dijo Emilio. “Lo pasamos demasiado bien en FC Mezzi, ¿no creen?”

“Si,” dije. “Uno no puede abandonar a su equipo.”

“Abandonar es una palabra fuerte,” dijo Nicolás. “Si Zlatan tiene ganas de intentar jugar con gente que juega mejor, yo creo que está bien.”

“¿Eso crees?” lo miré sorprendido.

“Por supuesto. ¿Cuánto crees que durará FC Mezzi? Las chicas dejarán de jugar con nosotros pronto, y seguramente habrán algunos que se muden o cambien de escuela en el séptimo grado. Quizás algunos simplemente dejen de jugar. Así es la vida.”

“Pero nosotros tres… seguiremos siendo amigos,” dijo Emilio.

“Por supuesto,” dijimos Nicolás y yo al mismo tiempo.

Ahora comenzaría la segunda mitad del partido y los amigos de Nicolás y Emilio los llamaron. Me miraron con curiosidad.

“Iré con ustedes,” dije.

Y fuimos los tres corriendo por fuera de la cancha hacia sus nuevos amigos.

OceanofPDF.com