Historias De Vida De Mujeres Que Abortaron Por Violacion Sexua

Sexual No

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SE DENUNCIA

Existe hoy de parte de los países el reconocimiento del derecho de las mujeres a vivir libres de violencia y discriminación, sin embargo, como ya se mencionó en la primera parte, existe evidencia contundente respecto al subregistro de la denuncia de la violencia sexual ante el sistema de justicia (Mujica, Vizcarra, & Zevallos, 2013; Mujica, 2011). Esta evidencia es consistente con los casos de las mujeres entrevistada, ya que ninguna denunció la violación sexual. A pesar que las realidades de acceso a la justicia puedan variar de país a país, hay acuerdo en torno a que sólo el 5%

de los casos de violaciones (1 de cada 20) se denuncian ante las autoridades policiales y del sistema de justicia (UNFPA en Mujica, Vizcarra, & Zevallos, 2013). La falta de denuncia está relacionada, según los discursos de las propias mujeres, con la vergüenza de pasar por un proceso de este tipo, el miedo al victimario y la propia carencia de herramientas personales para hacer frente a una denuncia policial y el posterior proceso penal.

NO HICE UNA DENUNCIA PORQUE TENÍA MIEDO […]

MI AMIGA ME DIJO QUE PONGA LA DENUNCIA, PERO

YO LE DIJE QUE IBAN A LLEGAR DOCUMENTOS A MI CASA Y

TODO ESTO SE VA A HACER UN PLEITO Y YO

NO QUIERO PORQUE ES VERGÜENZA QUE LA GENTE

SE ENTERE QUE SUFRÍ VIOLACIÓN”

(REBECA, 23)

28 [ HISTORIAS DE VIDA DE MUJERES QUE ABORTARON POR

VIOLACIÓN SEXUAL ]

¿LE CONTASTE A LA PSICÓLOGA LO QUE TE HABÍA PASADO?

SÍ. P: ¿Y ELLOS HICIERON ALGUNA DENUNCIA? YO NO QUISE

[…] PORQUE EL SEÑOR SE

FUE. NO SABEMOS DÓNDE ESTÁ TAMPOCO”

(ALINA, 18)

Y USTED, CUANDO ESTE HOMBRE LA ATACÓ. ¿QUÉ

HIZO? ¿FUE A LA POLICÍA AL MÉDICO, HIZO ALGO?

NADA. SOLAMENTE ESA ROPA LA DESTRUÍ, LA CORTÉ

EN MIL PEDAZOS, LA BOTÉ A LA BASURA. NO QUERÍA NI SABER NADA. Y TRATABA DE QUE CADA VEZ QUE

PUEDA, BAÑARME […] ¿ENTONCES USTED NUNCA LO

DENUNCIÓ? NO, NO…

(ROSARIO, 44)

Esta evidencia contrasta con el discurso no sólo del Perú, sino de la mayoría de los países de América. En efecto, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (conocida como “Convención de Belém do Pará”) es el instrumento que tiene mayor número de adhesiones en el sistema interamericano. Otros instrumentos como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y su protocolo facultativo, han sido también ratificados por un alto número de países americanos. Todo esto refleja el consenso regional de que la violencia contra las mujeres es un

“problema público y prevalente” que requiere acciones concretas desde el Estado para lograr su “prevención, investigación, sanción y reparación”.

(CIDH, 2007)

Sin embargo, a pesar de la adhesión a los tratados y convenciones internacionales, las campañas públicas puestas en marcha y otras iniciativas que desde diversos sectores de la sociedad se vienen impulsando no han

logrado impactar en la prevención de la violencia y menos en el acceso a la justicia de las víctimas. En efecto, durante la década pasada se produjeron 63,545 denuncias por violación en el Perú (cifra que incluye sólo las recibidas por la Policía Nacional).

[ PROMSEX ]

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De estas, sólo el 76.2% llegaron ante el Ministerio Público y de éstas sólo el 62%

implicó detención del supuesto perpetrador (Mujica, 2011:69). Es decir, de las más de 60 mil denuncias presentadas menos de la mitad de los procesados fueron detenidos. Para el 2011 sólo había 4,944 internos en los penales del Perú por el delito contra el honor sexual (violaciones sexuales).

La experiencia de estas mujeres es coherente con la realidad generalizada respecto del acceso a la justicia en los casos de violencia. Según la relatoría de la Mujer de la CIDH “en varios países existe un patrón de impunidad sistemática en el procesamiento judicial y en las actuaciones en torno a casos de violencia contra las mujeres debido al hecho de que la gran mayoría de estos casos carece de una investigación, sanción y reparación efectiva. La impunidad de estas violaciones de derechos perpetúa la aceptación social del fenómeno de la violencia contra las mujeres, el sentimiento y la sensación de inseguridad en las mujeres, así como una persistente desconfianza de éstas en el sistema de administración de la justicia. Estas deficiencias se traducen en un número aún ínfimo de juicios orales y sentencias condenatorias que no corresponden a la prevalencia del problema”

(CIDH, 2007)

Una de las mujeres entrevistadas denunció la violencia física. En este caso la denuncia es usada como mecanismo de defensa hacia los golpes y malos tratos recibidos de parte de la pareja. Sin embargo, la pobre respuesta de parte del sistema de justicia no facilita que el proceso pueda seguir permitiendo que la víctima alcance un resarcimiento o reparación, es decir, alcance justicia. Las etapas del proceso (como la constatación de lesiones en el médico legista) son poco claras respecto a sus objetivos y, al menos en este caso, adolece de un acompañamiento adecuado que aliente a la mujer a seguir con el proceso penal, percibiéndose como una acción inútil.

30 [ HISTORIAS DE VIDA DE MUJERES QUE ABORTARON POR

VIOLACIÓN SEXUAL ]

ME PUSE A PENSAR EN MÍ MISMA, QUE NO ERA

JUSTO QUE YO TENGA QUE SOPORTAR TODAS ESAS

COSAS, QUE YA ERA TIEMPO DE QUE HAGA UN ALTO

A LOS MALTRATOS QUE ME HACÍA ÉL. AHÍ FUE

DONDE YO LE DIJE QUE SI ME VOLVÍA A TOCAR, LO

IBA A DENUNCIAR, Y UNA DE ESAS ME PEGÓ CUANDO

YO NO QUISE ESTAR CON ÉL Y LO DENUNCIÉ”.

¿NUNCA DENUNCIÓ LAS VIOLACIONES? “NO, YO

CREO QUE SI HUBIERA TENIDO MÁS VALOR HACE

MUCHO TIEMPO DEBERÍA HABER DENUNCIADO LAS

VIOLACIONES PORQUE ME HUBIERA EVITADO TANTAS

COSAS, NO HUBIERA PASADO TANTOS MALTRATOS, PERO

TENÍA MUCHO MIEDO”

(ANA, 35)

[DENUNCIA POR VIOLENCIA FAMILIAR POSTERIOR

A VIOLACIÓN Y ABORTO] “EL MÉDICO LEGISTA ME

REVISÓ, VIO LOS MORETONES, LO ANOTÓ EN EL

ATESTADO, PERO NO ME TOMARON NI SIQUIERA UNA DECLARACIÓN, NO ME DIJERON NADA.

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SOLAMENTE REVISARON LOS