Historias De Vida De Mujeres Que Abortaron Por Violacion Sexua

Conclusiones

››› 1. Todas las mujeres del estudio estuvieron expuestas a situaciones de violencia sexual y, en algunos casos, física y psicológica. Ninguna acudió a denunciar el hecho de la violación sexual. En los casos revisados resultó una opción negada. Esta actitud de las víctimas es coherente con la estadística nacional que indica que más del 60% de las denuncias no culminan con castigos reales para los victimarios. En este sentido, existe una percepción generalizada de injusticia y de impunidad que equivale a no activar ningún mecanismo de acceso a la justicia. Las mujeres que participaron del estudio refirieron miedo o simplemente desinformación.

La ausencia de denuncia es lo “normal” en nuestra sociedad, en efecto, la data revisada nos permite concluir que estas mujeres están dentro del promedio de víctimas de violencia sexual que no denuncian por diversos motivos, lo cierto es que la no activación de los mecanismos también impide otros accesos como la derivación a un centro de salud para la atención de emergencia que, probablemente, evitaría el embarazo no deseado a consecuencia. Pero este escenario ideal no es la pauta, es la excepción, es una ruta no difundida, no asimilada por las mujeres más vulnerables, que, por lo tanto, desconocen que tienen derechos que exigir, siendo uno de ellos el acceso a la justicia. El hecho que la designación de defensores públicos para las víctimas sea una medida que recién se comienza a implementar desde el año pasado, marca la realidad del tipo de justicia a la que pueden acceder las víctimas de la violencia. Un elemento a agregar es que en todos los casos se trató de un victimario parte del entorno familiar, lo que dificulta aún más el proceso de denuncia, juicio y finalmente, castigo.

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››› 2. Las mujeres que participaron del estudio tuvieron accesos deficientes a la salud sexual y reproductiva. Ninguna se encontraba adecuadamente protegida al momento de la violación (y solo una de ellas no tenía vida sexual activa). Esta situación se relaciona con la deficiente cobertura de métodos del sector público, con el desabastecimiento y la desinformación.

De otro lado, ninguna de ellas paso por procesos de tamizaje contra la violencia de género y otros que permitieran activar las redes dispuestas por el Ministerio de Salud con el fin de atender los problemas de salud (mental y física) derivados de la violencia. En general las mujeres buscaron soluciones en el sector privado, lo que implicó, en ocasiones, el abuso y el engaño con tratamientos inadecuados. De otro lado, ninguna sabía que podía acudir al servicio de salud pública para obtener atención de emergencia luego de la situación de violencia, y en general ellas desconocían ampliamente la anticoncepción de emergencia (ya fuese su adecuado uso como su existencia). Las mujeres evalúan mal la atención y accesos del sector salud, se trata de un espacio que no es visto como una solución real para el cuidado de la salud sexual y reproductiva, lo que se agrava por la percepción respecto de los y las proveedores/as de salud.

››› 3. La continuación del embarazo no es un desenlace lógico para estas mujeres. Contrario a lo que pueda suceder a otras que acepten los embarazos y los lleven adelante (o a las mismas mujeres en otro momento de su vida, como en el caso 01), para las entrevistadas un futuro de vida con un hijo en esas condiciones fue una situación negada.

La decisión del aborto en todos los casos fue personal y se vivió en soledad. El acceso a un servicio de aborto seguro fue, en algunos casos, accidentado, pues la situación normativa del aborto en el país permite el surgimiento de circuitos informales que timan a las mujeres, generando

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más gastos, riesgos de salud y dificultades de acceso. La posibilidad de encontrar un servicio de aborto seguro que se ajuste a sus posibilidades económicas son mínimas, y depende de la suerte o el azar y las redes sociales que ellas tengan. El conocimiento que ellas tenían previamente acerca del aborto era escaso y vago, razón por la que el proceso puede volverse aún más riesgoso. Los costos del aborto son altos considerando el poder adquisitivo de estas mujeres, todo ello confluye en hacer que la decisión del aborto una vez tomada, sea difícil y llena de barreras.

Posteriormente al aborto las mujeres entrevistadas, todas víctimas de

››› 4. violencia, no han contado con soportes adecuados que les permitan superar los traumas, mejorar su calidad de vida, etc. Los caminos de recomposición del proyecto de vida dependen de su fortaleza personal, las redes familiares y sociales, etc. Las posibilidades de capacitarse y así facilitar su inserción en el mundo laboral han sido inexistentes para ellas. Sin embargo, la situación límite del aborto ha implicado una sucesiva toma de decisiones, que han incluido el rompimiento con el agresor. En este contexto, las mujeres demandan tanto la ayuda a las mujeres que sufren de violencia como la despenalización del aborto por violación, pues consideran ilógico que se mantenga la penalización. En el caso de estas mujeres la vivencia de todo el circulo de la violencia, posteriormente el embarazo forzado y finalmente el aborto clandestino implica un fuerte sentimiento de “que no vuelva a ocurrir” señalando que es sumamente necesario que se generen estas reformas legales para que otras no vivan lo que ellas.

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QUE CAMBIEN LA LEY. Y