Hongos de Yuggoth
Extrañas figuras entretejidas de forma...
Y en ardientes y execrables ciénagas he visto cosas Que me guardaré de no volver a ver.
He contemplado el inmenso palacio cubierto de hiedra, He hollado sus estancias deshabitadas, Donde la luna se eleva por encima de los valles E ilumina las criaturas estampadas en los tapices de los muros;
Extrañas figuras entretejidas de forma incongruente Que no soporto recordar.
Sumido en el asombro, he escrutado desde los ventanales Las macilentas praderas del entorno, El pueblo de múltiples tejados abatido Por la maldición de una tierra ceñida de sepulcros; Y desde la hilera de las blancas urnas de mármol persigo Ansiosamente la erupción de un sonido.
He frecuentado las tumbas de los siglos, En brazos del miedo he sido transportado Allá donde se desencadena el vómito de humo del Erebo;
Donde las altas cumbres se ciernen nevadas y sombrías, Y en reinos donde el sol del desierto consume Aquello que jamás volverá a animarse.
Yo era viejo cuando los primeros Faraones ascendieron Al trono engalanado de gemas a orillas del Nilo; Yo era viejo en aquellas épocas incalculables, Cuando yo, sólo yo, era astuto;
Y el Hombre, todavía no corrompido y feliz, moraba En la gloria de la lejana isla del Ártico.
Oh, grande fue el pecado de mi espíritu, Y grande es la duración de su condena;
La piedad del cielo no puede reconfortarle, Ni encontrar reposo en la tumba:
Los eones infinitos se precipitan