Juan Pablo II

Benoit-J. Pedretti · Capítulo 11 de 15

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Juan Pablo II

Repercusiones

 

UNA REFORMA DEL CATOLICISMO

Las reformas del Concilio Vaticano II se ponen en marcha ampliamente con el establecimiento de un rito en lengua vernácula, finalmente legible y visible para los fieles. El principio de la libertad religiosa se reafirma, así como la fe como planteamiento autónomo salido de una toma de conciencia personal y no impuesta por un conjunto de reglas a seguir. Incluso la Curia, administración poderosa del Estado del Vaticano, mayoritariamente en manos de los italianos, se reforma, se democratiza y se renueva. El papa nombra a 232 nuevos cardenales, originarios de todo el mundo, y a 3500 obispos, con el fin de dotar a la Iglesia católica de una representatividad y legitimidad mundial indiscutible. A esto se le añaden algunos efectos corolarios, como el fomento de nuevas formas de espiritualidad o de congregaciones fuera de las estructuras parroquiales o episcopales de la Iglesia tradicional. Así, en Francia se crea la comunidad de El Arca, para las personas con discapacidad, y la del Emmanuel, nacida del movimiento carismático; en Italia, se crea la Comunidad de Sant’Egidio para luchar contra la pobreza.

 

UNA RENOVACIÓN DEL MENSAJE

RELIGIOSO

El mensaje religioso pretende ser universal y ahora es objeto de una verdadera comunicación a todos los niveles a través de los medios modernos. El cambio de la imagen del papado permite una entrada de lleno en el siglo XX; a partir de este momento, el papa es accesible. Pasa del estado de icono intocable al de ser humano profundamente comprometido con la lucha contra la desigualdad y a favor de los derechos humanos. Se deja ver en todo el mundo donde se hace sentir una oportunidad de intervención religiosa con una mecánica cuidadosamente orquestada. Esta promoción permite ante todo reforzar una doctrina social, con el objetivo de fomentar la democracia, denunciar la pobreza y todas las formas de servidumbre humana.