La noche de la pistola
Nota del autor
Este libro se basa en sesenta entrevistas realizadas a lo largo de tres años, en su
mayoría grabadas en vídeo o audio y después transcritas por otra persona. Los hechos
representados son fundamentalmente producto de recuerdos y discusiones. Para
reconstruir la historia personal se utilizaron como materiales cientos de expedientes
médicos, documentos legales, diarios e informaciones publicadas. Se han hecho todos
los esfuerzos posibles para corroborar los recuerdos con datos y, en los casos
importantes en los que no ha sido posible, se advierte en el texto. Todo ello no quiere
decir que cada palabra de este libro sea cierta —todas las historias humanas están
sujetas a errores de omisión, de hecho o de interpretación independientemente de los
buenos propósitos—, solo que es tan verdadero como me ha sido posible hacerlo.
Es harto común que nos fastidie el
oído, o más bien la memoria, el machacón
estribillo de una canción vulgar o algunos
compases triviales de una ópera. El
martirio no sería menor si la canción en sí
misma fuera buena o el aria de ópera
meritoria. Así es como, al fin, me
descubría permanentemente pensando en
mi seguridad y repitiendo en voz baja la
frase «Estoy a salvo».
Un día, mientras vagabundeaba por las
calles, me sorprendí en el momento de
murmurar, casi en voz alta, las palabras
acostumbradas. En un acceso de
petulancia, les di esta nueva forma: «Estoy
a salvo, estoy a salvo, si no soy lo bastante
tonto para confesar abiertamente».
Edgar Allan Poe, El demonio de la
perversidad[1]