La noche de la pistola
Segunda parte
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RECETA PARA YONQUIS
Lista para desintoxicarse (romper y utilizar según sea necesario, pero nunca como
posavasos para una copa):
1. Es útil vivir en Minesota. Además del tropo de «La tierra de los diez mil centros
de tratamiento», Minesota es un estado que posee un excelente sistema de
sanidad, incluso para un fracasado con cuatro cinco intentos de tratamiento.
2. Acepta el regalo del tiempo. Un borracho o un yonqui que ha tocado fondo
tardará meses solo en recordar quién es o quién era.
3. Ve al loquero. Preferiblemente, un sitio al que nunca jamás quieras volver. Evita
los centros de tratamiento con estanques llenos de patos, buena comida y un
historial que incluya la presencia de Britney Spears o Lindsay Lohan.
4. Forma alianzas con los débiles y los enfermos. Júntate con otros que hayan
hecho añicos sus vidas y estén buscando humildemente los pedazos.
5. No salgas con gente que esté en tratamiento. Cada conversación adoptará un
tono terapéutico: «No es eso lo que interpreto…», «¿Ah, sí? Lo que he dicho es
lo que quería decir, imbécil. ¿He dicho eso en voz alta, cariño?». Sal con
personas normales. No esperes que «te entiendan». Espera que te quieran.
6. Asume nuevas responsabilidades: hacer el café en las reuniones a las que asistas,
ayudar a otros que acaban de llegar al centro, obtener la custodia de tus hijas
gemelas. Si estás pensando en lanzarte al abismo, seguramente pensarás en otros
que se caerán contigo. Hacer algo por los demás es hacerlo por ti.
7. Respeta el poder de las sustancias químicas capaces de alterar el ánimo, pero
deja hueco a la esperanza. Cuando el pirata interior de tu subcórtex pida permiso
para subirse a bordo, piensa que, si consigues superar ese día, quizá haya
muchos más. Confía en Dios, no en el pirata.
8. Desarrolla nuevas obsesiones. La literatura del siglo XIX. Los bonsáis. El
pimpón. Las tartas sin harina. Saltar a la cuerda haciendo acrobacias.
9. Evita escribir y leer memorias de yonquis. La línea que separa el morbo del error
es muy fina. Ahí no hay nada que merezca la pena, nada más que detonantes,
pasa a otra cosa.
10. Ve de fiesta, pero no consumas nada. Un borracho a solas consigo mismo está en
una compañía terrible. Recupera tu vida en la sociedad civil y sal, pero ten
siempre prevista una ruta de escape por si un vaso de whiskey empieza a susurrar
tu nombre.
11. Lo malo de tu vida es cómo te comportas, no lo que revelas. Los secretos son un
preámbulo para la adicción. Si quieres vivir una vida sobre la que puedas ser
sincero, vive una vida que sea digna. La respuesta a la vida es aprender a vivir.
12. No bebas. Ve a reuniones.