Pensar rapido, pensar despacio
Notas
Este capítulo es largo, así que está dividido en 2 partes.
[1] Habíamos leído un libro que criticaba a los psicólogos porque empleaban muestras pequeñas, pero no explicaban sus elecciones: Jacob Cohen, Statistical Power Analysis for the Behavioral Sciences, Erlbaum, Hillsdale, NJ, 1969. <<
[2] He alterado ligeramente la formulación original, que se refería a letras de
palabras en la primera y en la tercera posición. <<
[3] Nuestro crítico más tenaz ha sido un eminente psicólogo alemán: Gerd Gigerenzer, «How to Make Cognitive Illusions Disappear», European Review of Social Psychology 2 (1991), pp. 83-115. Gerd Gigerenzer,
«Personal Reflections on Theory and Psychology», Theory & Psychology 20 (2010), pp. 733-743. Daniel Kahneman y Amos Tversky, «On the Reality of Cognitive Illusions», Psychological Review 103 (1996), pp. 582-591. <<
[4] Algunos ejemplos entre muchos otros son Valerie F. Reyna y Farrell J. Lloyd, «Physician Decision-Making and Cardiac Risk: Effects of Knowledge, Risk Perception, Risk Tolerance and Fuzzy-Processing», Journal of Experimental Psychology: Applied 12 (2006), pp. 179-195.
Nicholas Epley y Thomas Gilovich, «The Anchoring-and-Adjustment Heuristic», Psychological Science 17 (2006), pp. 311-318. Norbert Schwarz et al., «Ease of Retrieval of Information: Another Look at the Availability Heuristic», Journal of Personality and Social Psychology 61 (1991), pp. 195-202. Elke U. Weber et al., «Asymmetric Discounting in Intertemporal Choice», Psychological Science 18 (2007), pp. 516-523.
George F. Loewenstein et al., «Risk as Feelings», Psychological Bulletin 127 (2001), pp. 267-286. <<
[5] El premio de economía recibe el nombre de Bank of Sweden Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel. Se concedió por primera vez en 1969. A algunos físicos no les agradaba la idea de un premio Nobel de Ciencias Sociales, y la etiqueta distintiva de premio Nobel de Economía fue un compromiso. <<
[6] Herbert Simon y sus alumnos de Carnegie Mellon sentaron las bases de nuestro concepto de experto en los años ochenta. Una excelente y popular introducción al tema es la obra de Joshua Foer, Moonwalking with Einstein: The Art and Science of Remembering, Penguin Press, Nueva York, 2011. El autor presenta un trabajo que ha sido reseñado con detalles más técnicos en K. Anders Ericsson et al., eds., The Cambridge Handbook of Expertise and Expert Performance, Cambridge University Press, Nueva York, 2006. <<
[7] Gary A. Klein, Sources of Power, MIT Press, Cambridge, MA, 1999. <<
[8] Herbert Simon fue uno de los grandes especialistas del siglo XX, con descubrimientos e invenciones en varias disciplinas, desde las ciencias políticas (en las que comenzó su carrera) y económicas (recibió el premio Nobel) hasta las ciencias de la computación (de las que fue pionero) y la
psicología. <<
[9] Herbert A. Simon, «What Is an Explanation of Behavior?», Psychological Science 3 (1992), pp. 150-161. <<
[10] El concepto de heurística afectiva fue desarrollado por Paul Slovic, compañero de estudios de Amos en Michigan y amigo suyo de toda la vida.
<<
[11] Véase el capítulo 9. <<
[12] Para una revisión de este campo, véanse Jonathan St. B. T. Evans y Keith Frankish, eds., In Two Minds: Dual Processes and Beyond, Oxford University Press, Nueva York, 2009; Jonathan St. B. T. Evans, «Dual-Processing Accounts of Reasoning, Judgment, and Social Cognition», Annual Review of Psychology 59 (2008), pp. 255-278. Entre los pioneros se cuentan Seymour Epstein, Jonathan Evans, Steven Sloman, Keith Stanovich y Richard West. Tomo los términos Sistema 1 y Sistema 2 de los primeros trabajos de Stanovich y West, que influyeron considerablemente en mi pensamiento: Keith E. Stanovich y Richard F. West, «Individual Differences in Reasoning: Implications for the Rationality Debate», Behavioral and Brain Sciences 23 (2000), pp. 645-665. <<
[13] Esta sensación de libre voluntad es a veces ilusoria, como demuestra Daniel M. Wegner en The Illusion of Conscious Will, Bradford Books, Cambridge, MA, 2003. <<
[14] Nilli Lavie, «Attention, Distraction and Cognitive Control Under Load», Current Directions in Psychological Science 19 (2010), pp. 143-148. <<
[15] En el clásico test de Stroop se muestra al sujeto una serie de campos de colores diferentes o de palabras impresas en varios colores. La tarea consiste en decir los nombres de los colores ignorando las palabras. La tarea se vuelve extremadamente difícil cuando las palabras coloreadas son nombres de colores (por ejemplo, la palabra VERDE impresa en rojo,
seguida de la palabra AMARILLO impresa en verde, etc.). <<
[16] El 16 de marzo de 2011, el profesor Hare me escribió diciéndome: «Su profesor tenía razón». Robert D. Hare, Without Conscience: The Disturbing World of the Psychopaths Among Us, Guilford Press, Nueva York, 1999.
Paul Babiak y Robert D. Hare, Snakes in Suits: When Psychopaths Go to Work, Harper, Nueva York, 2007. <<
[17] A los agentes que están dentro de la mente se les llama homúnculos y
son (con todo motivo) objeto de burla de los profesionales. <<
[18] Alan D. Baddeley, «Working Memory: Looking Back and Looking Forward», Nature Reviews: Neuroscience 4 (2003), pp. 829-838. Alan D. Baddeley, Your Memory: A User’s Guide, Firefly Books, Nueva York, 2004. <<
[19] Gran parte del material de este capítulo procede de mi libro Attention and Effort (1973), que puede obtenerse gratuitamente de mi website www.princeton.edu/~kahneman/docs/attention_and_effort/Attention_hi _quality.pdf (hay trad. cast.: Atención y esfuerzo, Biblioteca Nueva, Madrid, 1997). El tema principal de este libro es la idea de la capacidad limitada de prestar atención y hacer esfuerzos mentales. Se consideraba que la atención y el esfuerzo eran recursos generales que podían utilizarse para apoyar muchas tareas mentales. La idea de una capacidad general es controvertida, pero la han propagado psicólogos y neurocientíficos que encontraban una confirmación de la misma en sus investigaciones sobre el cerebro. Véanse Marcel A. Just y Patricia A. Carpenter, «A Capacity Theory of Comprehension: Individual Differences in Working Memory», Psychological Review 99 (1992), pp. 122-149; Marcel A. Just et al.,
«Neuroindices of Cognitive Workload: Neuroimaging, Pupillometric and Event-Related Potential Studies of Brain Work», Theoretical Issues in Ergonomics Science 4 (2003), pp. 5688. Hay también una creciente evidencia experimental de la existencia de recursos de la atención para todas las tareas, como en Evie Vergauwe et al., «Do Mental Processes Share a Domain-General Resource?», Psychological Science 21 (2010), pp. 384-390. Hay evidencias, obtenidas a través de imágenes, de que la mera anticipación de una tarea que requiere gran esfuerzo hace que muchas zonas del cerebro entren en actividad como para realizar una tarea del mismo tipo que requiera poco esfuerzo. Carsten N. Boehler et al., «Task-Load-Dependent Activation of Dopaminergic Midbrain Areas in the Absence of Reward», Journal of Neuroscience 31 (2011), pp. 4955-4961. <<
[20] Eckhard H. Hess, «Attitude and Pupil Size», Scientific American 212
(1965), pp. 46-54. <<
[21] La palabra sujeto suscita en algunos ideas de subordinación y servidumbre, y la Asociación Estadounidense de Psicología nos recomienda usar la más democrática participante. Desafortunadamente, la etiqueta políticamente correcta es demasiado larga, ocupa espacio en la memoria y ralentiza el pensamiento. Procuraré emplear la palabra participante siempre que sea posible, pero pasaré a sujeto cuando sea necesario. <<
[22] Daniel Kahneman et al., «Pupillary, Heart Rate, and Skin Resistance Changes During a Mental Task», Journal of Experimental Psychology 79
(1969), pp. 164-167. <<
[23] Daniel Kahneman, Jackson Beatty e Irving Pollack, «Perceptual Deficit During a Mental Task», Science 15 (1967), pp. 218-219. Utilizamos un espejo semitransparente que permitía a los observadores ver directamente las letras delante de ellos cuando estaban frente a la cámara. Una de las condiciones de control era que los participantes miraran la letra a través de una estrecha abertura para prevenir cualquier efecto del cambio en el tamaño de la pupila sobre su agudeza visual. Los resultados de su detección
formaban el patrón de V invertida observado con otros sujetos. <<
[24] El intento de realizar varias tareas a la vez puede dar origen a dificultades de distintos tipos. Por ejemplo, es físicamente imposible decir dos cosas diferentes exactamente en el mismo momento, y puede resultar más fácil combinar una tarea auditiva con otra visual que combinar dos visuales o dos auditivas. Importantes teorías psicológicas han intentado atribuir toda interferencia mutua entre tareas a la competencia entre mecanismos separados. Véase Alan D. Baddeley, Working Memory, Oxford University Press, Nueva York, 1986. Con la práctica, la capacidad de las personas para las multitareas puede mejorar de maneras específicas. Sin embargo, la gran variedad de tareas, todas muy diferentes, que interfieren unas con otras apoya la idea de la existencia de un recurso general de
atención o esfuerzo que es necesario en muchas tareas. <<
[25] Michael E. Smith, Linda K. McEvoy y Alan Gevins,
«Neurophysiological Indices of Strategy Development and Skill Acquisition», Cognitive Brain Research 7 (1999), pp. 389-404. Alan Gevins et al., «High-Resolution EEG Mapping of Cortical Activation Related to Working Memory: Effects of Task Difficulty, Type of Processing and Practice», Cerebral Cortex 7 (1997), pp. 374-385. <<
[26] Por ejemplo, Sylvia K. Ahern y Jackson Beatty han demostrado que individuos que obtenían una puntuación alta en el SAT (Scholastic Assessment Test) mostraban menor dilatación de las pupilas que los que obtenían una puntuación baja en la misma tarea. «Physiological Signs of Information Processing Vary with Intelligence», Science 205 (1979), pp. 1289-1292. <<
[27] Wouter Kool et al., «Decision Making and the Avoidance of Cognitive Demand», Journal of Experimental Psychology: General 139 (2010), pp. 665-682. Joseph T. McGuire y Matthew M. Botvinick, «The Impact of Anticipated Demand on Attention and Behavioral Choice», en Brian Bruya, ed., Effortless Attention, Bradford Books, Cambridge, MA, 2010, pp. 103-120. <<
[28] Los neurocientíficos han identificado una zona del cerebro que estima el valor global de una acción cuando se concluye. El esfuerzo empleado se cuenta como coste en esta computación neural. Joseph T. McGuire y Matthew M. Botvinick, «Prefrontal Cortex, Cognitive Control, and the Registration of Decision Costs», PNAS 107 (2010), pp. 7922-7926. <<
[29] Bruno Laeng et al., «Pupillary Stroop Effects», Cognitive Processing 12
(2011), pp. 13-21. <<
[30] Michael I. Posner y Mary K. Rothbart, «Research on Attention Networks as a Model for the Integration of Psychological Science», Annual Review of Psychology 58 (2007), pp. 1-23. John Duncan et al., «A Neural Basis for General Intelligence», Science 289 (2000), pp. 457-460. <<
[31] Stephen Monsell, «Task Switching», Trends in Cognitive Sciences 7
(2003), pp. 134-140. <<
[32] Baddeley, Working Memory. <<
[33] Andrew A. Conway, Michael J. Kane y Randall W. Engle, «Working Memory Capacity and Its Relation to General Intelligence», Trends in Cognitive Sciences 7 (2003), pp. 547-552. <<
[34] Daniel Kahneman, Rachel Ben-Ishai y Michael Lotan, «Relation of a Test of Attention to Road Accidents», Journal of Applied Psychology 58
(1973), pp. 113-115. Daniel Gopher, «A Selective Attention Test as a Predictor of Success in Flight Training», Human Factors 24 (1982),
pp. 173-183. <<
[35] Mihaly Csikszentmihalyi, Flow: The Psychology of Optimal Experience, Harper, Nueva York, 1990. <<
[36] Baba Shiv y Alexander Fedorikhin, «Heart and Mind in Conflict: The Interplay of Affect and Cognition in Consumer Decision Making», Journal of Consumer Research 26 (1999), pp. 278-292. Malte Friese, Wilhelm Hofmann y Michaela Wänke, «When Impulses Take Over: Moderated Predictive Validity of Implicit and Explicit Attitude Measures in Predicting Food Choice and Consumption Behaviour», British Journal of Social Psychology 47 (2008), pp. 397-419. <<
[37] Daniel T. Gilbert, «How Mental Systems Believe», American Psychologist 46 (1991), pp. 107-119. C. Neil Macrae y Galen V.
Bodenhausen, «Social Cognition: Thinking Categorically about Others», Annual Review of Psychology 51 (2000), pp. 93-120. <<
[38] Sian L. Beilock y Thomas H. Carr, «When High-Powered People Fail: Working Memory and Choking Under Pressure in Math», Psychological Science 16 (2005), pp. 101-105. <<
[39] Martin S. Hagger et al., «Ego Depletion and the Strength Model of Self-Control: A Meta-Analysis», Psychological Bulletin 136 (2010), pp. 495-525. <<
[40] Mark Muraven y Elisaveta Slessareva, «Mechanisms of Self-Control Failure: Motivation and Limited Resources», Personality and Social Psychology Bulletin 29 (2003), pp. 894-906. Mark Muraven, Dianne M.
Tice y Roy F. Baumeister, «Self-Control as a Limited Resource: Regulatory Depletion Patterns», Journal of Personality and Social Psychology 74
(1998), pp. 774-789. <<
[41] Matthew T. Gailliot et al., «Self-Control Relies on Glucose as a Limited Energy Source: Willpower Is More Than a Metaphor», Journal of Personality and Social Psychology 92 (2007), pp. 325-336. Matthew T. Gailliot y Roy F. Baumeister, «The Physiology of Willpower: Linking Blood Glucose to Self-Control», Personality and Social Psychology Review 11 (2007), pp. 303-327. <<
[42] Gailliot, «Self-Control Relies on Glucose as a Limited Energy Source».
<<
[43] Shai Danziger, Jonathan Levav y Liora Avnaim-Pesso, «Extraneous Factors in Judicial Decisions», PNAS 108 (2011), pp. 6889-6892. <<
[44] Shane Frederick, «Cognitive Reflection and Decision Making», Journal of Economic Perspectives 19 (2005), pp. 25-42. <<
[45] Este error sistemático es conocido como sesgo de creencia. Evans,
«Dual-Processing Accounts of Reasoning, Judgment, and Social Cognition». <<
[46] Keith E. Stanovich, Rationality and the Reflective Mind, Oxford University Press, Nueva York, 2011. <<
[47] Walter Mischel y Ebbe B. Ebbesen, «Attention in Delay of Gratification», Journal of Personality and Social Psychology 16 (1970),
pp. 329-337. <<
[48] Inge-Marie Eigsti et al., «Predicting Cognitive Control from Preschool to Late Adolescence and Young Adulthood», Psychological Science 17
(2006), pp. 478-484. <<
[49] Mischel y Ebbesen, «Attention in Delay of Gratification». Walter Mischel, «Processes in Delay of Gratification», en Leonard Berkowitz, ed., Advances in Experimental Social Psychology, vol. 7, Academic Press, San Diego, CA, 1974, pp. 249-292. Walter Mischel, Yuichi Shoda y Monica L.
Rodriguez, «Delay of Gratification in Children», Science 244 (1989), pp. 933-338. Eigsti, «Predicting Cognitive Control from Preschool to Late Adolescence». <<
[50] M. Rosario Rueda et al., «Training, Maturation, and Genetic Influences on the Development of Executive Attention», PNAS 102 (2005), pp. 14 931-14 936. <<
[51] Maggie E. Toplak, Richard F. West y Keith E. Stanovich, «The Cognitive Reflection Test as a Predictor of Performance on Heuristicsand-Biases Tasks», Memory & Cognition (en prensa). <<
[52] Carey K. Morewedge y Daniel Kahneman, «Associative Processes in Intuitive Judgment», Trends in Cognitive Sciences 14 (2010), pp. 435-440.
<<
[53] Para evitar confusiones, no he mencionado en el texto que también las pupilas se dilataron. Las pupilas se dilatan durante la excitación emocional y cuando la excitación acompaña al esfuerzo intelectual. <<
[54] Paula M. Niedenthal, «Embodying Emotion», Science 316 (2007), pp. 1002-1005. <<
[55] La noción está inspirada en el funcionamiento de una bomba de agua.
Los primeros movimientos de una bomba no sacan líquido alguno, pero permiten que los siguientes sean efectivos. <<
[56] John A. Bargh, Mark Chen y Lara Burrows, «Automaticity of Social Behavior: Direct Effects of Trait Construct and Stereotype Activation on Action», Journal of Personality and Social Psychology 71 (1996), pp. 230-244. <<
[57] Thomas Mussweiler, «Doing Is for Thinking! Stereotype Activation by Stereotypic Movements», Psychological Science 17 (2006), pp. 17-21. <<
[58] Fritz Strack, Leonard L. Martin y Sabine Stepper, «Inhibiting and Facilitating Conditions of the Human Smile: A Nonobtrusive Test of the Facial Feedback Hypothesis», Journal of Personality and Social Psychology 54 (1988), pp. 768-777. <<
[59] Ulf Dimberg, Monika Thunberg y Sara Grunedal, «Facial Reactions to Emotional Stimuli: Automatically Controlled Emotional Responses», Cognition and Emotion 16 (2002), pp. 449-471. <<
[60] Gary L. Wells y Richard E. Petty, «The Effects of Overt Head Movements on Persuasion: Compatibility and Incompatibility of Responses», Basic and Applied Social Psychology 1 (1980), pp. 219-230.
<<
[61] Jonah Berger, Marc Meredith y S. Christian Wheeler, «Contextual Priming: Where People Vote Affects How They Vote», PNAS 105 (2008), pp. 8846-8849. <<
[62] Kathleen D. Vohs, «The Psychological Consequences of Money», Science 314 (2006), pp. 1154-1156. <<
[63] Jeff Greenberg et al., «Evidence for Terror Management Theory II: The Effect of Mortality Salience on Reactions to Those Who Threaten or Bolster the Cultural Worldview», Journal of Personality and Social Psychology 58 (1990), pp. 308-318. <<
[64] Chen-Bo Zhong y Katie Liljenquist, «Washing Away Your Sins: Threatened Morality and Physical Cleansing», Science 313 (2006), pp. 1451-1452. <<
[65] Spike Lee y Norbert Schwarz, «Dirty Hands and Dirty Mouths: Embodiment of the Moral-Purity Metaphor Is Specific to the Motor Modality Involved in Moral Transgression», Psychological Science 21
(2010), pp. 1423-1425. <<
[66] Melissa Bateson, Daniel Nettle y Gilbert Roberts, «Cues of Being Watched Enhance Cooperation in a Real-World Setting», Biology Letters 2
(2006), pp. 412-414. <<
[67] Los Strangers to Ourselves, de Timothy Wilson (Belknap Press, Cambridge, MA, 2002), presentan el concepto de «inconsciente adaptativo», que es similar al de Sistema 1. <<
[68] El término técnico para la facilidad cognitiva es fluency. <<
[69] Adam L. Alter y Daniel M. Oppenheimer, «Uniting the Tribes of Fluency to Form a Metacognitive Nation», Personality and Social Psychology Review 13 (2009), pp. 219-235. <<
[70] Larry L. Jacoby, Colleen Kelley, Judith Brown y Jennifer Jasechko,
«Becoming Famous Overnight: Limits on the Ability to Avoid Unconscious Influences of the Past», Journal of Personality and Social Psychology 56
(1989), pp. 326-338. <<
[71] Bruce W. A. Whittlesea, Larry L. Jacoby y Krista Girard, «Illusions of Immediate Memory: Evidence of an Attributional Basis for Feelings of Familiarity and Perceptual Quality», Journal of Memory and Language 29
(1990), pp. 716-732. <<
[72] Normalmente, cuando encontramos a un amigo, inmediatamente lo identificamos y recordamos su nombre; a menudo recordamos también dónde nos lo encontramos la última vez, cómo vestía y qué cosas dijo. La sensación de familiaridad adquiere relevancia solo cuando tales recuerdos específicos no acuden a la mente. Esta es como un colchón. Aunque su fiabilidad es imperfecta, este colchón es mejor que nada. Esa sensación de familiaridad nos protege de la vergüenza que nos produce quedarnos sin saber qué decir (ni qué hacer) cuando alguien cuya cara nos resulta solo vagamente familiar nos saluda como si fuese un viejo amigo. <<
[73] Ian Begg, Victoria Armour y Thérèse Kerr, «On Believing What We Remember», Canadian Journal of Behavioural Science 17 (1985), pp. 199-214. <<
[74] Daniel M. Oppenheimer, «Consequences of Erudite Vernacular Utilized Irrespective of Necessity: Problems with Using Long Words Needlessly», Applied Cognitive Psychology 20 (2006), pp. 139-156. <<
[75] Matthew S. McGlone y Jessica Tofighbakhsh, «Birds of a Feather Flock Conjointly (?): Rhyme as Reason in Aphorisms», Psychological Science 11
(2000), pp. 424-428. <<
[76] Anuj K. Shah y Daniel M. Oppenheimer, «Easy Does It: The Role of Fluency in Cue Weighting», Judgment and Decision Making Journal 2
(2007), pp. 371-379. <<
[77] Adam L. Alter, Daniel M. Oppenheimer, Nicholas Epley y Rebecca Eyre, «Overcoming Intuition: Metacognitive Difficulty Activates Analytic Reasoning», Journal of Experimental Psychology: General 136 (2007),
pp. 569-576. <<
[78] Piotr Winkielman y John T. Cacioppo, «Mind at Ease Puts a Smile on the Face: Psychophysiological Evidence That Processing Facilitation Increases Positive Affect», Journal of Personality and Social Psychology 81 (2001), pp. 989-1000. <<
[79] Adam L. Alter y Daniel M. Oppenheimer, «Predicting ShortTe rm Stock Fluctuations by Using Processing Fluency», PNAS 103 (2006). Michael J. Cooper, Orlin Dimitrov y P. Raghavendra Rau, «A Rose.com by Any Other Name», Journal of Finance 56 (2001), pp. 2371-2388. <<
[80] Pascal Pensa, «Nomen Est Omen: How Company Names Influence Shortand Long-Run Stock Market Performance», Social Science Research Network Working Paper, septiembre de 2006. <<
[81] Robert B. Zajonc, «Attitudinal Effects of Mere Exposure», Journal of Personality and Social Psychology 9 (1968), pp. 1-27. <<
[82] Robert B. Zajonc y D. W. Rajecki, «Exposure and Affect: A Field Experiment», Psychonomic Science 17 (1969), pp. 216-217. <<
[83] Jennifer L. Monahan, Sheila T. Murphy y Robert B. Zajonc,
«Subliminal Mere Exposure: Specific, General, and Diffuse Effects», Psychological Science 11 (2000), pp. 462-466. <<
[84] D. W. Rajecki, «Effects of Prenatal Exposure to Auditory or Visual Stimulation on Postnatal Distress Vocalizations in Chicks», Behavioral Biology 11 (1974), pp. 525-536. <<
[85] Robert B. Zajonc, «Mere Exposure: A Gateway to the Subliminal», Current Directions in Psychological Science 10 (2001), p. 227. <<
[86] Annette Bolte, Thomas Goschke y Julius Kuhl, «Emotion and Intuition: Effects of Positive and Negative Mood on Implicit Judgments of Semantic Coherence», Psychological Science 14 (2003), pp. 416-421. <<
[87] El análisis excluye todos los casos en los que el sujeto encontraba realmente la solución correcta. Esto demuestra que los sujetos que terminan fracasando en la búsqueda de una asociación corriente tienen cierta idea de
la existencia de alguna. <<
[88] Sascha Topolinski y Fritz Strack, «The Architecture of Intuition: Fluency and Affect Determine Intuitive Judgments of Semantic and Visual Coherence and Judgments of Grammaticality in Artificial Grammar Learning», Journal of Experimental Psychology: General 138 (2009), pp. 39-63. <<
[89] Bolte, Goschke y Kuhl, «Emotion and Intuition». <<
[90] Barbara Fredrickson, Positivity: Groundbreaking Research Reveals How to Embrace the Hidden Strength of Positive Emotions, Overcome Negativity, and Thrive, Random House, Nueva York, 2009. Joseph P. Forgas y Rebekah East, «On Being Happy and Gullible: Mood Effects on Skepticism and the Detection of Deception», Journal of Experimental Social Psychology 44 (2008), pp. 1362-1367. <<
[91] Sascha Topolinski et al., «The Face of Fluency: Semantic Coherence Automatically Elicits a Specific Pattern of Facial Muscle Reactions», Cognition and Emotion 23 (2009), pp. 260-271. <<
[92] Sascha Topolinski y Fritz Strack, «The Analysis of Intuition: Processing Fluency and Affect in Judgments of Semantic Coherence», Cognition and Emotion 23 (2009), pp. 1465-1503. <<
[93] Daniel Kahneman y Dale T. Miller, «Norm Theory: Comparing Reality to Its Alternatives», Psychological Review 93 (1986), pp. 136-153. <<
[94] Jos J. A. Van Berkum, «Understanding Sentences in Context: What Brain Waves Can Tell Us», Current Directions in Psychological Science 17
(2008), pp. 376-380. <<
[95] Ran R. Hassin, John A. Bargh y James S. Uleman, «Spontaneous Causal Inferences», Journal of Experimental Social Psychology 38 (2002),
pp. 515-522. <<
[96] Albert Michotte, The Perception of Causality, Methuen, Andover, MA, 1963. Alan M. Leslie y Stephanie Keeble, «Do Six-Month-Old Infants Perceive Causality?», Cognition 25 (1987), pp. 265-288. <<
[97] Fritz Heider y Mary-Ann Simmel, «An Experimental Study of Apparent Behavior», American Journal of Psychology 13 (1944), pp. 243-259. <<
[98] Leslie y Keeble, «Do Six-Month-Old Infants Perceive Causality?». <<
[99] Paul Bloom, «Is God an Accident?», Atlantic, diciembre de 2005. <<
[100] Daniel T. Gilbert, Douglas S. Krull y Patrick S. Malone, «Unbelieving the Unbelievable: Some Problems in the Rejection of False Information», Journal of Personality and Social Psychology 59 (1990), pp. 601-613. <<
[101] Solomon E. Asch, «Forming Impressions of Personality», Journal of Abnormal and Social Psychology 41 (1946), pp. 258-290. <<
[102] Ibidem. <<
[103] James Surowiecki, The Wisdom of Crowds, Anchor Books, Nueva York, 2005 (hay trad. cast.: Cien mejor que uno, Urano, Barcelona, 2005).
<<
[104] Lyle A. Brenner, Derek J. Koehler y Amos Tversky, «On the Evaluation of One-Sided Evidence», Journal of Behavioral Decision Making 9 (1996), pp. 59-70. <<
[105] Alexander Todorov, Sean G. Baron y Nikolaas N. Oosterhof,
«Evaluating Face Trustworthiness: A Model-Based Approach», Social Cognitive and Affective Neuroscience 3 (2008), pp. 119-127. <<
[106] Alexander Todorov, Chris P. Said, Andrew D. Engell y Nikolaas N. Oosterhof, «Understanding Evaluation of Faces on Social Dimensions», Trends in Cognitive Sciences 12 (2008), pp. 455-460. <<
[107] Alexander Todorov, Manish Pakrashi y Nikolaas N. Oosterhof,
«Evaluating Faces on Trustworthiness After Minimal Time Exposure», Social Cognition 27 (2009), pp. 813-833. <<
[108] Alexander Todorov et al., «Inference of Competence from Faces Predict Election Outcomes», Science 308 (2005), pp. 1623-1626. Charles C.
Ballew y Alexander Todorov, «Predicting Political Elections from Rapid and Unreflective Face Judgments», PNAS 104 (2007), pp. 17 948-17 953.
Christopher Y. Olivola y Alexander Todorov, «Elected in 100 Milliseconds: Appearance-Based Trait Inferences and Voting», Journal of Nonverbal Behavior 34 (2010), pp. 83-110. <<
[109] Gabriel Lenz y Chappell Lawson, «Looking the Part: Television Leads Less Informed Citizens to Vote Based on Candidates’Appearance», American Journal of Political Science (de próxima aparición). <<
[110] Amos Tversky y Daniel Kahneman, «Extensional Versus Intuitive Reasoning: The Conjunction Fallacy in Probability Judgment», Psychological Review 90 (1983), pp. 293-315. <<
[111] William H. Desvousges et al., «Measuring Natural Resource Damages with Contingent Valuation: Tests of Validity and Reliability», en Jerry A. Hausman, ed., Contingent Valuation: A Critical Assessment, North-
Holland, Amsterdam, 1993, pp. 91-159. <<
[112] Stanley S. Stevens, Psychophysics: Introduction to Its Perceptual, Neural, and Social Prospect, Wiley, Nueva York, 1975. <<
[113] Mark S. Seidenberg y Michael K. Tanenhaus, «Orthographic Effects on Rhyme Monitoring», Journal of Experimental Psychology: Human Learning and Memory 5 (1979), pp. 546-554. <<
[114] Sam Glucksberg, Patricia Gildea y Howard G. Bookin, «On Understanding Nonliteral Speech: Can People Ignore Metaphors?», Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior 21 (1982), pp. 85-98. <<
[115] Gerd Gigerenzer, Peter M. Todd y el ABC Research Group han propuesto un enfoque alternativo de las heurísticas del juicio en Simple Heuristics That Make Us Smart, Oxford University Press, Nueva York, 1999. Describen procedimientos formales «rápidos y frugales» como «siga el mejor [ejemplo]», que en determinadas circunstancias generan juicios bastante precisos basados en una información escasa. Como ha subrayado Gigerenzer, sus heurísticas son diferentes de las que estudiamos Amos y yo, haciendo hincapié en su exactitud más que en los sesgos que inevitablemente encierran. Gran parte de la investigación que apoya la heurística rápida y frugal utiliza simulaciones estadísticas para demostrar que podrían cumplirse en ciertas situationes de la vida real, pero la prueba de la realidad psicológica de estas heurísticas es poco convincente e impugnable. El descubrimiento más memorable asociado a este enfoque es la heurística del reconocimiento, ilustrada por un ejemplo hoy bien conocido: un sujeto al que se pregunta cuál de dos ciudades es más grande y reconoce una de ellas supondrá que la que reconoce es más grande. La heurística del reconocimiento actúa bastante bien si el sujeto sabe que esa ciudad que reconoce es más grande; pero si sabe que es pequeña, supondrá razonablemente que la ciudad que desconoce es más grande.
Contrariamente a la teoría, los sujetos se sirven de más cosas que el impulso del reconocimiento: Daniel M. Oppenheimer, «Not So Fast! (and Not So Frugal!): Rethinking the Recognition Heuristic», Cognition 90 (2003), B1-B9. Un punto débil de la teoría es que, de acuerdo con lo que sabemos de la mente, no hay necesidad de que las heurísticas sean escuetas. El cerebro procesa grandes cantidades de información en paralelo, y la mente puede ser rápida y precisa sin ignorar información. Además, desde los primeros días de la investigación con ajedrecistas se sabe que la destreza no tiene por qué consistir en aprender a utilizar menos información. Por el contrario, la destreza es más comúnmente una capacidad para manejar de
forma rápida y eficiente grandes cantidades de información. <<
[116] Fritz Strack, Leonard L. Martin y Norbert Schwarz, «Priming and Communication: Social Determinants of Information Use in Judgments of Life Satisfaction», European Journal of Social Psychology 18 (1988),
pp. 429-442. <<
[117] La correlación fue de .66. <<
[118] Otros tópicos de sustitución son la satisfacción en la vida matrimonial, la satisfacción en el trabajo y la satisfacción en el tiempo libre: Norbert Schwarz, Fritz Strack y Hans-Peter Mai, «Assimilation and Contrast Effects in Part-Whole Question Sequences: A Conversational Logic Analysis», Public Opinion Quarterly 55 (1991), pp. 3-23. <<
[119] Una encuesta telefónica realizada en Alemania incluía una pregunta sobre la felicidad en general. Cuando se procedió a buscar una relación entre las declaraciones individuales sobre la felicidad personal y la situación meteorológica local en el momento de la entrevista, se observó una notable correlación. Se sabe que el estado de ánimo varía con la meteorología, y la sustitución explica el efecto de la misma sobre las declaraciones relativas a la felicidad. No obstante, otra versión de la encuesta telefónica arrojó unos resultados un tanto distintos. Se preguntó a los encuestados sobre el tiempo que hacía antes de preguntarles por la felicidad. En este caso, el tiempo no afectó en absoluto a sus declaraciones sobre su felicidad. El hecho de primar explícitamente el tiempo les ofrecía una explicación de su estado de ánimo, debilitando la relación que
normalmente establecerían entre dicho estado y la felicidad en general. <<
[120] Melissa L. Finucane et al., «The Affect Heuristic in Judgments of Risks and Benefits», Journal of Behavioral Decision Making 13 (2000),
pp. 1-17. <<
[121] Howard Wainer y Harris L. Zwerling, «Evidence That Smaller Schools Do Not Improve Student Achievement», Phi Delta Kappan 88 (2006), pp. 300-303. Este ejemplo lo discutieron Andrew Gelman y Deborah Nolan, Teaching Statistics: A Bag of Tricks, Oxford University Press, Nueva York, 2002. <<
[122] Jacob Cohen, «The Statistical Power of Abnormal-Social Psychological Research: A Review», Journal of Abnormal and Social Psychology 65 (1962), pp. 145-153. <<
[123] Amos Tversky y Daniel Kahneman, «Belief in the Law of Small Numbers», Psychological Bulletin 76 (1971), pp. 105-110. <<
[124] El contraste que poníamos de relieve entre intuición y cálculo parece prefigurar la distinción entre los Sistemas 1 y 2, pero quedaba un largo camino hasta adquirir la perspectiva de este libro. Usamos el término intuición para todo lo que no fuera cálculo, una manera informal de llegar a
una conclusión. <<
[125] William Feller, Introduction to Probability Theory and Its Applications, Wiley, Nueva York, 1950. <<
[126] Thomas Gilovich, Robert Vallone y Amos Tversky, «The Hot Hand in Basketball: On the Misperception of Random Sequences», Cognitive Psychology 17 (1985), pp. 295-314. <<
[127] Robyn LeBoeuf y Eldar Shafir, «The Long and Short of It: Physical Anchoring Effects», Journal of Behavioral Decision Making 19 (2006),
pp. 393-406. <<
[128] Nicholas Epley y Thomas Gilovich, «Putting Adjustment Back in the Anchoring and Adjustment Heuristic: Differential Processing of Self-Generated and Experimenter-Provided Anchors», Psychological Science 12
(2001), pp. 391-396. <<
[129] Epley y Gilovich, «The Anchoring-and-Adjustment Heuristic». <<
[130] Thomas Mussweiler, «The Use of Category and Exemplar Knowledge in the Solution of Anchoring Tasks», Journal of Personality and Social Psychology 78 (2000), pp. 1038-1052. <<
[131] Karen E. Jacowitz y Daniel Kahneman, «Measures of Anchoring in Estimation Tasks», Personality and Social Psychology Bulletin 21 (1995), pp. 1161-1166. <<
[132] Gregory B. Northcraft y Margaret A. Neale, «Experts, Amateurs, and Real Estate: An Anchoring-and-Adjustment Perspective on Property Pricing Decisions», Organizational Behavior and Human Decision Processes 39
(1987), pp. 84-97. El ancla alta era un 12 por ciento superior al precio de
cotización, y la baja un 12 por ciento inferior a dicho precio. <<
[133] Birte Englich, Thomas Mussweiler y Fritz Strack, «Playing Dice with Criminal Sentences: The Influence of Irrelevant Anchors on Experts’ Judicial Decision Making», Personality and Social Psychology Bulletin 32 (2006), pp. 188-200. <<
[134] Brian Wansink, Robert J. Kent y Stephen J. Hoch, «An Anchoring and Adjustment Model of Purchase Quantity Decisions», Journal of Marketing Research 35 (1998), pp. 71-81. <<
[135] Adam D. Galinsky y Thomas Mussweiler, «First Offers as Anchors: The Role of Perspective-Taking and Negotiator Focus», Journal of Personality and Social Psychology 81 (2001), pp. 657-669. <<
[136] Greg Pogarsky y Linda Babcock, «Damage Caps, Motivated Anchoring, and Bargaining Impasse», Journal of Legal Studies 30 (2001),
pp. 143-159. <<
[137] Para una demostración experimental, véase Chris Guthrie, Jeffrey J. Rachlinski y Andrew J. Wistrich, «Judging by Heuristic-Cognitive Illusions in Judicial Decision Making», Judicature 86 (2002), pp. 44-50. <<
[138] Amos Tversky y Daniel Kahneman, «Availability: A Heuristic for Judging Frequency and Probability», Cognitive Psychology 5 (1973),
pp. 207-232. <<
[139] Michael Ross y Fiore Sicoly, «Egocentric Biases in Availability and Attribution», Journal of Personality and Social Psychology 37 (1979),
pp. 322-336. <<
[140] Schwarz et al., «Ease of Retrieval as Information». <<
[141] Sabine Stepper y Fritz Strack, «Proprioceptive Determinants of Emotional and Nonemotional Feelings», Journal of Personality and Social Psychology 64 (1993), pp. 211-220. <<
[142] Para una revisión de esta área de investigación, véase Rainer Greifeneder, Herbert Bless y Michel T. Pham, «When Do People Rely on Affective and Cognitive Feelings in Judgment? A Review», Personality and Social Psychology Review 15 (2011), pp. 107-141. <<
[143] Alexander Rotliman y Norbert Schwarz, «Constructing Perceptions of Vulnerability: Personal Relevance and the Use of Experimental Information in Health Judgments», Personality and Social Psychology Bulletin 24
(1998), pp. 1053-1064. <<
[144] Rainer Greifeneder y Herbert Bless, «Relying on Accessible Content Versus Accessibility Experiences: The Case of Processing Capacity», Social Cognition 25 (2007), pp. 853-881. <<
[145] Markus Ruder y Herbert Bless, «Mood and the Reliance on the Ease of Retrieval Heuristic», Journal of Personality and Social Psychology 85
(2003), pp. 20-32. <<
[146] Rainer Greifeneder y Herbert Bless, «Depression and Reliance on Ease-of-Retrieval Experiences», European Journal of Social Psychology 38
(2008), pp. 213-230. <<
[147] Chezy Ofir et al., «Memory-Based Store Price Judgments: The Role of Knowledge and Shopping Experience», Journal of Retailing 84 (2008),
pp. 414-423. <<
[148] Eugene M. Caruso, «Use of Experienced Retrieval Ease in Self and Social Judgments», Journal of Experimental Social Psychology 44 (2008),
pp. 148-155. <<
[149] Johannes Keller y Herbert Bless, «Predicting Future Affective States: How Ease of Retrieval and Faith in Intuition Moderate the Impact of Activated Content», European Journal of Social Psychology 38 (2008),
pp. 1-10. <<
[150] Mario Weick y Ana Guinote, «When Subjective Experiences Matter: Power Increases Reliance on the Ease of Retrieval», Journal of Personality and Social Psychology 94 (2008), pp. 956-970. <<
[151] La idea de Damasio es conocida como «hipótesis del marcador somático», y ha obtenido un sustancial apoyo: Antonio R. Damasio, Descartes’ Error: Emotion, Reason, and the Human Brain, Putnam, Nueva York, 1994. Antonio R. Damasio, «The Somatic Marker Hypothesis and the Possible Functions of the Prefrontal Cortex», Philosophical Transactions: Biological Sciences 351 (1996), pp. 141-220. <<
[152] Finucane et al., «The Affect Heuristic in Judgments of Risks and Benefits». Paul Slovic, Melissa Finucane, Ellen Peters y Donald G. MacGregor, «The Affect Heuristic», en Thomas Gilovich, Dale Griffin y Daniel Kahneman, eds., Heuristics and Biases, Cambridge University Press, Nueva York, 2002, pp. 397-420. Paul Slovic, Melissa Finucane, Ellen Peters y Donald G. MacGregor, «Risk as Analysis and Risk as Feelings: Some Thoughts About Affect, Reason, Risk, and Rationality», Risk Analysis 24 (2004), pp. 1-12. Paul Slovic, «Trust, Emotion, Sex, Politics, and Science: Surveying the Risk-Assessment Battlefield», Risk Analysis 19
(1999), pp. 689-701. <<
[153] Slovic, «Trust, Emotion, Sex, Politics, and Science». Las tecnologías y las sustancias usadas en estos estudios no son soluciones alternativas al mismo problema. En los problemas reales, en los que se consideran soluciones en competencia, la correlación entre costes y beneficios es necesariamente negativa; las soluciones con mayores beneficios son también las más costosas. El hecho de que incluso en estos casos los legos, y aun los expertos, puedan no reconocer la relación correcta es una cuestión
interesante. <<
[154] Jonathan Haidt, «The Emotional Dog and Its Rational Tail: A Social Institutionist Approach to Moral Judgment», Psychological Review 108
(2001), pp. 814-834. <<
[155] Paul Slovic, The Perception of Risk, EarthScan, Sterling, VA, 2000. <<
[156] Timur Kuran y Cass R. Sunstein, «Availability Cascades and Risk Regulation», Stanford Law Review 51 (1999), pp. 683-768. <<
[157] Comprehensive Environmental Response, Compensation, and Liability Act (Ley General de Respuesta, Compensación y Responsabilidad
Medioambientales), aprobada en 1980. <<
[158] Paul Slovic, que testificó en favor de los cultivadores de manzanas en el caso Alar, tiene una opinión bastante diferente: «La alarma fue provocada por el programa 60 minutos de la CBS, en el que se dijo que cuatro mil niños morirían de cáncer (sin hablar de probabilidades), al tiempo que se mostraban imágenes atroces de niños calvos en un pabellón pediátrico para niños afectados de cáncer, y muchas otras cosas incorrectas. Y la historia sobre la incompetencia de la EPA en la atención y la evaluación de la seguridad del Alar acabó con la confianza en el control regulador. Viendo todo esto, creo que la respuesta del público fue racional». (Comunicación personal, 11 de mayo de 2011). <<
[159] He tomado este ejemplo de Max H. Bazerman y Don A. Moore, Judgment in Managerial Decision Making, Wiley, Nueva York, 2008. <<
[160] Jonathan St. B. T. Evans, «Heuristic and Analytic Processes in Reasoning», British Journal of Psychology 75 (1984), pp. 451-468. <<
[161] Norbert Schwarz et al., «Base Rates, Representativeness, and the Logic of Conversation: The Contextual Relevance of “Irrelevant” Information», Social Cognition 9 (1991), pp. 67-84. <<
[162] Alter, Oppenheimer, Epley y Eyre, «Overcoming Intuition». <<
[163] La forma más simple de la regla de Bayes trata con probabilidades: probabilidad posterior = probabilidad primera × razón de probabilidad, donde la probabilidad posterior es la probabilidad (la razón de probabilidad) para dos hipótesis en competencia. Consideremos un problema de diagnóstico. Nuestro amigo ha dado positivo en una prueba para una enfermedad grave. La enfermedad es rara: solo 1 de cada 600 personas enviadas a hacerse la prueba tiene efectivamente la enfermedad. La prueba es bastante exacta. La razón de su probabilidad es 25:1, lo cual significa que la probabilidad de que una persona que tiene la enfermedad dé resultado positivo es 25 veces más alta que la probabilidad de un falso positivo. El resultado positivo es una noticia alarmante, pero la probabilidad de que nuestro amigo tenga la enfermedad se ha elevado solo de 1/600 a 25/600, y la probabilidad es así del 4 por ciento.
Para la hipótesis de que Tom W. sea un informático, la probabilidad primera corresponde a la tasa base del 3 por ciento are (.03/.97 = .031). Suponiendo una razón de probabilidad de 4 (la descripción es 4 veces más probable si Tom W. es un informático que si no lo es), la probabilidad posterior es 4 × .031 = 12.4. A partir de esta probabilidad podemos calcular la probabilidad posterior de que Tom W. sea un informático: ahora es del 11
por ciento (porque 12.4/112.4 = .11). <<
[164] Amos Tversky y Daniel Kahneman, «Extensional Versus Intuitive Reasoning: The Conjunction Fallacy in Probability Judgment», Psychological Review 90 (1983), pp. 293-315. <<
[165] Stephen Jay Gould, Bully for Brontosaurus, Norton, Nueva York, 1991.
<<
[166] Véanse, entre otros estudios, Ralph Hertwig y Gerd Gigerenzer, «The
“Conjunction Fallacy” Revisited: How Intelligent Inferences Look Like Reasoning Errors», Journal of Behavioral Decision Making 12 (1999), pp. 275-305; Ralph Hertwig, Bjoern Benz y Stefan Krauss, «The Conjunction Fallacy and the Many Meanings of And», Cognition 108
(2008), pp. 740-753. <<
[167] Barbara Mellers, Ralph Hertwig y Daniel Kahneman, «Do Frequency Representations Eliminate Conjunction Effects? An Exercise in Adversarial Collaboration», Psychological Science 12 (2001), pp. 269-275. <<
[168] Aplicando la regla de Bayes en términos de probabilidades, la probabilidad previa es la del taxi azul según la tasa base, y la razón de la probabilidad es la de que el testigo haya dicho que el taxi era azul, siendo realmente azul, dividida por la probabilidad de que el testigo haya dicho que el taxi era azul cuando realmente era verde: probabilidad posterior
= (.15/.85) × (.80/.20) = .706. La probabilidad final es la razón de la probabilidad de que el taxi sea azul dividida por la probabilidad de que el taxi sea verde. Para obtener la probabilidad de que el taxi sea azul, hacemos el siguiente cálculo: probabilidad (azul) = .706/1706 = .41. La probabilidad
de que el taxi sea azul es del 41 por ciento. <<
[169] Amos Tversky y Daniel Kahneman, «Causal Schemas in Judgments Under Uncertainty», en Morris Fishbein, ed., Progress in Social Psychology, Erlbaum, Hillsdale, NJ, 1980, pp. 49-72. <<
[170] Richard E. Nisbett y Eugene Borgida, «Attribution and the Psychology of Prediction», Journal of Personality and Social Psychology 32 (1975),
pp. 932-943. <<
[171] John M. Darley y Bibb Latane, «Bystander Intervention in Emergencies: Diffusion of Responsibility», Journal of Personality and Social Psychology 8 (1968), pp. 377-383. <<
[172] Michael Bulmer, Francis Galton: Pioneer of Heredity and Biometry, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 2003. <<
[173] Los investigadores convierten cada puntuación original a puntuación estándar restando la media y dividiendo el resultado por la desviación estándar. Las puntuaciones estándar tienen una media de cero y una desviación estándar de 1, pueden compararse según variables (especialmente cuando las distribuciones estadísticas de las puntuaciones originales son similares) y tienen muchas propiedades matemáticas deseables que Galton tuvo que indagar para entender la naturaleza de la
correlación y la regresión. <<
[174] Este no es el caso en un entorno en el que algunos niños están mal alimentados. Las diferencias en nutrición serán entonces importantes, la proporción de factores compartidos disminuirá y, con ella, la correlación entre la estatura de los padres y la estatura de los hijos (salvo que los padres de los niños mal alimentados hayan sufrido también los efectos del hambre
en su infancia). <<
[175] La correlación se calculó para una muestra muy extensa de la población de Estados Unidos (Gallup-Healthways Well-Being Index). <<
[176] La correlación parece impresionante, pero me sorprendió enterarme hace muchos años, por el sociólogo Christopher Jencks, que si todo el mundo tuviese la misma educación, la desigualdad en ingresos (medida por la desviación estándar) solo se reduciría en un 9 por ciento. La fórmula relevante es √(1-r2), donde r es la correlación. <<
[177] Esto es verdad cuando las dos variables se miden en puntuaciones estándar; es decir, cuando cada puntuación es transformada restando la media y dividiendo el resultado por la desviación estándar. <<
[178] Howard Wainer, «The Most Dangerous Equation», American Scientist 95 (2007), pp. 249-256. <<
[179] La prueba de la regresión estándar como solución óptima al problema de la predicción asume que los errores son acentuados por la desviación elevada al cuadrado del valor correcto. Es el criterio, comúnmente aceptado, de los mínimos cuadrados. Otras funciones de pérdidas conducen a soluciones diferentes. <<
[180] Nassim Nicholas Taleb, The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable, Random House, Nueva York, 2007. <<
[181] Véase el capítulo 7. <<
[182] Michael Lewis, Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game, Norton, Nueva York, 2003. <<
[183] Seth Weintraub, «Excite Passed Up Buying Google for dólares 750,000
in 1999», Fortune, 29 de septiembre de 2011. <<
[184] Richard E. Nisbett y Timothy D. Wilson, «Telling More Than We Can Know: Verbal Reports on Mental Processes», Psychological Review 84
(1977), pp. 231-259. <<
[185] Baruch Fischhoff y Ruth Beyth, «I Knew It Would Happen: Remembered Probabilities of Once Future Things», Organizational Behavior and Human Performance 13 (1975), pp. 1-16. <<
[186] Jonathan Baron y John C. Hershey, «Outcome Bias in Decision Evaluation», Journal of Personality and Social Psychology 54 (1988),
pp. 569-579. <<
[187] Kim A. Kamin y Jeffrey Rachlinski, «Ex Post ≠ Ex Ante: Determining Liability in Hindsight», Law and Human Behavior 19 (1995), pp. 89-104.
Jeffrey J. Rachlinski, «A Positive Psychological Theory of Judging in Hindsight», University of Chicago Law Review 65 (1998), pp. 571-625. <<
[188] Jeffrey Goldberg, «Letter from Washington: Woodward vs. Tenet», New Yorker, 21 de mayo de 2007, pp. 35-38. También Tim Weiner, Legacy of Ashes: The History of the CIA, Doubleday, Nueva York, 2007;
«Espionage: Inventing the Dots», Economist, 3 de noviembre de 2007, p. 100. <<
[189] Philip E. Tetlock, «Accountability: The Neglected Social Context of Judgment and Choice», Research in Organizational Behavior 7 (1985),
pp. 297-332. <<
[190] Marianne Bertrand y Antoinette Schoar, «Managing with Style: The Effect of Managers on Firm Policies», Quarterly Journal of Economics 118
(2003), pp. 1169-1208. Nick Bloom y John Van Reenen, «Measuring and Explaining Management Practices Across Firms and Countries», Quarterly Journal of Economics 122 (2007), pp. 1351-1408. <<
[191] Estoy en deuda con el profesor James H. Steiger, de la Universidad Vanderbilt, quien desarrolló un algoritmo que responde a esta pregunta desde supuestos plausibles. El análisis de Steiger demuestra que correlaciones de .20 y .40 se asocian a tasas de inversión del 43 por ciento y el 37 por ciento, respectivamente. <<
[192] The Halo Effect fue elogiado en Financial Times y The Wall Street Journal como uno de los mejores libros de tema empresarial del año: Phil Rosenzweig, The Halo Effect: …and the Eight Other Business Delusions That Deceive Managers, Simon & Schuster, Nueva York, 2007. Véase también Paul Olk y Phil Rosenzweig, «The Halo Effect and the Challenge of Management Inquiry: A Dialog Between Phil Rosenzweig and Paul Olk», Journal of Management Inquiry 19 (2010), pp. 48-54. <<
[193] James C. Collins y Jerry I. Porras, Built to Last: Successful Habits of Visionary Companies, Harper, Nueva York, 2002 (hay trad. cast.: Empresas que perduran: principios básicos de las compañías con visión de futuro, Paidós, Barcelona, 1996). <<
[194] En realidad, aunque uno fuese el propio director, sus previsiones no serían muy fiables; la búsqueda extensiva de información privilegiada demuestra que los directivos baten el mercado cuando colocan sus acciones, pero su margen de ganancias apenas es suficiente para cubrir los costes de tales operaciones. Véanse H. Nejat Seyhun, «The Information Content of Aggregate Insider Trading», Journal of Business 61 (1988), pp. 1-24; Josef Lakonishok e Inmoo Lee, «Are Insider Trades Informative?», Review of Financial Studies 14 (2001), pp. 79-111; Zahid Iqbal y Shekar Shetty, «An Investigation of Causality Between Insider Transactions and Stock Returns», Quarterly Review of Economics and Finance 42 (2002), pp. 41-57. <<
[195] Rosenzweig, The Halo Effect. <<
[196] Deniz Anginer, Kenneth L. Fisher y Meir Statman, «Stocks of Admired Companies and Despised Ones», documento de trabajo, 2007. <<
[197] Jason Zweig observa que la falta de apreciación de la regresión tiene implicaciones perjudiciales en el reclutamiento de directivos. Las empresas en apuros tienden a buscar personas de fuera y a reclutar directivos de compañías que recientemente han obtenido grandes beneficios. Se confía, al menos temporalmente, en que el nuevo directivo que entra en la empresa mejore la situación de la misma. (Con el tiempo, el regreso a su antigua empresa se torna difícil, lo que hace creer a sus nuevos jefes que definitivamente han contratado al «hombre adecuado»). En cualquier momento, un directivo puede desertar, y la nueva compañía debe comprar sus participaciones (en acciones y en opciones) en su antigua empresa, estableciendo una línea de base para una futura compensación que nada tiene que ver con lo que consiga hacer por la nueva empresa. Decenas de millones de dólares de compensación son destinados a méritos «personales»
que en la mayoría de los casos son producto de la regresión y de los efectos halo (comunicación personal, 29 de diciembre de 2009). <<
[198] Brad M. Barber y Terrance Odean, «Trading Is Hazardous to Your Wealth: The Common Stock Investment Performance of Individual Investors», Journal of Finance 55 (2002), pp. 773-806. <<
[199] Brad M. Barber y Terrance Odean, «Boys Will Be Boys: Gender, Overconfidence, and Common Stock Investment», Quarterly Journal of Economics 116 (2006), pp. 261-292. <<
[200] Este «efecto de disposición» se discutirá en el capítulo 32. <<
[201] Brad M. Barber y Terrance Odean, «All That Glitters: The Effect of Attention and News on the Buying Behavior of Individual and Institutional Investors», Review of Financial Studies 21 (2008), pp. 785-818. <<
[202] Unos estudios sobre las inversiones que se realizan en Taiwan han concluido que la transferencia de capitales de los individuos a las instituciones financieras asciende a un asombroso 2,2 por ciento del PIB: Brad M. Barber, Yi-Tsung Lee, Yu-Jane Liu y Terrance Odean, «Just How Much Do Individual Investors Lose byTrading?», Review of Financial Studies 22 (2009), pp. 609-632. <<
[203] John C. Bogle, Common Sense on Mutual Funds: New Imperatives for the Intelligent Investor, Wiley, Nueva York, 2000, p. 213. <<
[204] Mark Grinblatt y Sheridan Titman, «The Persistence of Mutual Fund Performance», Journal of Finance 42 (1992), pp. 1977-1984. Edwin J. Elton et al., «The Persistence of Risk-Adjusted Mutual Fund Performance», Journal of Business 52 (1997), pp. 1-33. Edwin Elton et al.,
«Efficiency With Costly Information: A Re-interpretation of Evidence from Managed Portfolios», Review of Financial Studies 6 (1993), pp. 1-21. <<
[205] Philip E. Tetlock, Expert Political Judgment: How Good is It? How Can We Know? , Princeton University Press, Princeton, 2005, p. 233. <<
[206] Paul Meehl, «Causes and Effects of My Disturbing Little Book», Journal of Personality Assessment 50 (1986), pp. 370-375. <<
[207] Durante la temporada de subasta de 1990-1991, por ejemplo, el precio medio que alcanzó en Londres una caja de 12 botellas de Château Latour de 1960 fue de 464 dólares, y otra de la cosecha de 1961 (una de las mejores) se vendió a un precio medio de 5432 dólares. <<
[208] Paul J. Hoffman, Paul Slovic y Leonard G. Rorer, «An Analysis-ofVar iance Model for the Assessment of Configural Cue Utilization in Clinical Judgment», Psychological Bulletin 69 (1968), pp. 338-339. <<
[209] Paul R. Brown, «Independent Auditor Judgment in the Evaluation of Internal Audit Functions», Journal of Accounting Research 21 (1983),
pp. 444-455. <<
[210] James Shanteau, «Psychological Characteristics and Strategies of Expert Decision Makers», Acta Psychologica 68 (1988), pp. 203-215. <<
[211] Danziger, Levav y Avnaim-Pesso, «Extraneous Factors in Judicial Decisions». <<
[212] Richard A. DeVaul et al., «Medical-School Performance of Initially Rejected Students», JAMA 257 (1987), pp. 47-51. Jason Dana y Robyn M.
Dawes, «Belief in the Unstructured Interview: The Persistence of an Illusion», documento de trabajo, Departamento de Psicología de la Universidad de Pensilvania, 2011. William M. Grove et al., «Clinical Versus Mechanical Prediction: A Meta-Analysis», Psychological Assessment 12 (2000), pp. 19-30. <<
[213] Robyn M. Dawes, «The Robust Beauty of Improper Linear Models in Decision Making», American Psychologist 34 (1979), pp. 571-582. <<
[214] Jason Dana y Robyn M. Dawes, «The Superiority of Simple Alternatives to Regression for Social Science Predictions», Journal of Educational and Behavioral Statistics 29 (2004), pp. 317-331. <<
[215] Virginia Apgar, «A Proposal for a New Method of Evaluation of the Newborn Infant», Current Researches in Anesthesia and Analgesia 32
(1953), pp. 260-267. Mieczyslaw Finster y Margaret Wood, «The Apgar Score Has Survived the Test of Time», Anesthesiology 102 (2005), pp. 855-857. <<
[216] Atul Gawande, The Checklist Manifesto: How to Get Things Right, Metropolitan Books, Nueva York, 2009 (hay trad. cast.: El efecto checklist: cómo una simple lista de comprobación reduce errores y salva vidas, Antoni Bosch, Barcelona, 2011). <<
[217] Paul Rozin, «The Meaning of “Natural”: Process More Important than Content», Psychological Science 16 (2005), pp. 652-658. <<
[218] Mellers, Hertwig y Kahneman, «Do Frequency Representations Eliminate Conjunction Effects?». <<
[219] Klein, Sources of Power. <<
[220] El Getty Museum de Los Ángeles invitó a los principales expertos del mundo en escultura griega a contemplar un kurós —estatua de mármol de un varón joven que camina— que estaba a punto de adquirir. Uno tras otro, los expertos reaccionaron con lo que uno de ellos llamó «repulsión intuitiva», una poderosa sensación de que el kurós no tenía 2500 años de antigüedad, sino que era una falsificación moderna. Ninguno de los expertos pudo decir por qué razón pensaba que la escultura era falsa. Lo más próximo a la racionalidad era el argumento de un historiador italiano del arte, según el cual había algo —no sabía exactamente qué— que «no cuadraba» en las uñas de la estatua. Un famoso experto estadounidense dijo que la primera idea que le vino a la mente era la palabra fresh («reciente») y un experto griego afirmó rotundo: «Cualquiera que haya visto una escultura saliendo de la tierra puede decir que esta que vemos jamás ha estado enterrada». La falta de acuerdo en las razones de esta conclusión compartida es asombrosa, y sobre todo sospechosa. <<
[221] Simon fue una de las figuras intelectuales destacadas del siglo XX.
Cuando tenía veintitantos años escribió una obra clásica sobre la decisión en organizaciones, y entre muchos otros méritos fue uno de los fundadores del campo de la inteligencia artificial, un líder en ciencia cognitiva, un influyente estudioso del proceso de descubrimiento científico, un precursor de la economía conductual y, casi por casualidad, premio Nobel de Economía. <<
[222] Simon, «What Is an Explanation of Behavior?». David G. Myers, Intuition: Its Powers and Perils, Yale University Press, New Haven, 2002, p. 56. <<
[223] Seymour Epstein, «Demystifying Intuition: What It Is, What It Does, How It Does It», Psychological Inquiry 21 (2010), pp. 295-312. <<
[224] Foer, Moonwalking with Einstein. <<
[225] Estas etiquetas son a menudo mal entendidas. Numerosos autores creyeron que los términos correctos habrían sido «visión interna» y «visión
externa», que no reflejan exactamente la idea que nosotros teníamos. <<
[226] Dan Lovallo y Daniel Kahneman, «Timid Choices and Bold Forecasts: A Cognitive Perspective on Risk Taking», Management Science 39 (1993), pp. 17-31. Daniel Kahneman y Dan Lovallo, «Delusions of Success: How Optimism Undermines Executives’ Decisions», Harvard Business Review 81 (2003), pp. 56-63. <<
[227] Richard E. Nisbett y Lee D. Ross, Human Inference: Strategies and Shortcomings of Social Judgment, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, NJ, 1980. <<
[228] Para un ejemplo de las dudas sobre la medicina basada en la evidencia, véase Jerome Groopman, How Doctors Think, Mariner Books, Nueva York, 2008, p. 6. <<
[229] Daniel Kahneman y Amos Tversky, «Intuitive Prediction: Biases and Corrective Procedures», Management Science 12 (1979), pp. 313-327. <<