
El Capitán Veneno
Madrid, 26 de marzo de 1848: en una de las asonadas que agitan la capital cae herido don Jorge de Córdoba, capitán de infantería a quien todos llaman el Capitán Veneno por su genio imposible. Angustias, la hija de la casa, lo mete en el piso bajo de la calle de Preciados, contra el parecer de su madre, doña Teresa, viuda de un general carlista. Durante la convalecencia, el hombre que presume de aborrecer el matrimonio y de no deber nada a nadie va perdiendo terreno frente a una muchacha que no se deja avasallar. Alarcón lo resuelve casi todo en diálogo, con una comicidad seca que se ríe de la testarudez del personaje sin humillarlo. Luego la muerte y la ruina aprietan el nudo y los obligan a decir de una vez lo que callan. Se lee de una sentada.


