Sonetos & Sansón agonista

John Milton · Capítulo 25 de 61

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Sonetos & Sansón agonista

Soneto III

Como en un monte áspero al caer la tarde,

la habituada joven pastorcilla

va regando la planta extraña y bella,

que se adapta mal al desusado clima,

fuera de su nativa pura primavera,

así acelera el amor en mi ágil lengua

la nueva flor de una habla extraña,

mientras a ti, dulce y noble dama,

te canto, sin que me entienda mi buen pueblo,

y cambio el bello Támesis por el bello Arno[85].

Lo quiso amor[86], y yo a costa de otros he aprendido que el amor nunca quiso nada en vano. Ah, así fuera mi lento corazón y duro seno

tan buena tierra para quien del cielo planta.