Últimos poemas
Praga, enero 64
Desde aquella noche
camino y hablo de nuevo,
suena a bohemio[3],
como si estuviera de nuevo en casa,
donde entre el Moldava, el Danubio
y el río de mi infancia
todo tiene un concepto de mí.
Caminar paso a paso ha venido de nuevo,
El ver, el ser mirado, lo he aprendido de nuevo.
Aún inclinado, parpadeando
estaba en la ventana,
veía cómo los años sombríos,
en que ninguna estrella
me pendía sobre la boca,
se alejaron por la colina.
Por encima del Hradschin
a las seis de la mañana
los quitanieves del Tatra
han barrido con sus garras agrietadas
los trozos de esta capa de hielo.
Bajo los bloques que revientan
de mi río, mío también
salió el agua liberada.
Se oía hasta los Urales.