Aprendiendo a obedecer
Egipto
La segunda característica de nuestra exposición histórica, de la que avisamos también, es que nuestro recorrido, dadas las características de esta obra, no se va a limitar a una serie de datos, teorías o leyes. Haremos una interpretación antiautoritaria, consecuente con las tesis que defendemos en este libro. Lo declaramos, no para buscar una coartada de cara a la ocultación de información, sino para que no quede duda sobre lo que otras obras hacen pero no explicitan (la interpretación). Vayamos pues con estas dos condiciones al encuentro de la Historia de la Educación en su componente formal.
EGIPTO
Los muchachos tienen las orejas en los
lomos. Cuando les pegan, escuchan.
S emejante afirmación figura en uno de los primeros tratados pedagógicos de la historia humana. En realidad, se trata de un papiro egipcio con recomendaciones para la buena educación de la chavalería. Esto nos da pistas de que la brutalidad didáctica ha sido un continuo histórico desde que se inventara algo parecido a un sistema escolar y, además, de que en cuanto la educación se convierte en una actividad programada que se aleja del aprendizaje mimético que suele practicarse en el ámbito de la familia o del grupo social, existe una reflexión asociada a tal práctica, una pedagogía, que diríamos hoy.
En efecto, en el Egipto faraónico, que se suele poner como punto de partida histórico de la enseñanza occidental, comienza a existir un espacio separado de aprendizaje para algunas actividades que se consideran vinculadas a la élite económica y política. Estas, por tanto, se enseñan por parte de especialistas, de manera organizada, en un espacio y un momento elegidos a tal efecto, lo que vendría a ser una definición aproximada y muy amplia del concepto de escuela. Tales características diferencian esta actividad y el aprendizaje que se lleva a cabo entre las clases populares, que, manteniendo el rasgo de incorporar comportamientos y habilidades con las que no se nace, no necesita de un horario marcado ni de unos especialistas en transmitir, sino que es realizado de manera práctica cuando resulta necesario y transmitido por imitación en espacios y momentos diversos. Es decir, que mientras buena parte de la sociedad, incluidos los esclavos, transmite sus conocimientos de forma espontánea, van a surgir algunas actividades para las que se requiere (o al menos se usa) un tipo diferente de enseñanza. Esta enseñanza estará centrada en esta etapa en el aspecto técnico y moral.
Dado que la profesión de escriba adquiere una singular importancia en Egipto y es concebida como un funcionariado especial que tiene acceso a saberes arcanos, será considerada en especial la enseñanza de la escritura. Para ello, se realizará un tipo de metodología que hoy calificaríamos de repetitiva, al tiempo que práctica. Dada la dificultad de la técnica jeroglífica y los métodos imperantes, los alumnos pasan horas copiando los dibujillos que conforman la lengua escrita, una y otra vez, hasta perfeccionarlos.