Días únicos

Borís Pasternak · Capítulo 32 de 35

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Días únicos

Cae la nieve

Cae la nieve, cae;

las flores del geranio

se estiran a través de los cristales

hacia la lluvia de luceros blancos

Cae la nieve; y todo se arrebata,

como a punto de alzarse:

los peldaños oscuros, la baranda,

la esquina de la calle…

Cae la nieve, cae;

como si en vez de copos descendiera,

en sayo de retales,

la bóveda celeste hacia la tierra.

Como si fuera un personaje extraño

del rellano de arriba,

jugando al escondite, agazapado,

el cielo baja de la buhardilla.

Y la vida no aguarda:

sin darnos cuenta, Navidad, y luego,

apenas una pausa

y mira: es Año Nuevo.

Cae la nieve, espesa, muy espesa,

¿Con la cadencia misma,

a ese compás, marcando un paso idéntico,

con la misma indolencia

o con la misma prisa,

cal vez, transcurre el tiempo?

¿Tal vez así los años se suceden

cayendo como nieve

o como las palabras de un poema?

Cae la nieve, cae.

Cae la nieve; y todo se arrebata:

la sombra de un viandante,

las plantas asombradas,

la esquina de la calle.

1957

(Cuando amaine)