Días únicos

Borís Pasternak · Capítulo 2 de 35

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Días únicos

Festines

Bebo acíbar tuberoso, acíbar de celajes,

y bebo así el caudal ardiente de tus engaños.

Bebo acíbar de las tardes, crepúsculos y fastos

y bebo acíbar húmedo en la estrofa sollozante.

Somos hijos del taller, y odiamos la cordura;

hay una guerra abierta contra el pan que trae el tedio y el atribulado viento nocturno es el copero

de todos esos brindis que quizás nunca se cumplan.

El testamento y la muerte son nuestros comensales; cuando al alba las copas de los árboles flamean, el ratón del anapesto rebusca en la despensa

y corre Cenicienta, porque es hora de cambiarse.

El suelo está bien barrido, y el mantel despejado; como el beso de un niño, el verso alienta apacible. Cenicienta va en carroza, si la suerte sonríe;

si se queda sin blanca, va un rato a pie y otro andando.

1913, 1928

(Época inicial)