Días únicos

Borís Pasternak · Capítulo 34 de 35

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Días únicos

Premio Nobel

Me ahogo, como una fiera acorralada;

hay en algún sitio gente, libertad…

luz; pero tras mí va el ruido de la caza:

y no puedo dirigirme a ese lugar.

El bosque umbrío y la orilla del estanque,

los troncos de los abetos abatidos.

El camino está cortado en todas partes:

pase lo que pase, a mí me da lo mismo.

Y quién sabe de qué crímenes funestos

soy culpable, yo, asesino, mala bestia.

Yo hice sólo suspirar al mundo entero

evocando la belleza de mi tierra.

Pero incluso así, a las puertas de la tumba

aún confío en que llegue el día aquel:

cuando la fuerza del mal y la calumnia

se derrumbe ante el espíritu del bien.

1959

(Cuando amaine)