Días únicos
Premio Nobel
Me ahogo, como una fiera acorralada;
hay en algún sitio gente, libertad…
luz; pero tras mí va el ruido de la caza:
y no puedo dirigirme a ese lugar.
El bosque umbrío y la orilla del estanque,
los troncos de los abetos abatidos.
El camino está cortado en todas partes:
pase lo que pase, a mí me da lo mismo.
Y quién sabe de qué crímenes funestos
soy culpable, yo, asesino, mala bestia.
Yo hice sólo suspirar al mundo entero
evocando la belleza de mi tierra.
Pero incluso así, a las puertas de la tumba
aún confío en que llegue el día aquel:
cuando la fuerza del mal y la calumnia
se derrumbe ante el espíritu del bien.
1959
(Cuando amaine)