El ángel del olvido
Agradecimientos
A mis familiares y amigos que se prestaron generosamente a leer los borradores de la novela, por sus valiosos consejos.
A Chavi Azpeitia, por recordarme que una novela histórica no debe dejar de ser una novela.
A Vera Lasry, que leyó uno de los primeros borradores y me acompañó en su coche a Tiberíades y a Safed.
A Ima Parrondo, por su temprano entusiasmo por la historia y sus protagonistas, y su inagotable disposición a leer las numerosas versiones que escribí de la novela, hasta darle su forma definitiva.
A mis padres, por hablarme un día de la extraordinaria mujer que fue Gracia Nasí y descubrirme las cartas conservadas en el Archivo General de Simancas reproducidas en este volumen, que despertaron mi curiosidad y me llevaron a querer escribir esta novela.
A Isaac y a nuestros hijos, Alejandro, Daniela y Carlos, los primeros siempre en leer lo que escribo.