
El paraíso de las mujeres
de Vicente Blasco Ibáñez

Érase un hombre prolífico como pocos con la pluma, moralista, cultivador del «nonsens», mordaz, paradójico radical, juguetón, polemista infatigable, ferviente defensor de la familia, la iglesia y el pub y enemigo acérrimo de burócratas, hombres de negocios, políticos y filántropos, que fuera denostado por algunos (en términos poco literarios) y por muchos ensalzado (sobre todo en términos literarios). Un elogio de la locura formulado desde la irrisión, la acritud y el disparate puro y simple, aunque, valga la paradoja, no sin sentido.