
El paraíso de las mujeres
Edwin Gillespie es un ingeniero sin fortuna que se embarca hacia Australia para hacerse rico y merecer así a la joven que ama, porque la madre de ella lo considera poca cosa. Un naufragio lo deja en Liliput, doscientos años después del paso de Gulliver, y el país ha cambiado de dueño. Las mujeres inventaron un rayo que dejó inservibles todas las armas, tomaron el poder y empujaron a los hombres a las tareas y los modales que antes les tocaban a ellas. Utopía no es. Las liliputienses gobiernan repitiendo los vicios de aquellos a quienes sustituyeron, y Blasco Ibáñez usa al gigante para burlarse de profesores, poetas oficiales y de la política de su tiempo. La novela empezó siendo un argumento de cine para el mercado americano, una película que nunca se rodó: los efectos que pedía eran imposibles en 1922.












